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Hablar de Hayao Miyazaki es hablar de lugares en los que el viento tiene memoria, los cielos cuentan historias y los espíritus valientes brillan entre lo cotidiano y los heroico. El legendario cineasta japonés dejó una huella inolvidable en el cine y la animación. Contó historias que, para muchos, cambiaron al mundo para siempre.
Y más allá del legado que deja con su revolución en la animación, al fundar Studio Ghibli, hay historia y valor en su forma de hacer cine: un espacio creativo e íntimo donde conviven lo íntimo y lo épico, lo infantil y lo filosófico. Sus personajes, Totoro, Chihiro, la Princesa Mononoke, y más, nos mostraron cómo ver la vida de manera distinta. Y si tú quieres recordar aquellas enseñanzas detrás de su cine, aquí te compartimos algunas de sus mejores películas.
Tabla de contenidos
- 1 El viaje de Chihiro (2001)
- 2 La princesa Mononoke (1997)
- 3 El increíble castillo vagabudo (2004)
- 4 Mi vecino Totoro (1988)
- 5 Kiki: Entregas a domicilio (1989)
- 6 Nausicaä del Valle del Viento (1984)
- 7 Ponyo y el secreto de la sirenita (2008)
- 8 Porco Rosso (1992)
- 9 El viento se levanta (2013)
- 10 El niño y la garza (2023)
- 11 Autor
El viaje de Chihiro (2001)
Para muchos, la historia más icónica del artista japonés. No solo fue la primer película de anime Ganadora del Oscar a Mejor película animada, sino que El viaje de Chihiro mostró cómo la animación puede ser madura, creativa y entretenida para todo el público.
Aquí seguimos la historia de Chihiro, una pequeña niña que, en medio de su mudanza a un nuevo hogar, termina atrapada en un mundo de espíritus, brujas y rituales ancestrales. Es una mágica parábola sobre el crecimiento, la identidad y la resiliencia. Visualmente hipnótica, emocionalmente profunda y culturalmente imprescindible. En su momento, fue la película japonesa más taquillera de la historia, por casi dos décadas.
La princesa Mononoke (1997)
Épica, intensa y visualmente imponente. La princesa Mononoke fue la película que llevó el nombre de Miyazaki a la escena internacional. Su conflicto entre la naturaleza y la industrialización encaja perfectamente con las preocupaciones ambientales contemporáneas, mucho antes de la tendencia global. Entre una animación dramática y escenarios duros de ver, tenemos una de las historias más ambiciosas del director.
Ashitaka, San y los espíritus del bosque protagonizan una historia llena de caos y fuerza. En medio de un viaje para descubrir la cura de la maldición de Tatarigami, Ashitaka se encuentra en medio de una guerra entre los dioses del bosque y Tatara. Su viaje lo lleva a conocer a San, la Princesa Mononoke.
El increíble castillo vagabudo (2004)
Inspirada libremente en la novela de Diana Wynne Jones, esta película es una explosión visual que combina magia, romance y crítica bélica. Miyazaki la creó en medio del clima político previo a la guerra de Irak, y su mensaje antibélico se percibe en cada escena. La historia sigue a Sophie, una joven maldecida que encuentra refugio, y destino, en el extravagante castillo de Howl.
El diseño artístico es uno de los más coloridos de Ghibli, mientras que la música de Joe Hisaishi acompaña la narrativa con una elegancia que raya en lo sobrenatural. Recibió una nominación al Oscar a Mejor película animada y se convirtió en uno de los mayores éxitos internacionales del estudio.
Mi vecino Totoro (1988)
Totoro no sólo es el emblema de Studio Ghibli: es un símbolo de la infancia. En esta cinta, Miyazaki demuestra que no se necesitan villanos ni grandes conflictos para crear una película inolvidable. La historia de Mei, Satsuki y las criaturas del bosque es una celebración a la ternura, la imaginación y la conexión con la naturaleza.
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Totoro no fue un éxito inmediato, pero con los años se convirtió en una de las películas más queridas del mundo, un fenómeno cultural capaz de generar desde juguetes hasta estampas en aviones comerciales. Es, quizá, la obra más pura y encantadora de Miyazaki.
Kiki: Entregas a domicilio (1989)
Kiki sigue a una joven bruja que, como parte de su entrenamiento, debe independizarse y encontrar su lugar en el mundo. La cinta explora temas como el crecimiento personal, el agotamiento creativo y la búsqueda de identidad, envueltos en una atmósfera luminosa y esperanzadora.
Con su mezcla perfecta de cotidianeidad, magia y sensibilidad adolescente, Kiki se ha convertido en un clásico que inspira a nuevas generaciones.
Nausicaä del Valle del Viento (1984)
Aunque fue producida antes de la fundación oficial de Studio Ghibli, para muchos, esta cinta es considerada el verdadero origen del estudio. Nausicaä nos presenta una heroína adelantada a su tiempo. Cuando una princesa descubre la verdad de un bosque tóxico, se enfrenta a un dictador que está dispuesto a destruirlo todo.
La película mezcla ciencia ficción con filosofía ecológica, anticipando temas actuales como la crisis climática y la fragilidad de los ecosistemas. Su fuerza visual y narrativa sentó las bases del estilo Miyazaki que vendría después: mundos complejos, protagonistas jóvenes y un humanismo inquebrantable.
Ponyo y el secreto de la sirenita (2008)
Colorida, vibrante y llena de energía infantil, Ponyo es la versión de Miyazaki de La sirenita, pero mucho más divertida, dulce y experimental.
La historia de Ponyo, una pequeña criatura marina que desea convertirse en humana, es una aventura que mezcla desastres naturales, amistad y magia con la inocencia que caracteriza a su director. Su estética acuarelada es una de las más bellas del estudio, y su éxito mundial reafirmó la posición de Miyazaki como uno de los cineastas más influyentes de la animación.
Porco Rosso (1992)
Ambientada en el Adriático de entreguerras, esta obra combina aventura, elegancia y un humor melancólico pocas veces visto en la animación. Miyazaki cuenta la historia de Porco, un piloto convertido en cerdo por una misteriosa maldición, que lucha contra piratas aéreos mientras carga con culpas y heridas del pasado.
Porco Rosso es a la vez una fantasía ligera y una reflexión sobre el heroísmo, la identidad y la guerra, presentada con un encanto irresistible y el amor de Miyazaki por la aviación.
El viento se levanta (2013)
Una obra madura y contemplativa. En El viento se levanta, Miyazaki dejó momentáneamente la fantasía para contar una historia semi-biográfica sobre Jiro Horikoshi, el ingeniero que diseñó los aviones japoneses durante la Segunda Guerra Mundial.
Aquí el director reflexiona sobre la creatividad, los sacrificios del artista y la tensión moral entre la belleza técnica y las consecuencias bélicas. La cinta recibió una nominación al Oscar y es una de las obras más respetadas del cineasta por su tono adulto, íntimo y profundamente humano.
El niño y la garza (2023)
Ganadora del Oscar a Mejor película animada en 2024, esta película marcó el retorno de Miyazaki a años de su retiro. Es una obra personal, introspectiva, llena de simbolismos y de momentos profundamente emocionales. Aquí conocemos a Mahito, un niño de 12 años que lucha por acoplarse a su nueva vida tras la muerte de su madre. Sin embargo, cuando una garza parlante informa a Mahito de que su madre sigue viva, un viaje de magia y misterio lo lleva a otro mundo.
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La película combina duelo, fantasía y autoconocimiento en un viaje surrealista que recuerda la sensibilidad de El viaje de Chihiro, pero desde una perspectiva mucho más madura. Se convirtió en un éxito global y en la película de Ghibli con mayor ingreso internacional en su año de estreno.
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