El miedo se apoderó de los actores y muchos incluso se perdieron en ellos
El fenómeno Backrooms ha dado el salto del internet a la pantalla grande en una forma que pocos esperaban. Todo inició como un concepto viral, pero bajo la visión de Kane Parsons, se ha convertido en una de las apuestas más intrigantes para este verano.
Si viendo los tráilers o spots de Backrooms te has preguntado qué se siente estar atrapado en una dimensión liminal, a continuación, te contamos todo sobre los sets de la película.
Llevando los Backrooms a la pantalla grande
En este thriller, una extraña puerta aparece en el sótano de una tienda de muebles. Cuando el paciente de una terapeuta desaparece en una dimensión más allá de la realidad, ella deberá adentrarse en lo desconocido para intentar salvarlo.
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Para capturar la esencia de este “infierno liminal”, Kane Parsons no se conformó solo con efectos visuales digitales. A pesar de que su carrera despegó gracias al dominio que tiene del software Blender, donde diseñaba sus escenas desde cero, Parsons necesitaba una presencia física tangible.
El proceso comenzó con una meticulosa planificación digital donde Parsons probaba texturas y colores. De hecho, realizó más de cincuenta pruebas únicamente con el tono del icónico papel tapiz amarillo para asegurarse de que la atmósfera fuera la correcta.
El resultado fue la construcción de un set monumental de casi 30 mil pies cuadrados. Al levantar estas paredes en el mundo físico, el equipo de producción buscó replicar esa sensación de espacio inacabable y monótono que caracteriza a Backrooms.
La obsesión por el detalle arquitectónico no era sólo estética; buscaba recrear la lógica interna del lugar, un espacio donde los patrones se repiten hasta el hartazgo y donde la orientación se vuelve prácticamente imposible.
“Para mí, los backrooms reflejan lo que sucede cuando alguien sufre privación sensorial a nivel individual —y sale a una habitación vacía— y el cuerpo, el sistema nervioso, necesita estimulación con urgencia cuando se ve privado de ella. Empieza a encontrar ruido e información en el patrón de las paredes y comienza a tomar ese ruido más en serio de lo normal” (vía).
Miedo y actuaciones reales
Lo más fascinante de esta producción es que el set fue tan efectivo y laberíntico que superó las expectativas de todos. De acuerdo con el director, era común que miembros del equipo técnico y los propios actores se perdieran genuinamente en el set. No era una simple actuación; la confusión que se ve en pantalla tiene una autenticidad aterradora.
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Al no tener puntos de referencia claros, las personas que caminaban por el set experimentaban esa sensación de alienación que el director describe como un estado de privación sensorial.
Según explica, cuando un individuo se encuentra en un entorno tan vacío, su sistema nervioso intenta buscar desesperadamente estímulos en los patrones de las paredes, otorgándoles un significado que no tienen. Al construir este espacio físico, el equipo logró que esa angustia psicológica se trasladara directamente a la experiencia del reparto durante la filmación.
Al final, la combinación entre la visión de Parsons y el estilo de A24 han hecho de Backrooms una de las películas más esperadas del verano. Para los fanáticos de la estética liminal, el hecho de que el equipo realmente se perdiera en el set es quizás la mejor señal de estar ante una adaptación que entiende, respeta y eleva el terror del material original.
¿Listos para entrar en el fascinante mundo de Backrooms? La película llegará a las salas de Cinépolis este 27 de mayo, pero ya pueden comprar sus boletos en preventa.
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