A casi cuatro años del escándalo, por fin sabemos qué puso en riesgo la película.
Luego de dirigir cinco películas de la saga Rápidos y furiosos, el director Justin Lin fue confirmado como realizador de la 10ª entrega. Todo iba de maravilla hasta que, en la primavera de 2022, el cineasta anunció que dejaba la película (en pleno rodaje) por “diferencias creativas”. Mucho se especuló sobre dicho escándalo, y a casi cuatro años de distancia, por fin sabemos qué ocurrió realmente detrás de Rápidos y furiosos 10. Como adelanto, sólo podemos decirles que ni siquiera los enemigos de Toretto provocaron tanto drama.
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Los secretos de la familia
La “verdad” llega gracias al libro Welcome to the Family, una publicación no autorizada que documenta las altas y bajas de esta exitosa franquicia. Según se cuenta en sus páginas, el desarrollo de Rápidos y furiosos 10 se volvió un desastre para todos los involucrados, todo gracias a cambios en el guion, desacuerdos sobre la trama y un exceso de efectos visuales.
El autor Barry Hertz señala que Universal Pictures (el estudio detrás de las películas) no corrió a Lin, sino que fue decisión de este abandonar el proyecto. Mientras la pandemia de COVID-19 azotaba al mundo y Rápidos y furiosos 9 esperaba su estreno, el director tenía reuniones constantes con el guionista Alfredo Botello, el productor Jeff Kirschenbaum y Jay Polidoro, un ejecutivo de Universal. Juntos dedujeron que la décima película (pretendida para ser el inicio del fin) sería sobre consecuencias: las de poner en riesgo a la “familia”, y la de seguir arriesgando la vida.
Con el paso de los meses, Botello dejó la película y el coescritor de la novena entrega también se dedicó a sus planes. Fue entonces que Justin Lin se dedicó a escribir en conjunto con Dan Mazeau, y a pesar de los cambios, mantuvieron algunos elementos fijos: grandes secuencias de acción, a Dante Reyes como villano y un cliffhanger final. También se mencionó la posibilidad de incluir a Hobbs (el personaje de Dwayne Johnson), y un tercer acto que destruyera la ciudad de Río, en Brasil.
Despilfarrando recursos
Los problemas comenzaron con el casting. Se incluyeron más nombres de los que Justin Lin planeó en un principio e, incluso antes del rodaje, más de $100 millones de dólares ya habían sido destinados para pagar a los actores.
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“Dicen que sí a esos talentos, y todos vienen con sus propios asistentes, vuelos y sus propios remolques. Es una cantidad de dinero increíble. Pero las grandes estrellas también suelen ser las más fáciles de trabajar. Charlize Theron es increíble: sólo aparece y trabaja. Es puntual, está lista, se sabe sus diálogos. Otros llegan y no saben lo que quieren”, refiere Jan Roelfs, diseñador de producción que trabajó con Lin.
El rodaje arrancó en abril de 2022. Charlize Theron fue de las primeras en filmar sus escenas porque tenía poco tiempo antes de irse a otro proyecto, así que había cierta presión. A finales de ese mes (el viernes 22), Vin Diesel filmó un video junto al director, y la actitud de este llamó la atención de muchos. Lucía cansado, apagado, y notoriamente preocupado. De acuerdo con el director de fotografía, ese viernes fue la última vez que lo vio en el set; algo pasó en el fin de semana siguiente que lo motivó a dejar la película.
“Con el apoyo de Universal, tomé la difícil decisión de retirarme como director de Rápidos y furiosos 10, aunque permaneceré en el proyecto como productor. Durante 10 años y cinco películas, hemos podido filmar a los mejores actores, las mejores escenas de riesgo y las mejores persecuciones de coches”, contó el director en las redes de la película.
El final de la discordia
Según fuentes con alto conocimiento de la película, Lin había llegado a su punto límite debido a las tensiones con Vin Diesel y Samantha Vincent, la hermana de este. Un punto en disputa fue el final, y es que al momento de rodar aún no se tenía claro cómo terminaría la película. Algunos consideraban la opción de que Dante fuera el verdadero padre del hijo de Toretto, pues eso lo obligaría a replantear su idea de “familia”. Por muy sorpresivo que esto sonara, Diesel no estaba de acuerdo.
En Universal Pictures también estaban preocupados por el presupuesto, que ya excedía los $300 millones de dólares y pintaba para elevarse aún más. Justin Lin tenía un mente un tercer acto que involucrara a Dante usando una máquina gigante (similar a una excavadora) para causar estragos, y los efectos visuales que requería dicha secuencia no eran pocos.
“Realmente era el final lo que necesitaba mejorarse. Es difícil de describir, pero esta máquina se come cosas… el malo baja, se mete en la máquina, sale y empieza a comerse coches, y es como una película de Transformers. Pensé que estaba totalmente fuera de contexto con la película”, dijo Alexander Witt, director de segunda unidad.
Fue el sábado 23 de abril cuando, tras una junta con los ejecutivos de Universal Pictures, Justin Lin decidió dejar el proyecto a pesar de todo el esfuerzo que se le había puesto. El 2 de mayo de ese mismo año, Louis Leterrier (Los ilusionistas) fue anunciado como reemplazo, y trabajó con gran parte del equipo, storyboards y planes que había dejado Lin. Según se sabe, cada día en que la película no tuvo director costó $1 millón de dólares, por lo que al final, el presupuesto llegó hasta los $340 millones. Esto ocasionó que la película no tuviera ganancias en taquilla (o al menos no las esperadas), y puso en una larga pausa la realización de Rápidos y furiosos 11.
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