Una historia tan inspiradora como la película misma.
Por más de cuarenta años todos hemos adorado a E.T., el encantador alien que nos enseñó a amar sin prejuicios en los años 80. Sin embargo, te has preguntado ¿cómo lo crearon? Muchos creyeron que E.T. era un robot animatrónico perfectamente diseñado para moverse en cada una de sus escenas, pero la realidad es otra. E.T. vivió, en parte, gracias a un niño de 11 años. Se trató de Matthew DeMeritt. Así es como consiguió el papel de sus sueños.
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La creación de E.T
En los ochenta, Steven Spielberg planeó una de sus películas más ambiciosas de su carrera. Un alien de tamaño infantil se hace amigo de un grupo de niños y, ante la presión del mundo, se embarcan en una gran aventura por devolverlo a casa. El rodaje parecía sencillo, pero hubo una complejidad a la que el director se enfrentó poco antes de la filmación: ¿cómo hacer a E.T?
Al principio, la producción sí buscó usar la tecnología para crear al personaje, pero ningún animatrónico lograba reproducir los movimientos torpes y entrañables que se querían de E.T., en especial en sus escenas extendidas.
Fue así que Universal Pictures, productora del filme, decidió hacer audiciones para encontrar al actor ideal para el papel. Por ello, con las características del alien, buscaron candidatos en un centro de fisioterapia. Y ahí es donde apareció Matthew DeMeritt, un niño sin piernas que se trasladaba con asombrosa habilidad usando sus manos.
Dentro de su prueba, el estudio filmó a Matthew caminando sobre sus manos, una cosa que, confesó, “nunca había mostrado a nadie”. Sin embargo, fue la habilidad que le consiguió su papel en la película de Spielberg.
“Se pusieron en contacto con uno de mis antiguos médicos. Recibimos una llamada de Kathleen Kennedy y me invitó a hacer una prueba de cámara en el estudio de Carlo Rambaldi (el creador de E.T.). Me hicieron una prueba de vestuario, me tomaron todas las medidas y me grabaron caminando con las manos”, recordó en una entrevista por el 20vo aniversario de la película.
Según contó el actor, aunque no conocía a Steven Spielberg en aquella época, estaba emocionado por hacer su primera película. A Matthew le tocó hacer todas las escenas donde E.T. caminó en sus manos. Y su parte del rodaje se llevó a cabo entre octubre y noviembre, de 1981.
“Spielberg era un tipo muy simpático. No había nada arrogante o desagradable en él. A menudo tenía la puerta de su oficina abierta y nos invitaba a entrar y jugar a los videojuegos. Tenía una especie de mini sala de juegos en su oficina. Era un auténtico fanático de los videojuegos infantiles. Eso era genial. Él tenía una reunión de producción en su oficina y nosotros jugábamos a los videojuegos”, recordó sobre sus días en el set.
Los retos de hacer al alien
Aunque vivió un sueño inesperado, hacer a E.T. no fue una experiencia sencilla. DeMeritt también confesó en su entrevista que dar vida al alien sí se convirtió en un reto bastante complejo. En especial, por las condiciones a las que se enfrentó al ponerse el disfraz del extraterrestre.
“Hacía mucho calor incluso sin luces. Ojalá hubiera tenido una cremallera o algo así en la parte de atrás, pero no. Te lo metían por la cabeza y quedabas atrapado como una salchicha”, expresó.
Por ello, entre la filmación de sus escenas, Spielberg solía acercarse a checar que estuviera bien y “se aseguraba de que no me lastimara”:
“No recuerdo haber protestado, supongo que porque el traje estaba acolchado y me sentía cómodo dentro.”
El traje de E.T. se hizo a base de goma y, contó, siempre se roció de una sustancia que le dio el aspecto pegajoso de la película.
“Tenía una ranura en el pecho por la que yo podía mirar y la cabeza se asentaba sola encima de mí. Me usaban en todas las escenas en las que querían que E.T. se cayera, pero no recuerdo que las caídas fuesen especialmente malas”, recordó Matthew.
Tras su paso en la película de ciencia ficción, DeMeritt inició una breve pero icónica carrera en el cine. También participó en Cyborg II junto a Angelina Jolie, donde tuvo su único papel con diálogos.
A pesar de sus pocos trabajos, Matthew atesoró mucho su trabajo en el clásico ochentero y, afirmó, es uno de sus hitos en la vida:
“Si veo algo que me recuerda lo que hice, me parece genial (…) Si alguna vez empezara a pensar en interpretar una versión grande de E.T., solo pensaría en esa vieja piel de salchicha.”
Hoy, a sus 54 años, el exactor tiene una vida bastante distinta. Matthew ejerce una profesión como profesor de inglés en la ciudad de Los Ángeles y, asimismo, es un gran aficionado del Basket Ball sobre ruedas. Es un hombre casado, padrastro, y lleva una vida familiar estable.
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