Esa fue solo una de las malas experiencias que rodearon la película
Terminator 2: El juicio final, Mentiras verdaderas, Titanic y Avatar han convertido a James Cameron en uno de los directores más elogiados de la industria. Pero más allá de su habilidad para contar épicas historias, dominar la taquilla y descubrir nuevas herramientas tecnológicas, hay una faceta de la que no muchos saben: la de héroe. Hace muchos años, una rata se convirtió en la misión más personal de Cameron, quien no descansó hasta devolverle la vida.
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Rata en aprietos
El suceso ocurrió durante el rodaje de El abismo, película de ciencia ficción estrenada en 1989. En ella, un equipo de buzos civiles colabora con un comando de la Marina en una misión de búsqueda y rescate de un submarino nuclear hundido. Fiel a su necesidad de hacer todo realista, James Cameron optó por un rodaje que se tornó extremadamente difícil por sus escenas bajo el agua.
En una de las secuencias más polémicas se utilizaba una rata para demostrar una tecnología real llamada “respiración de líquido” (donde un ser vivo puede respirar un fluido rico en oxígeno en lugar de aire).
Aunque en la película parece que el animal sufre, en realidad se utilizaron varias ratas y se tomaron precauciones. Sin embargo, en una de las tomas, una de las ratas entró en pánico, se estresó demasiado y dejó de respirar; prácticamente se “ahogó” en el líquido. Mientras el equipo se quedó paralizado o pensaba que ya no había nada por hacer, James Cameron, conocido por su intensidad y perfeccionismo, reaccionó de inmediato.
En cuestión de segundos tomó al pequeño animal, le dio masaje cardíaco con un dedo y le sopló suavemente aire en los pulmones (RCP para roedores) hasta que la rata volvió a la vida. Cameron ha explicado que, aún con su reputación de ser un “dictador” en el set, no podía permitir que un animal muriera bajo su guardia. Para él, fue un acto instintivo de responsabilidad. Siempre ha defendido que no se lastimó a los animales intencionalmente, pero ese susto lo marcó tanto a él como a la producción. De hecho, El abismo perdió el sello de “Ningún animal fue maltratado durante el rodaje”.
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Una amistad inesperada
Por suerte para todos los involucrados, la rata volvió a la vida. Cameron la adoptó y le puso el nombre de Beady. ¿Qué sucedió entre ellos?
“Beady y yo nos hicimos amigos gracias a todo esto“, dijo a The Hollywood Reporter. “Le salvé la vida. Éramos hermanos. Solía sentarse en mi escritorio mientras escribía Terminator 2, y vivió hasta una edad muy avanzada. No parecía especialmente traumatizado, aunque sé que la película está prohibida en el Reino Unido por crueldad animal”.
Vale la pena mencionar que James Cameron es un fuerte defensor de los animales y del medio ambiente. No solo es vegano desde hace muchos años, sino que considera esa transición como la elección más importante que alguien puede tomar para salvar el planeta. Ha confesado que su amor por la naturaleza y los seres vivos es lo que motivó películas como Avatar. De hecho, más de una ocasión se ha considerado un activista que utiliza el cine para mostrar la conexión entre los humanos y el resto de las especies.
Si vieron El abismo, ¿realmente la consideran una de sus peores películas como muchos críticos lo hacen? Para todos sus fans, el director vuelve a la pantalla grande con Avatar: Fuego y cenizas, que llega este 17 de diciembre a las salas de Cinépolis.
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