Desde inundaciones hasta gente congelada, nadie quiere estar bajo semejantes escenarios
A todos nos encanta una buena película donde todo vuela por los aires y el caos es el protagonista absoluto. Hay escenas de destrucción tan bien logradas que te dejan con la boca abierta, viendo cómo ciudades enteras, (algunas que conocemos perfectamente), desaparecen bajo el fuego o el agua en cuestión de segundos. Ya quedaron atrás los tiempos de las maquetas que se notaban falsas; ahora los efectos digitales son tan potentes que la destrucción se siente totalmente real y te deja impactado. Ya sea con temblores, inundaciones o hasta cometas, estas películas han demostrado por qué debemos tenerle tanto miedo al fin del mundo.
@cinepolismx El cine de catástrofe siempre tiene algo que decir, sobre todo en la pantalla grande. ¿Cuál es tu favorita? 🌍🔥 #PalomaYNacho #fyp #cine #acción #Eldiadespuesdemañana #epic ♬ sonido original – Cinépolis Online
Tabla de contenidos
Impacto profundo (1998)
Aquí el problema es un clásico del cine de desastres: un cometa gigante viene directo hacia la Tierra. La historia sigue a un grupo de astronautas que intentan destruirlo en el espacio, mientras que en la superficie el gobierno organiza refugios subterráneos para unos pocos elegidos.
Una parte del cometa cae en el Atlántico y genera un tsunami de proporciones bíblicas. La escena épica muestra una pared de agua inmensa borrando la costa este de los Estados Unidos, tragándose Nueva York y Washington como si fueran juguetes de plástico.
El día después de mañana (2004)
En esta película, el enemigo no viene del espacio, sino que es el propio planeta reaccionando al cambio climático. La trama nos muestra cómo el calentamiento global hace que las corrientes del océano se detengan, provocando un cambio brusco de temperatura que congela el hemisferio norte en cuestión de días.
Primero, Los Ángeles es destrozada por tornados gigantescos que arrancan el famoso letrero de Hollywood. Luego, Nueva York se inunda por completo para después quedar totalmente congelada, con la Estatua de la Libertad enterrada en la nieve. Es un fin del mundo donde la humanidad se da cuenta de que no puede contra el poder del hielo.
2012 (2009)
Basada en las profecías mayas, la historia explica que el núcleo de la Tierra se calienta debido a la radiación solar, por lo cual la corteza terrestre se vuelva inestable y empiece a desplazarse. Básicamente, el suelo bajo nuestros pies deja de ser sólido.
Aquí no se salva nada: vemos a California cayendo literalmente al océano mientras los protagonistas escapan en una avioneta entre edificios que se derrumban. Hay volcanes explotando en Yellowstone y naves gigantescas (arcas) construidas en secreto para salvar a los ricos. El nivel de efectos visuales es épico, con escenas donde el Vaticano se desploma y el Everest termina siendo golpeado por olas gigantes.
Este es el fin (2013)
A diferencia de las demás, esta es una comedia, pero el escenario del fin del mundo es bastante aterrador. Un grupo de actores famosos (haciendo de ellos mismos) está en una fiesta en Los Ángeles cuando, de repente, comienza el Apocalipsis bíblico.
Mientras unos son “arrebatados” al cielo por rayos de luz azul, los demás se quedan atrapados en la Tierra con demonios y terremotos. El escenario muestra a una Hollywood llena de agujeros gigantes que llevan directo al infierno, cielos rojos y criaturas monstruosas caminando por las calles. Es una mezcla rara de humor con imágenes de ciudades en llamas y gente siendo devorada.
Terremoto: La falla de San Andrés (2015)
La famosa falla de San Andrés finalmente cede, provocando una serie de terremotos masivos que recorren toda la costa de California. La historia sigue a un piloto de rescate, interpretado por “La Roca”, que intenta salvar a su familia mientras todo el estado se cae a pedazos.
Los rascacielos de San Francisco se doblan como si fueran de papel y el puente Golden Gate es partido a la mitad por un tsunami masivo que entra por la bahía. El suelo se abre en grietas gigantescas y el polvo de los edificios caídos cubre todo. Es una película que te hace sentir el peligro constante de que el suelo no es un lugar seguro.
Día de la Independencia: El contraataque (2016)
Veinte años después del primer ataque, los alienígenas regresan con una nave mucho más grande. El problema es que esta vez traen tecnología que manipula la gravedad. Los humanos han usado tecnología extraterrestre para prepararse, pero nada sirve cuando una nave del tamaño de un océano aterriza sobre el planeta.
Debido a la gravedad de la nave enemiga, ciudades enteras de un continente son succionadas hacia el cielo y lanzadas sobre otras ciudades en otro continente. Vemos a Dubái cayendo encima de París y Londres siendo aplastada por escombros que vienen del otro lado del mundo. Es un verdadero desastre a escala global.
Geotormenta (2017)
En este futuro, la humanidad ha creado una red de satélites para controlar el clima y evitar desastres. El problema empieza cuando alguien hackea el sistema y lo convierte en un arma. En lugar de detener tormentas, los satélites empiezan a crearlas de forma extrema en lugares donde no deberían ocurrir, amenazando con generar una “geotormenta” que acabaría con todo.
Vemos a gente congelada instantáneamente en las playas calientes de Brasil, tormentas de granizo del tamaño de pelotas de básquet en Tokio y tornados múltiples destruyendo ciudades desérticas. La Tierra se convierte en un campo de batalla donde el hombre intenta arreglar una máquina que, básicamente, se ha vuelto loca.
El día del fin del mundo (2020)
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Un cometa gigante llamado Clarke se desintegra y sus fragmentos empiezan a bombardear la Tierra. El problema no es solo el impacto, sino el colapso social: la gente entra en pánico total mientras el gobierno intenta evacuar a unos pocos a refugios secretos en Groenlandia.
No vemos tantas explosiones desde el espacio, sino que vivimos el desastre desde el suelo junto a la gente. Hay fragmentos de roca cayendo como bombas sobre ciudades y ondas de choque que lo vaporizan todo. Es un fin del mundo que se siente muy personal, donde el mayor peligro, además de las piedras que caen del cielo, es la desesperación humana.
No miren arriba (2021)
Aquí el fin del mundo es una sátira. Un par de científicos descubren un cometa que va a destruir la Tierra, pero el problema no es el objeto espacial, sino que a nadie le importa. Entre políticos que solo piensan en las elecciones y dueños de empresas tecnológicas que quieren extraer minerales del cometa, la humanidad pierde el tiempo hasta que es demasiado tarde.
Después de meses de ignorar la ciencia, el cometa llega y su impacto es total. La película muestra la onda expansiva recorriendo el planeta, desintegrando todo lo que conocemos mientras los ricos escapan en naves espaciales. Es un fin del mundo frustrante porque se pudo evitar, y la imagen final de la Tierra desapareciendo bajo una nube de fuego es un recordatorio de la estupidez humana.
Moonfall (2022)
Esta película plantea una idea loquísima: la Luna se sale de su órbita y empieza a caer hacia la Tierra. El problema es que la Luna no es exactamente lo que pensábamos, y mientras el satélite se acerca, empieza a “aspirar” la atmósfera y los océanos hacia el espacio. Vemos escenas donde el agua sube como montañas gigantescas y los trozos de la Luna chocan contra las ciudades.
Hay montañas que se desmoronan y una sensación de que el cielo se nos viene encima literalmente. Es una destrucción a gran escala que mezcla desastres naturales con tecnología alienígena de una forma muy exagerada.
¿Cuál de estas películas es tu favorita? ¿En qué escenario jamás te gustaría estar?
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