Te presentamos los secretos detrás de esta impactante y misteriosa locación
Desde que millones de lectores descubrieron La empleada, hubo un aspecto que llamó la atención por encima de sus protagonistas: la mansión Winchester. Dicha propiedad, donde ocurre la mayor parte de la trama, se convierte en un personaje más a lo largo de las páginas, por lo que recrearla en la adaptación cinematográfica era una tarea complicada. Aunque con ligeros cambios respecto al material de origen, el director Paul Feig está más que feliz con la propiedad que se ve en pantalla, y aquí te contamos cómo se creó.
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Los secretos tras la elegancia
La empleda sigue a Millie, quien tratando de escapar de su pasado, acepta un trabajo como empleada doméstica interna para la adinerada Nina y Andrew Winchester. Pero lo que comienza como el trabajo de sus sueños pronto se convierte en algo mucho más peligroso: un juego sexy y seductor lleno de secretos, escándalos y poder. Detrás de las puertas cerradas de los Winchester se esconde un mundo de giros inesperados que te mantendrán adivinando hasta el final.
El hogar de los Winchester es descrito (en el libro) como una mansión histórica y majestuosa en Long Island, con un aspecto impecable que grita dinero y estatus social. Es el tipo de propiedad que parece salida de una revista de arquitectura, diseñada para impresionar a cualquiera que pase por delante. Por fuera, todo se ve perfecto, ordenado y extremadamente caro, lo que contrasta inmediatamente con la vida precaria que llevaba Millie antes de ser contratada.
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Nina, quien se encarga de contratar a Millie, parece estar obsesionada con que todo esté en su sitio. Sin embargo, a pesar de ser hermosa, la mansión no se siente acogedora; se describe más bien como un lugar frío y rígido donde parece que no se puede tocar nada por miedo a ensuciarlo o romper el equilibrio. Lógicamente, uno de los mayores retos a la hora de convertir La empleada en una película era recrear esta mezcla de lujo y frialdad.
“No mezclé ninguna otra referencia”, dijo Paul Feig en entrevista exclusiva para Paloma & Nacho. “Intenté ceñirme a la novela, pero al mismo tiempo, la casa tenía que ser muy específica, otro personaje por sí mismo. Nos tomó mucho tiempo buscarla, y nuestra diseñadora de producción, Elizabeth Jones, buscó a lo largo de todo Nueva Jersey. Quería que fuera algo grande, algo que cuando miraras, dijeras: ‘¡Wow, quiero vivir ahí!’”.
Lujo 100% real
Aunque la historia de la novela ocurre en Long Island, la película se rodó principalmente en Madison, Nueva Jersey. La casa elegida es una joya histórica real situada en Green Avenue, una zona conocida por sus propiedades impresionantes. Esta mansión fue construida en el siglo pasado, algo que encaja perfecto con la idea de que tiene una “historia”. Es una construcción de varias plantas con una entrada de piedra muy larga que, según el director, ayudaba a crear esa sensación de aislamiento y privacidad necesaria para la trama.
Cuenta con 6 dormitorios y 6.5 baños repartidos en su extensión, y según algunos registros inmobiliarios, su valor se estima en casi $3.8 millones de dólares. Desde el tráiler queda claro que se trata de un lugar majestuoso, y eso fue algo que atrajo al realizador para decidirse por filmar ahí.
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“Cuando empezamos a filmar desde varios ángulos, comenzó a sentirse intimidante. Encontramos este lugar que se sentía gótico, con sus chimeneas, colores grises, y que también se sentía muy triste. Luego nevó y se veía un poco más feliz. Filmamos gran parte de la película dentro de la casa real, y también construimos algunos sets que no estaban ahí, pero necesitábamos tener. Nos aseguramos de que todo se sintiera como si vivieras en una película de Nancy Meyers, con la iluminación y los ángulos, pero pronto todo se vuelve más amenazante”, agregó el director.
La habitación de los secretos
Uno de los ya mencionados sets construidos fue el ático donde duerme Millie. Este es pequeño, claustrofóbico y algo descuidado. Para llegar allí hay que subir una escalera estrecha, y la habitación tiene una característica muy inquietante: la puerta solo se puede cerrar por fuera. Con ayuda de algunos trucos en edición y efectos visuales, en la película se da la impresión de que está en el mismo hogar.
En contraste, la casa de Nueva Jersey contaba con una gran escalera circular que no se menciona en la novela. Consciente de las maravillas que tenía esta propiedad, Paul Feig no dudó en usar la escalera para una de las escenas más impactantes en la trama. Si las primeras reacciones y críticas nos dicen algo, es que La empleada tiene todo para ser un éxito e iniciar una nueva franquicia.
¿Listos para entrar en la mansión Winchester y descubrir qué ocurre en ella cuando las puertas se cierran?
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