Una de las mejores cintas de horror del año tiene un desenlace oscuro y potente. Chécalo aquí
¡Te explicamos el final de Haz que regrese! Se trata de una de las películas de horror más sombrías del año, y del género. Pero, detrás de esta obra repleta de corrosivas escenas gore y actos demoníacos, hay varios eventos que, entre tanta tensión, se pueden llegar a pasar por alto. No te preocupes, que aquí los repasamos para desglosar el potente desenlace.
NOTA: Vienen SPOILERS de Haz que regrese
Los peligros de la obsesión
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Desde sus primeros minutos, Haz que regrese nos mete de lleno en una atmósfera de angustia, pérdida y desesperación al contarnos la historia de Andy (Billy Barratt) y Piper (Sora Wong), dos hermanos marcados por la muerte de su padre, son enviados a vivir con Laura (Sally Hawkins), una madre que los acoge y que parece amable, pero cuya casa está impregnada de mucha tristeza. Su hijo, Oliver (Jonah Wren Phillips), casi mudo y siempre vigilante, añade una capa de inquietud al asunto.
Laura, consumida por el duelo derivado del fallecimiento de su hija, Cathy, ha comenzado a experimentar fenómenos que parecen paranormales. Sin embargo, pronto nos damos cuenta de que lo que parecen presencias en realidad son producto de otra cosa.
Rituales malévolos
El giro más inquietante antes del final de Haz que regrese llega cuando se revela que Laura ha estado siguiendo un ritual satánico extraído de un viejo VHS. Su objetivo es resucitar a Cathy. Para lograrlo, necesita tres cuerpos: el de Cathy (conservado en un congelador), el de Piper (quien comparte la ceguera con Cathy y sería el nuevo recipiente), y Oliver como intermediario, encargado de almacenar el alma hasta que se complete la transferencia.
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Es por esto que Oliver se comporta de manera extraña, como se vio en una de las escenas más impactantes de la cinta, en la que Andy trata de alimentarlo. Está hambriento, muy hambriento, pero debido a la naturaleza sobrenatural de su nueva existencia. Devora madera, carne, incluso partes de sí mismo. Su apetito no es físico, sino espiritual.
Laura, en su delirio, intenta eliminar a Andy, quien representa un obstáculo emocional y legal, pues el joven descubre que Oliver en realidad es Connor Bird, un niño que está dado de alta como perdido en servicios sociales y que Laura secuestró. Así, intenta advertirle de esto a Wendy (Sally-Anne Upton), la trabajadora social que los apoya en su caso. Pero cuando ambos llegan a la casa, Laura ahoga a Andy en un charco y también se deshace de Wendy.
Magia negra frustrada
Cuando Laura intenta ahogar a Piper en la alberca –para recrear el deceso de Cathy y completar el ritual–, Piper la llama “mamá” en un momento de desesperación. Esto rompe el trance de Laura, quien detiene el acto y permite que Piper escape. Oliver, por su parte, vomita un líquido oscuro que parece contener el alma de Cathy, liberándose del hechizo.
Llega la policía, y Laura, aferrada al cuerpo sin vida de su hija, se hunde en la alberca. Es una imagen que mezcla ternura y horror. No hay redención, sólo una pausa en el caos.
Piper es rescatada, Oliver vuelve a la normalidad, y Laura desaparece en su propio abismo, llevando con ella los restos de su hija. También se revela que Andy, antes de perder la vida, le dejó una grabación emotiva a su hermana.
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