Hojas de otoño: otra mirada a Finlandia | Paloma & Nacho

Otra mirada a Finlandia en Hojas de otoño

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La primera entrega de “Un viaje a la luna: Análisis del cine independiente”, de Fabiola Santiago explora Hojas de otoño de Aki Kaurismäki.

Nunca he ido a Finlandia, pero de algún modo ya he estado ahí. 

Una de las cosas que más me fascinan del cine es su capacidad para registrar un momento específico. Lo cual va construyendo la memoria de un lugar. No siempre, pero muchas veces, el cine nos habla de formas de ver el mundo. Angustias, búsquedas y alegrías que se viven en un determinado espacio. Es de esto de lo que procuraré hablar en esta columna “Un viaje a la luna: Análisis del cine independiente, que hoy inauguro en territorio nórdico. 

Nunca he estado en Finlandia. Pero he estado ahí a través de la lente de Aki Kaurismäki en la película Hojas de otoño (2023). La cinta nos lleva a Helsinki para conocer la cotidianidad de Ansa (Alma Pöysti). Su vida es absorbida por trabajos que apenas le dan lo suficiente para sostenerse. Por otro lado, está Holappa (Jussi Vatanen), quien sobrevive como obrero y apaga el tedio con alcohol. En uno de los momentos de esparcimiento que se ambos se permiten para respirar de sus respectivos trabajos, comienzan a intercambiar miradas en un bar. Entre ellos surge una complicidad que no necesita de muchas palabras para manifestarse y un enamoramiento que les ofrece refugio y ternura. 

Una mirada a otras vidas

Hojas de otoño

Los estereotipos sobre los países nórdicos (Finlandia, Dinamarca, Islandia, Suecia y Noruega) nos han dado ideas muy peculiares acerca de la vida en ese lado del mundo. Uno de los más arraigados es aquel que afirma que son países ordenados, prolijos, casi perfectos. Se nos dice que la calidad de vida está garantizada para todos, sin importar el tipo de empleo. Nos consolamos pensando que aquí no tenemos eso, pero sabemos divertirnos mejor.

Hojas de otoño nos lleva a una realidad muy diferente. En la que la protagonista apenas y puede pagar la luz y se lleva a escondidas productos expirados de supermercado en el que labora. En la que el orden no es ideal sino tirano e indolente a las condiciones de personas como Ansa. Hollapa bromea diciendo que morirá de una enfermedad pulmonar por inhalar carbón en el trabajo y comparte una habitación pequeña con otros obreros. 

El director de la película tiene la cualidad de presentar las circunstancias de la clase trabajadora sin explotar lo trágico en ellas. Al contrario de lo que hacen muchos otros filmes que encuadran la pobreza. Sin llevarnos tampoco a glorificar la bondad y el esfuerzo de quienes la sufren con el discurso del “echaleganismo” (como hace la película Radical, por citar un ejemplo reciente).

Serendipia dentro de la desesperanza

Hojas de otoño Kaurismaki

Lejos de esos recursos fáciles, Kaurismäki es capaz de mirar a los obreros sin lentes rosas. Tampoco desde la verticalidad que es usual en el cine. Como ha hecho en otras películas de su filmografía, como Ariel (1990) o Drifting Clouds (1998), él parece acompañarlos a la fábrica o a la construcción, sentarse con ellos en el bar, cantar una canción finlandesa en el karaoke, y tomarles de la mano mientras malabarean empleos y tropiezan con el romance.

En Hojas de otoño, Kaurismäki crea para sus personajes cierta serendipia dentro de la desesperanza, un poco de magia ante la posibilidad de volver a verse para compartir una película o una cena. El cineasta los arropa también con su propia cinefilia, referencias a Godard, a Jim Jarmusch y a Chaplin, pósters de filmes clásicos, colores que nos remiten al cine de otros tiempos, y detalles que hacen menos anodino el mundo para quien sepa ver más allá de lo inmediato.

Es así como Kaurismäki contradice otro de los estereotipos sobre los pueblos nórdicos: que su gente es fría y poco emocional. ¿Cómo decir eso de dos personajes que se enamoran tras compartir una película de zombies? Con sus tomas fijas y en las sutilezas (como la forma en que la seriedad de sus rostros se relaja ante el contacto con el otro), podemos ver que no es necesaria una secuencia apasionada ni grandes gestos románticos, pues hay una dulzura más suave en preparar una comida en casa o en esperar pacientemente un nuevo encuentro en el cine. 

Las noticias de la guerra en Ucrania, que parecen perseguir a Ansa y Hollapa a través de la radio durante la primera parte de la película, dan paso a canciones románticas y melodías nostálgicas. Porque el mundo sigue su caos y su curso inevitable, pero el amor nos ofrece una tregua.

Hojas de otoño (Aki Kaurismäki) es parte de la programación de Sala de Arte Cinépolis

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Autor

  • Fabiola Santiago

    Catadora de cumbias, de comida india y de cine mexicano; en Cinépolis también soy internacional y escribo de películas independientes de diferentes países. Colaboré como reportera y crítica de cine en Reforma y Cine PREMIERE y como conductora del programa Vindictas Cine (TV UNAM). Fui seleccionada en Berlinale Talents como crítica de cine y en el programa de inclusión de prensa de Sundance. También he escrito contenido para redes sociales en Media.Monks para Netflix y Lionsgate Plus. Actualmente, coordino el medio Lumbre Cinema, dedicado a escrituras de cine con perspectiva de género, y doy paseos nocturnos con mi perrita Tita.

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