La familia creció y poco a poco se volvió un monstruo taquillero
Por extraño que parezca, la próxima edición del Festival de Cine de Cannes se convertirá en una celebración de Rápidos y furiosos. Han pasado 25 años desde que la saga debutó en la pantalla grande, y por ello el aclamado certamen ofrecerá una proyección especial en conmemoración del cuarto de siglo.
Según los datos revelados, la función de medianoche contará con la participación de Vin Diesel, Jordana Brewster, y Michelle Rodriguez. También aparecerá Meadow Walker, la hija del fallecido Paul Walker, y a quien muchos de los actores vieron crecer en el set.
En aquel 2001, Rápidos y furiosos recaudó $207 millones de dólares (mdd) en la taquilla mundial, y dio pie a una franquicia que hoy se posiciona entre las más exitosas de la historia.
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¿Cómo fue la evolución de Rápidos y furiosos?
La ya mencionada primera película, dirigida por Rob Cohen, no intentaba salvar el mundo ni tenía presupuestos de cientos de millones. Con apenas 38 millones se inspiró en un artículo de revista sobre carreras callejeras en Nueva York, y tenía un enfoque casi documental.
La química entre Vin Diesel (Dominic Toretto) y Paul Walker (Brian O’Conner) fue el ingrediente secreto que nadie vio venir. Además, en aquel entonces, el clímax de la película era simplemente ganarle a un tren en un cruce de vías. Algo “pequeño”, humano y muy enfocado en la cultura del automóvil.
Sin embargo, tras el éxito inicial, la franquicia entró en una especie de crisis de identidad. +Rápidos +furioso, dirigida por John Singleton, apostó por una estética mucho más colorida e introdujo personajes clave como Roman Pearce (Tyrese Gibson) y Tej Parker (Ludacris), pero perdió a Diesel en el camino.
Luego vino Reto Tokio, con Justin Lin al mando, que cambió todo el elenco y se mudó a Japón. Parecía que la saga estaba destinada a terminar, pero un cameo final de Toretto en Tokio planteó una idea que cambiaría todo: la familia siempre vuelve.
De corredores a fugitivos
La primera gran transformación llegó en 2009, cuando el director Justin Lin logró reunir al elenco original y empezó a alejarse sutilmente de las carreras convencionales para adentrarse en el cine de acción.
Dos años después, Rápidos y furiosos 5in control rompió las reglas. Con $125 MDD de presupuesto, la franquicia dejó de ser una serie de películas sobre coches para convertirse en un espectáculo de acción sin parar. Este cambio vino acompañado de la llegada de Dwayne “The Rock” Johnson como el agente Luke Hobbs.
La recaudación pasó a más de 600 mdd con la quinta película. Por otro lado, la famosa escena de la caja fuerte siendo arrastrada por las calles de Río de Janeiro marcó un antes y un después en los stunts de la franquicia. Se volvieron masivos, físicos y cada vez desafiaron más a las leyes de la gravedad.
El costó del fenómeno Rápidos y furiosos
Con Rápidos y furiosos 6 y la séptima película, esta saga se convirtió en un auténtico blockbuster. La sexta entrega nos presentó un tanque en una autopista y un avión de carga que parecía despegar de la pista más larga del mundo. Su presupuesto ya superaba los 160 millones, y la audiencia respondía llenando las salas.
Rápidos y furiosos 7 no solo es recordada por los coches saltando entre rascacielos en Abu Dabi o cayendo en paracaídas desde un avión, sino por la trágica muerte de Paul Walker durante el rodaje. El director James Wan logró equilibrar un espectáculo pocas veces visto con una despedida que hizo llorar a millones.
Por la muerte de su protagonista y todo lo que representó, la película recaudó más de 1,500 mdd, convirtiéndose en una de las más taquilleras de la historia y consolidando la saga como un fenómeno mundial.
¿Superhéroes al volante?
Tras la pérdida de Walker, la franquicia decidió abrazar por completo la locura. Rápidos y furiosos 8 llevó a la “familia” a enfrentarse a un submarino nuclear en el hielo y presentó a una gran villana: Charlize Theron.
Las últimas entregas, Rápidos y furiosos 9 y Rápidos y furiosos 10, han llevado todo a un límite cada vez más espectacular. En la novena literalmente enviaron un coche al espacio exterior, una broma de internet que los guionistas decidieron hacer realidad. Los presupuestos se dispararon hasta alcanzar los 340 mdd en la décima entrega, lo cual dificultó que esta fuera precisamente un éxito.
El elenco siguió creciendo con figuras como John Cena, Brie Larson y un histriónico Jason Momoa, demostrando que, para un actor de acción, participar en esta saga es casi tan prestigioso como estar en una película de superhéroes.
El poder de la familia
A pesar de las críticas por lo inverosímil de sus tramas, la franquicia ha mantenido su éxito porque nunca olvida su núcleo: la lealtad. Es esa mezcla de acrobacias imposibles, presupuestos cada vez más grandes y una familia unida lo que ha hecho que el público regrese al cine una y otra vez durante un cuarto de siglo.
Ante su llegada a Cannes, Rápidos y furiosos puede presumir una franquicia en constante crecimiento. Pasó de las calles de Los Ángeles a, literalmente, la estratosfera. Además, define lo que significa un éxito de taquilla en la actualidad: ser más grande, más ruidoso y siempre, por encima de todo, tener como base a la familia.
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