Ridley Scott como artista visual | Paloma & Nacho

Ridley Scott: el storyboard como herramienta audiovisual

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Jorge Luis Martínez explora la faceta del cineasta inglés, Ridley Scott, como artista visual a través de la minuciosidad en sus storyboards.

“Le debo todo al dibujo” | Ridley Scott

Dos elementos distintos, papel y tinta (o carboncillo), entran en colisión y dan origen a algo nuevo: un trazo. Del trazo sigue la forma. El ojo capta la realidad parcializada y un instinto primigenio invita a la mano a recrear lo visto y estamparlo en la superficie más próxima. Una vez satisfecha esta necesidad de traducir al mundo en dibujos, llega la inquietud de plasmar aquello que solo existe en la imaginación. Es así como, en esta danza de la realidad con su representación, el dibujo se vuelve la herramienta principal de un artista como Ridley Scott.

Lo que moldeó la mente única de Ridley Scott

La educación de Ridley Scott nació en la Royal College of Art

Desde muy pequeño, Ridley Scott fue invadido por el ansia de dibujar. El director de clásicos como Alien (1978), Thelma & Louise (1991) o Gladiador (20000) nació en 1937 en South Shields, Inglaterra. Su padre, Francis, fue Coronel durante la Segunda Guerra Mundial. Por lo que, durante su infancia, la familia vivió en distintas zonas de la misma Inglaterra, Gales y Alemania. Fue su madre, Elizabeth, quien crío a los tres hijos con determinación y dureza. Todas estas experiencias, mediadas por la necesidad innata de Scott de plasmar todo lo que veía en dibujos, moldearía la psique, la visión y por tanto los temas de este singular artista.

En distintas entrevistas, Ridley Scott ha comentado cómo aquellos paisajes industriales y decadentes de la Alemania de los 40 le fascinaban. No sólo por las formas colosales, sino también por los juegos de luz, sombra y color que se suscitaban en torno a ellas. Intentando plasmar todo lo que tenía en frente, el niño introvertido encontró en el dibujo una forma de comunicarse. Por lo menos hasta que comenzó una intensa educación artística que lo llevaría al Royal College Of Art. De ahí, a la National Film and Television School. Donde se instruyó en las artes visuales y forjó habilidades en prácticamente todas las áreas de la producción audiovisual. 

El storyboard, antes que nada

Las Cruzadas, Éxodo, Napoleón de Ridley Scott

Cuando los colaboradores de Ridley Scott platican sobre su experiencia trabajando con el director, por lo general apuntan al mismo rasgo diferenciador: sus storyboards. A través de la disposición de dibujos en un tablero, Scott es capaz de visualizar el resultado final. Por ende, organizar y delegar el trabajo de todos los departamentos. 

A pesar de la versatilidad de su obra, donde lo mismo caben clásicos instantáneos (Alien, Thelma & Louise, Gladiador), épicas históricas (Las Cruzadas, Éxodo, Napoleón), cintas bélicas (G.I.Jane, La Caída del Halcón Negro) o dramas más personales (Black Rain o Los Impostores), Scott es reconocido por sus pares por su capacidad de trabajar apegado al plan de trabajo, ahorrar tiempos innecesarios, no salirse del presupuesto e incluso quedarse con cambio para los refrescos. El inglés señala como culpable de estas mañas a su capacidad de concebir la narrativa visual de la cinta en cuestión antes que otra cosa.

De esta forma, la compulsión de dibujar encuentra una salida práctica al traducir desde el primer momento el guion literario en bocetos gráficos. “En ocasiones mientras lo voy leyendo en el auto”, para posteriormente trazar distintos tratamientos que impulsan cada fase de la producción. En el archivo de storyboards de Ridley Scott, los hay en fases iniciales (con bolitas, palitos y algunas angulaciones), hasta sus llamados Ridleygrams: ilustraciones más elaboradas con indicaciones precisas de movimiento, iluminación o escenografía. Aquellos diagramas que explican a detalle cuestiones técnicas como el acomodo de luces y cámaras. “Todo lo filmo y edito primero en mi cabeza, por eso sé qué quiero cuando llego al set”, ha sentenciado en más de una ocasión el señor.

El potencial oculto del storyboard

Orson Welles, Alfred Hitchcock, Akira Kurosawa, Terry Gilliam, Andrei Tarkovski

Si bien es cierto que el storyboard (también llamado guion gráfico) hoy en día es una herramienta indispensable en la producción audiovisual industrial, pocos directores se han apropiado de ella y la han convertido en su marca personal como Ridley Scott. Otros cineastas como Orson Welles o Alfred Hitchcock destacaron la capacidad del storyboard para orientar el quehacer cinematográfico. Lo cierto es que, como artífice, Scott juega en la cancha de Akira Kurosawa, Terry Gilliam o Andrei Tarkovski: artistas visuales que conciben su trabajo como un montaje de imágenes sugestivas y cuidadosamente calculadas. Las cuales irremediablemente tendrán que adquirir movimiento y sonido mediante el trabajo organizado de cientos o miles de personas.

Es cine, a final de cuentas

Storyboard de un comercial de apple

Para su primera película, Los Duelistas, de 1978, Ridley Scott aplicó lo aprendido en su paso por la televisión. También plasmó varios temas que lo siguen acompañando. Aquella cinta narra la historia de dos militares franceses que entran en un conflicto que se desarrolla a través de varios duelos durante más de 30 años. La cinta destaca por la representación realista sobre duelos con espadas. Pero los hechos en los que se basa fueron alterados para adecuarse a la narrativa y las intenciones de Scott. Es curioso que, a 45 años de su realización, son precisamente estos rasgos (el énfasis en lo visual y la alteración de la “Historia”) los que más polémica han causado en torno a su más reciente cinta, Napoléon.

Otro rasgo que los detractores de Scott le achacan es su ojo comercial. Pero antes del éxito de Alien en 1979, Ridley Scott ya había destacado, precisamente, como director de comerciales. Famosas son para el campo de la publicidad sus campañas para Chanel N°5. En los cuales se puede observar una intención cinematográfica a través de los encuadres, la edición y las transiciones.

También es célebre su comercial “1984” para Apple, en el cual representa a la compañía de Steve Jobs como la Victoria que rompe el status quo impuesto por el Gran Hermano (IBM, en su momento). Basta con observar el comercial y compararlo con su respectivo storyboard para entender la capacidad que tiene Ridley Scott para plasmar en dibujos las imágenes que terminan invadiendo la pantalla.  

Ridley Scott es, antes que nada, un cineasta

Storyboard de Blade Runner

A pesar de sus incursiones en distintos formatos de la pantalla chica o de su habilidades como artista visual, su lugar en la historia está asegurado gracias a, por lo menos, una décima parte de su vasta filmografía. Incluso su innegable obra maestra, Blade Runner (1984), tardó bastante en ser reconocida como la importante cinta que es. Padeciendo incluso más de tres ediciones posteriores a cargo del propio Scott, quien de paso fue los responsables en popularizar el llamado “Corte del director”. Y, sin embargo, los momentos, los ambientes y los encuadres que hacen de esta película un portento estético y un clásico de la ciencia ficción pueden encontrarse ahí, en los storyboards

Es por ello que resulta fútil exigirle al cineasta éxitos de la talla de sus grandes obras, cuando varias de estas han tardado ser reconocidas como tal.  Además, parte del sello Scott, más allá de un obsesivo trabajo visual, radica en la búsqueda constante de no repetirse. De no ser por eso, no tendríamos su más reciente trabajo, donde lo mismo cabe un nuevo clásico de la exploración espacial (The Martian), una sátira sobre el capitalismo (La Casa Gucci) o un espectáculo histórico en el cual el mismísimo Napoléon Bonaparte bombardea las pirámides de Egipto. Y, por supuesto, tampoco tendríamos aquellas poderosas imágenes que ya modificaron el mundo: un alien brotando del abdomen, un androide que llora en la lluvia y un auto suspendido en el aire. Todo cabe en una libreta.

Retrato digital de Ridley Scott
Ilustración de Jorge Luis Martínez

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Autor

  • Jorge Luis Martinez

    A los 8 años vi Luces de la ciudad y mi vida quedó marcada por la materia audiovisual. Hoy, edito, dibujo y hago memes en El Deforma. Cuando regreso a la vida, prefiero pintar y cocinar ramen.

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