El último azul: Distopía latinoamericana que desafía el edadismo

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Películas de crítica política

Ganadora en el Festival de Berlín del Gran Premio del Jurado, la coproducción Brasil-México llega a cines nacionales. Platicamos con su director, Gabriel Mascaró

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¿Solo los jóvenes pueden protagonizar historias de autodescubrimiento y resistencia? El director brasileño Gabriel Mascaró (Boi Neon, Divino Amor,Vientos de Agosto) está seguro que no es así. Y ello queda claro en El último azul (O Último Azul), ganadora del Gran Premio del Jurado (Oso de Plata) en el Festival de Berlín 2025, y que llega ahora a salas mexicanas. La película propone un peculiar –y tropical– universo distópico donde una mujer de 77 años se convierte en el centro de una narrativa de autodescubrimiento y rebelión.

Una protagonista que florece en la adversidad

El último azul película
© 2025 Pimienta Films. Imagen de El último azul

Uno de los aspectos más revolucionarios de El último azul es su protagonista. Tereza es una mujer mayor que, lejos de ser relegada a un papel nostálgico o pasivo, se convierte en la fuerza motriz de la historia. En palabras de Gabriel Mascaro, el cine rara vez permite que los cuerpos mayores sean protagonistas de historias de descubrimiento:

“Cuando hay protagonistas mayores, casi siempre es sobre la finitud de la vida, la nostalgia o el pasado”, comenta. Inspirado por su propia abuela, quien comenzó a pintar a los 80 años tras enviudar, Mascaro quiso explorar el florecimiento tardío y la capacidad de crecimiento en la etapa final de la vida.

Tereza, interpretada magistralmente por Denise Weinberg, no es un personaje que vive de recuerdos. Es una mujer que se rebela contra un sistema que la considera improductiva y que intenta desterrarla a una colonia creada “especialmente” para adultos mayores, de forma que estos no detengan el progreso de los jóvenes. Su escape (y eventualmente el viaje que emprende) se convierte en una road movie, e, incluso, un “coming-of-age tardío” que navega entre la aventura, la distopía y la fantasía.

Una distopía y crítica política

El último azul película
© 2025 Pimienta Films. Imagen de El último azul

Desde sus primeros minutos, El último azul establece un escenario distópico ficticio, pero inquietantemente cercano. En este mundo, los mayores son considerados prescindibles y enviados a colonias mediante un sistema de vigilancia que no depende de la tecnología, sino de la delación entre vecinos.

“¡Es un estado autocrático populista, con participación popular, que no ejerce violencia física, pero sí simbólica!”, explica Mascaró. Este enfoque lo-fi, donde no hay tecnología futurista ni referencias explícitas al futuro, le da a la película una atmósfera única, casi atemporal.

Para el director, era esencial que la distopía no se construyera a partir de grandes presupuestos ni efectos especiales. “No tenía deseo de hacer una película sobre tecnología disruptiva”, explica. En cambio, optó por un enfoque práctico, donde los valores de producción se integran de manera orgánica al entorno del Amazonas, de Manaus, al norte de Brasil, una región que no ha sido muy aprovechada por el cine.

El resultado es un mundo que, aunque ficticio, tiene una resonancia inquietante: “Reconocemos que no es real, pero hay algo ahí que podría serlo. Eso es lo que más espanta”.

En este contexto, el Amazonas no es solo un telón de fondo; es un personaje más de la historia. La fauna y el entorno juegan un papel fundamental, desde los peces hasta el caracol de tinta azul que da nombre a la película. Mascaro explica que el río y su aislamiento fueron elementos clave en la construcción de la narrativa.

Inspirado por los casinos flotantes que vio en India en la promoción de una película anterior y por las autocracias tropicales, el director creó un escenario único que mezcla lo distópico con lo local, adaptando elementos autoritarios a un contexto latinoamericano.

Elenco multicultural y coproducción transnacional

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© 2025 Pimienta Films. Imagen de El último azul

Uno de los aspectos más destacados de El último azul es su elenco, que reúne talentos internacionales como Rodrigo Santoro y Denise Weinberg, junto con actores locales de Manaus: “Fue una oportunidad única de acercarnos a un contexto cultural en Brasil, en la Amazonia, que no es tan común en el cine”.

La película cuenta con participación mexicana notable. Desde la cinematografía de Guillermo Garza hasta el diseño sonoro de Memo Guerra, el ADN mexicano está presente distintas aristas de la película. “Es parte de mi tradición”, comenta juguetonamente el director, quien ha trabajado con creativos mexicanos en proyectos anteriores. “La historia pasa en Brasil, pero con DNA bastante mexicano”, señala, y añade:

“Lo más curioso es que todos conectan de manera directa y empática con Tereza. Todos estamos en un proceso de envejecimiento o conocemos a alguien más mayor. Y todo el mundo pasa por el tema del desplazamiento forzado, a partir de catástrofes climáticas o conflictos políticos”.

De hecho, el director reconoce que mexicanos, brasileños y latinos en general sabemos hoy más que nunca el significado de la palabra ‘resistir’. Resistimos ante un mundo donde somos señalados; resistimos ante sistema que intenta definir el destino de las personas mayores. Pero también es una película sobre la posibilidad de encontrar nuevos sueños en la última etapa de la vida, cuando el mundo parece haberlos olvidado.

Con un enfoque visual hipnótico y una narrativa profundamente humana, El último azul es una obra que, como el Amazonas, merece ser explorada. Es una declaración de que las historias de descubrimiento no tienen edad, y de que las distopías provocadoras e hipnóticas pueden gestarse en cualquier rincón del planeta.

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Autor

  • Brenda Medel

    Me encanta ver, hablar, escribir y soñar sobre cine. Mi película favorita es La llegada, de Denis Villeneuve. Siempre estoy cantando. Todo el día pienso en comida. Y no me quito mis gafas de sol ni para dormir. Actualmente, soy Coordinadora de Producción Editorial de Paloma & Nacho en Cinépolis. Antes periodista en Cine PREMIERE y PR de entretenimiento.

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