Filmar este clásico del cine se convirtió en una experiencia de verdadero terror.
Viajar al mundo de Oz es sinónimo de fantasía, pero la travesía para hacer la película fue un infierno para sus protagonistas. No es un secreto que el rodaje de El mago de Oz se volvió famoso por sus problemas, y la peor parte se la llevó el actor que daría vida al Hombre de Hojalata. Entre fallas de planeación, un equipo con pocas medidas de seguridad y muchas leyendas alrededor, esta es una de las historias más oscuras que marcaron Hollywood.
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Falta de precaución
El actor originalmente elegido para interpretar al Hombre de Hojalata fue Buddy Ebsen. En aquellos tiempos no había gran experiencia con los efectos visuales, y mucho menos la tecnología para llevarlos a cabo, así que el actor se sometió a un maquillaje compuesto de polvo de aluminio puro que se aplicaba sobre su cuerpo. Así se le daba su característica apariencia metálica.
Este método de caracterización resultó ser extremadamente peligroso. De man era normal, Ebsen ensayó, grabó todas sus canciones (luego regrabadas) e incluso empezó a filmar. Pero pronto comenzó a sentirse muy mal y empezaron los grandes problemas.
La salud de Buddy Ebsen se vio gravemente afectada porque, al parecer, inhaló el polvo de aluminio mientras se lo aplicaban. El aluminio puro recubrió sus pulmones, impidiendo que su sangre se oxigenara correctamente. Sus síntomas incluyeron dolores en el cuerpo, calambres musculares y dificultad para respirar, hasta que finalmente colapsó y tuvo que ser hospitalizado.
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Estuvo en estado crítico durante un tiempo, lo que obligó a que abandonara la producción. Años después, Ebsen llegó a mencionar que tuvo problemas respiratorios por el resto de su vida debido a este incidente. Para continuar con el rodaje, la productora tuvo que buscar un reemplazo: Jack Haley.
Lógicamente, se evitó repetir el mismo incidente, así que los maquilladores cambiaron el peligroso polvo de aluminio por una pasta plateada de aluminio menos volátil y, por lo tanto, más segura. Aunque Haley logró terminar la película y se convirtió en el famoso Hombre de Hojalata, también tuvo problemas con el maquillaje: sufrió una infección ocular que lo dejó fuera del rodaje por cuatro días, aunque afortunadamente fue menos grave.
Un rodaje caótico
Lamentablemente, el caso del Hombre de Hojalata no fue el único problema serio durante la filmación. Llevar este título a la pantalla grande se complicó debido a las innovaciones técnicas de la época y la falta de seguridad. Otro caso muy grave fue el de la actriz Margaret Hamilton, quien interpretó a la Bruja Mala del Oeste.
En una escena debía desaparecer en medio de una nube de humo y fuego, pero en realidad se usaba un montacargas que la bajaba rápidamente. Además, el humo se generaba con una explosión controlada. La ya mencionada Margaret sufrió graves quemaduras de tercer grado en la cara y las manos, todo por una maniobra que no salió bien.
Esto la obligó a estar fuera del rodaje por varias semanas. Cuando volvió, se negó a hacer otras escenas de riesgo con fuego, por lo que se usó una doble que también sufrió un accidente similar, aunque con heridas menos graves. Además, en las escenas donde se ve la nieve, se usó amianto (asbesto) para simular los copos. En ese momento no se sabía, pero el amianto es una sustancia altamente cancerígena que puso en riesgo la salud de todo el elenco y el equipo de producción.
Puede que ver El mago de Oz sea una experiencia increíble, pero convertirla en el clásico recordado por millones puso en riesgo a más de uno.
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