Descubre qué motivó a estos seres para cruzar la peor de las líneas
¿Qué es lo que realmente orilla a alguien para cometer un terrible crimen? A lo largo de los años, numerosos directores han utilizado la gran pantalla para intentar descifrar el enigma detrás de aquellos que eligen cruzar la línea definitiva. Desde la elegancia hasta la completa locura, las películas de asesinos seriales nos han obligado a cuestionar dónde termina la razón, pero también todo lo que hay alrededor de quienes terminan con más de una vida. A continuación, hacemos un repaso por esas historias que sí, son crudas y a veces se basan en la vida real, pero también sobresalen por sus guiones y aterradoras actuaciones.
Tabla de contenidos
El gabinete del Dr. Caligari (1920)
Esta es considerada la primera película de terror de la historia. La trama sigue al hipnotista Caligari, quien utiliza a un sonámbulo llamado Cesare para cometer asesinatos en un pequeño pueblo alemán. Lo que la hace brillante no es solo su historia, sino su propuesta visual. En lugar de escenarios realistas, utiliza decorados distorsionados, con sombras pintadas y ángulos que reflejan la mente inestable de los personajes. Narrativamente, introdujo el concepto del giro final, algo que hoy damos por sentado, pero que en su momento produjo una gran reacción de la audiencia.
La noche del cazador (1955)
Harry Powell es un falso reverendo que predica el amor, pero en realidad, es un depredador que persigue a dos niños pequeños para robarles un dinero que su padre escondió antes de morir. A diferencia de los asesinos modernos que usan máscaras, Powell utiliza la religión y el carisma para engañar a los adultos, lo que lo hace profundamente perturbador. Destaca por su capacidad de mantener una tensión constante desde la perspectiva de los niños, convirtiendo la persecución en un viaje lleno de suspenso. Gracias a sus impactantes escenas, resulta una importante reflexión sobre la fe, la codicia y la resistencia de los humanos.
Psicosis (1960)
Alfred Hitchcock rompió todas las reglas con esta película, empezando por matar a su protagonista a mitad de la historia. La trama comienza con un robo, pero da un giro radical cuando Marion Crane se detiene en el motel de Norman Bates, un joven tímido dominado por su madre. Su escena en la ducha es un ícono, pero también hay un gran manejo de las expectativas, revelando al verdadero culpable de todo hasta el último segundo. Un título imperdible gracias a su villano, y a lo efectiva que resulta incluso seis décadas después.
La masacre de Texas (1974)
La historia es simple: un grupo de jóvenes se queda sin gasolina en la zona rural de Texas y cae en las manos de una familia de caníbales, destacando el icónico Leatherface. El director Tobe Hooper logra transmitir un pánico que muchos aún no olvidan, y utiliza el sonido para generar un enorme terror sin necesidad de tanta sangre. No hay alivio cómico ni héroes perfectos, solo una lucha desesperada por la supervivencia, y eso la convirtió en un referente del cine de horror.
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Desaparecida (1988)
Esta producción franco-holandesa es, quizás, la película más perturbadora de esta lista por lo realista de su premisa. Un hombre busca desesperadamente a su novia, quien desapareció sin dejar rastro en una gasolinera durante unas vacaciones. A diferencia de otros thrillers, aquí conocemos al secuestrador casi desde el principio; vemos su vida normal, su familia y cómo planifica su crimen. No utiliza efectos especiales ni grandes escenas de acción, sino que construye tensión basándose en las dudas del protagonista. También es brillante por cómo juega con la curiosidad, y es que el asesino le ofrece al novio la oportunidad de saber qué pasó, pero con el precio de vivir exactamente lo mismo que ella.
El silencio de los inocentes (1991)
Sigue a Clarice Starling, una joven aprendiz del FBI, con el brillante y caníbal Dr. Hannibal Lecter para atrapar a otro asesino, Buffalo Bill. La grandeza de esta película se encuentra en el duelo intelectual entre Clarice y Lecter, pues nos hace descender hasta lo más profundo de la mente humana para entender el origen del mal. Gracias a su calidad, es una de las pocas películas en su género que ha ganado los cinco premios Oscar principales, demostrando que una historia de crímenes puede ser también un estudio sobre el trauma, el respeto profesional y la superación personal.
Se7en: Los siete pecados capitales (1995)
Aquí conocemos a dos detectives, uno veterano y otro novato, que persiguen a un asesino serial que utiliza los siete pecados capitales como guion para sus crímenes. El guion es un rompecabezas perfecto que culmina en uno de los finales más impactantes y debatidos del cine. Vale la pena porque no se trata solo de los asesinatos, que son creativos y horripilantes, sino de la filosofía del asesino, quien cree que está dando una lección moral a una sociedad indiferente.
Psicópata americano (2001)
Patrick Bateman es un ejecutivo joven, guapo y rico en el Wall Street de los años 80, cuya vida gira en torno a la apariencia, el consumo y, secretamente, el asesinato. Lo que la hace excepcional es cómo utiliza la figura del asesino serial para criticar el capitalismo y cuán superficial era la sociedad a principios de este siglo. Psicópata americano juega con la ambigüedad, pues a veces no estamos seguros de qué es real y qué es una fantasía de poder del protagonista. Es una película que se atreve a ser divertida y aterradora a la vez, mostrando que el verdadero monstruo puede ser alguien que se preocupa más por el diseño de una tarjeta de presentación que por la vida humana
Monster (2003)
Dirigida por Patty Jenkins, nos muestra la realidad cruda y trágica de Aileen Wuornos, una trabajadora sexual que se convirtió en una de las asesinas seriales más famosas de Estados Unidos. La historia narra su relación amorosa con una joven y cómo sus traumas pasados y la desesperación económica la llevan directamente a la violencia. Técnicamente, la transformación de Charlize Theron es asombrosa, no solo por el maquillaje, sino por cómo captura la rabia y el dolor en cada gesto. Es importante verla por la forma en que presenta a su protagonista, una mujer que devuelve los golpes de la vida de la única forma que conoce.
Zodiaco (2007)
Basada en hechos reales, cuenta la historia de la búsqueda del Asesino del Zodiaco, quien aterrorizó a San Francisco y envió cartas cifradas a los periódicos. Curiosamente, no hay una resolución clara ni una persecución final emocionante. En su lugar, es un estudio sobre cómo la búsqueda de la verdad puede destruir vidas y carreras. El suspenso se mantiene todo el tiempo, apoyado en diálogos y archivos, más que en escenas de acción. Su lección es clara: el misterio más aterrador es aquel que nunca logra resolverse, dejándonos con una inquietud eterna y muchas preguntas sin respuesta.
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