Clásicos del siglo pasado y algunos títulos experimentales han marcado su forma de hacer cine
Para entender el cine de Christopher Nolan no basta con analizar sus complejos rompecabezas temporales o sus ambiciones técnicas; es necesario mirar hacia sus películas favoritas. El director de Oppenheimer y La odisea ha construido su carrera sobre un gusto muy ecléctico, que abarca desde el cine clásico hasta grandes experimentos visuales.
Estas películas no sólo son sus favoritas, sino que funcionan como un reflejo de las obsesiones que definen su estilo: la justicia, la fragilidad humana, el poder del espacio y la capacidad del cine para cambiarlo todo. A continuación, te presentamos aquellos títulos que marcaron para siempre la vida del británico.
Tabla de contenidos
- 1 La venganza (The Hit, 1984)
- 2 12 hombres en pugna (12 Angry Men, 1957)
- 3 La delgada línea roja (The Red Thin Line, 1998)
- 4 El testamento del Dr. Mabuse (The Testament of Dr. Mabuse, 1933)
- 5 Contratiempo (Bad Timing, 1980)
- 6 Feliz Navidad, Mr. Lawrence (Happy Christmas Mr. Lawrence, 1983)
- 7 For All Mankind (1989)
- 8 Koyaanisqatsi (1982)
- 9 Mr. Arkadin (1955)
- 10 Avaricia (Greed, 1924)
- 11 Autor
La venganza (The Hit, 1984)
La historia sigue a un antiguo gánster que vive escondido en España hasta que es capturado por dos sicarios que deben escoltarlo hacia su ejecución. Es una película destacada por su combinación de suspenso y una puesta en escena donde el paisaje español sirve como telón de fondo perfecto para una historia cínica.
Nolan admira esta obra por su capacidad para manejar la presión y los personajes al límita, algo que eleva este thriller de crimen a otro nivel de sofisticación.
12 hombres en pugna (12 Angry Men, 1957)
La trama se centra en doce hombres que deben decidir el destino de un joven acusado de parricidio; lo que comienza como una votación casi unánime se transforma en un intenso debate sobre la duda razonable.
Se le considera un clásico por su guion magistral y la capacidad de generar tensión mediante los diálogos y la psicología. Para Nolan, esta película es un ejemplo supremo de cómo el cine puede utilizar un espacio limitado para construir una narrativa épica que cuestiona la integridad y la justicia.
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La delgada línea roja (The Red Thin Line, 1998)
Esta obra de Terrence Malick es mucho más que una película bélica. Su historia muestra a un grupo de soldados enfrentándose no solo a un enemigo visible, sino también a sus propios miedos, dudas existenciales y la inmensa belleza de la naturaleza que los rodea.
Destaca por romper las convenciones del cine de guerra, prefiriendo la introspección filosófica sobre la acción. Nolan siente una conexión especial con este título por su ambición, narrativa y la habilidad de Malick con imágenes tan fuertes.
El testamento del Dr. Mabuse (The Testament of Dr. Mabuse, 1933)
Este drama sigue al inspector Lohmann tratando de detener una red criminal que sigue las instrucciones escritas por el doctor Mabuse desde un manicomio. Se trata de un clásico donde el director Fritz Lang utilizó la figura del criminal loco para lanzar una advertencia social y política sobre el totalitarismo que comenzaba a gestarse en Alemania.
Es una pieza clave para entender el cine de espionaje y el cine negro moderno, influyendo profundamente en la capacidad de Nolan para crear villanos complejos y mundos donde la amenaza se siente real.
Contratiempo (Bad Timing, 1980)
Dirigida por Nicolas Roeg, esta película es un estudio perturbador sobre una relación destructiva en la Viena de la Guerra Fría. A través de una historia no líneal vemos el tórrido romance entre un psicoanalista y una mujer joven, marcado por la obsesión, los celos y un intento de suicidio que desencadena una investigación policial.
Sobresale por su estilo visual y lo que dice de la mente humana. Nolan valora este tipo de estructuras fragmentadas, y vaya que ha demostrado cómo el cine puede manipular el tiempo y la perspectiva para revelar verdades dolorosas sobre sus personajes.
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Esta película de Nagisa Oshima es un drama intenso ambientado en un campo de prisioneros de guerra japonés durante la Segunda Guerra Mundial. La trama muestra el choque cultural y las obsesiones de dos soldados aliados y sus captores, en particular la atracción y el conflicto espiritual que surge entre un oficial japonés y un prisionero británico interpretado por David Bowie.
Se le considera un clásico por cómo aborda la crueldad, la redención y los lazos humanos en situaciones extremas. Nolan admira esta obra por su temática y cómo maneja las barreras lingüísticas y morales.
For All Mankind (1989)
Lejos de ser un documental convencional, esta película de Al Reinert es una experiencia inmersiva que utiliza metraje original de la NASA para recrear la odisea de las misiones Apolo. Sin narración tradicional, la historia se cuenta a través de las voces reales de los astronautas, transportando al espectador a la superficie lunar y a la soledad del vacío espacial.
Es una obra destacada por su valor histórico y su capacidad para transmitir la maravilla y el peligro de la exploración humana.
Koyaanisqatsi (1982)
Este es un experimento visual y sonoro que prescinde de diálogos para reflexionar sobre la relación entre el ser humano, la naturaleza y la tecnología. A través de imágenes a cámara lenta o aceleradas, el director Godfrey Reggio y la icónica música de Philip Glass retratan la evolución de la vida moderna y la locura de las ciudades.
Es considerada un clásico por su lenguaje cinematográfico basado puramente en los sentidos, y también por la capacidad que tiene de cuestionar el ritmo en nuestra civilización.
Mr. Arkadin (1955)
Esta película de Orson Welles es un viaje fascinante por la Europa de la posguerra. Es protagonizada por un multimillonario misterioso que contrata a un contrabandista para investigar su propio pasado.
Destaca por su estilo parecido al de un laberinto, sus personajes muy enigmáticos y la obsesión del director Orson Welles para crear una historia llena de secretos y espejismos. Es un rompecabezas para los amantes del cine, algo que bien podríamos decir de varias películas dirigidas por Nolan.
Avaricia (Greed, 1924)
Dirigida por Erich von Stroheim, esta película es uno de los hitos más ambiciosos de la era muda. Basada en la novela McTeague, cuenta la caída moral de una pareja destruida por la obsesión tras ganar la lotería. Aunque la versión original de muchas horas se perdió, su reputación como una de las obras más completas y realistas de la historia del cine persiste.
Está llena de leyendas sobre su producción, y tiene un estándar de realismo que ha influido en varios directores.
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