A más de dos años, Scream 7 por fin está a nada de llegar a los cines. ¡Descubre cómo fue el complicado camino!
La franquicia Scream siempre se ha caracterizado por sus giros inesperados y sus muertes sangrientas en pantalla, pero nadie vio venir que el verdadero drama ocurriría detrás de las cámaras. Básicamente, la producción de la séptima entrega en un auténtico campo de batalla mediático, y en muy poco tiempo. Lo que comenzó como el relanzamiento exitoso de una saga clásica colapsó en cuestión de días, todo por una serie de decisiones corporativas, posturas políticas y actos de lealtad. El despido de Melissa Barrera no solo eliminó a la heroína de Scream 7, sino que provocó un efecto dominó cuyas consecuencias aún afectan a la saga.
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¿Cómo inició todo?
Todo comenzó en noviembre de 2023, cuando el contexto sociopolítico era sensible debido al conflicto entre Israel y Hamás. Melissa Barrera, quien se había convertido en la nueva cara de la franquicia interpretando a Sam Carpenter, utilizó sus historias de Instagram para compartir su postura. En sus publicaciones, Melissa expresó su apoyo al pueblo palestino y criticó las acciones del gobierno israelí. Utilizó términos como “genocidio” y “limpieza étnica” para describir la situación en la Franja de Gaza.
“Actualmente, Gaza está siendo tratada como un campo de concentración. Arrinconando a todos, sin tener a dónde ir, sin electricidad ni agua… La gente no ha aprendido nada de nuestras historias. Y al igual que las historias, la gente sigue observando en silencio cómo sucede todo. ESTO ES GENOCIDIO Y LIMPIEZA ÉTNICA”, compartió en sus redes sociales.
La productora de la película, Spyglass Media Group, reaccionó de forma inmediata y contundente. El 21 de noviembre se anunció que Melissa había sido despedida de Scream 7. La empresa emitió un comunicado oficial donde afirmaban que tenían “tolerancia cero con el antisemitismo o la incitación al odio en cualquier forma”, incluyendo lo que ellos consideraron referencias falsas al genocidio.
Esta decisión generó un debate instantáneo en redes sociales. Mientras unos apoyaban la postura de la productora, una gran parte de la audiencia y defensores de los derechos humanos acusaron a Spyglass de censura.
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Tras el despido, Melissa no se retractó. A través de un comunicado en sus redes, aclaró que su intención siempre fue dar voz a quienes no la tienen, y que seguiría rezando por el fin de la violencia y por los derechos humanos fundamentales. Enfatizó que, como latina, y mexicana orgullosa, sentía la responsabilidad de usar su plataforma para generar conciencia. Además, prefería ser fiel a sus valores a mantener un trabajo, por muy importante que este fuera.
Reacciones y más salidas
La reacción del público fue masiva. El hashtag #BoycottScream7 se volvió tendencia mundial. Los fans de la saga, que habían llegado a amar la dinámica de las “Core Four” (el grupo de cuatro sobrevivientes de las entregas anteriores), sintieron que la franquicia estaba cometiendo un error histórico. No podían deshacerse de su protagonista principal por motivos políticos.
Apenas 24 horas después de la noticia de Melissa, se soltó otra bomba: Jenna Ortega, quien interpretaba a Tara Carpenter (la hermana del personaje de Melissa), también abandonaba el proyecto. Inicialmente se intentó suavizar la noticia diciendo que su salida se debía a conflictos de agenda con la segunda temporada de Merlina y el rodaje de Beetlejuice Beetlejuice. No obstante, momento del anuncio fue una coincidencia enorme.
A pesar de las explicaciones, muchos interpretaron esto como un acto de solidaridad. Jenna y Melissa habían forjado una amistad muy cercana fuera de cámaras, llamándose “hermanas” constantemente.
Tiempo después, en una entrevista con Vanity Fair, la actriz finalmente rompió el silencio con una elegancia absoluta. Jenna explicó que todo el mundo quiere ser “políticamente correcto”, pero enfatizó en la pérdida de humanidad e integridad en la industria como algo que le preocupa profundamente. Aunque no atacó directamente a Spyglass, sus palabras sobre ser fiel a uno mismo y proteger a los compañeros dejaron claro que su partida no fue un simple problema de agenda.
La película que cayó a pedazos
Al perder a sus dos estrellas principales, el guion de Scream 7, que ya estaba en desarrollo para cerrar la trilogía de las hermanas Carpenter, quedó completamente inservible. La película entró en una crisis creativa y de relaciones públicas pocas veces vista.
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Con el caos instalado, el director asignado para la séptima entrega, Christopher Landon (conocido por Feliz día de tu muerte), se encontró en una posición imposible. Había heredado una saga que se estaba desmoronando y un ambiente de trabajo hostil debido a las críticas constantes de los fans hacia Spyglass.
En diciembre de 2023, Landon anunció formalmente su salida a través de redes sociales. Dijo que el proyecto era como “un sueño que se convirtió en pesadilla”. Con su salida, Scream 7 se quedó sin protagonistas, sin director y con un guion que debía ser desechado por completo. La producción parecía estar herida de muerte, y muchos pensaron que la saga se tomaría un descanso indefinido o sería cancelada.
¿Cómo se “arregló” la producción de Scream 7?
Ante el desastre, Spyglass tuvo que recurrir a la “vieja confiable”: la nostalgia. La única forma de salvar la marca era traer de vuelta a la figura más icónica de la saga, Neve Campbell. Cabe recordar que Neve no apareció en Scream 6 debido a una disputa salarial. Sintió que la oferta hecha no estaba a la altura del valor que ella aportaba a la franquicia después de 25 años.
Sin embargo, ante la desesperación de los productores, parece que finalmente abrieron la billetera. En marzo de 2024, Neve Campbell anunció emocionada que Sidney Prescott volvería para Scream 7. Pero ella no volvió sola. Para asegurar que la película tuviera ADN de la saga, contrataron a Kevin Williamson (el creador y guionista original de la primera película) como director de esta nueva entrega. Este movimiento fue un intento descarado, pero efectivo, de calmar a los fans y desviar la conversación del despido de Melissa.
Con el enfoque cambiando de nuevo hacia Sidney Prescott, se confirmó que otros personajes antiguos estaban en conversaciones. Courteney Cox (Gale Weathers) confirmó su regreso, y de los actores que actuaron junto a Barrera y Ortega, Mason Gooding y Jasmin Savoy Brown (Chad y Mindy Meeks-Martin) también afirmaron su retorno.
A pesar de lo que muchos pensaron, la carrera de Melissa no se hundió. De hecho, ha recibido un apoyo masivo de directores independientes y de una base de fans muy leal. En 2024 estrenó la película de terror Abigail, dirigida por Radio Silence (los mismos que la dirigieron en Scream 5 y 6). También ha participado en títulos como Your Monster y series de televisión. Además, se ha convertido en una figura de integridad en la industria, demostrando que hay vida después de las grandes franquicias.
Aunque Scream 7 logró hacerse y tiene a millones de fans emocionados, lo ocurrido con Melissa Barrera y la producción quedará marcado en los libros de historia de Hollywood. Si bien, la saga intenta poco a poco recuperar su brillo, el vacío dejado por Melissa Barrera y Jenna Ortega es un recordatorio de que, a veces, la integridad personal pesa más que cualquier contrato millonario.
La saga Scream sobrevivirá, como siempre lo hace su protagonista. Pero es inútil negar que en muchos fans existe la cicatriz de haber perdido a dos estrellas muy valientes por no saber escuchar sus puntos de vista.
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