FICM 2025: El diablo fuma – Entrevista con su director y guionista

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El Diablo Fuma (y guarda las cabezas de los cerillos quemados en la misma caja) FICM 2025 entrevista

Premiada en la Berlinale 2025, El diablo fuma tiene su estreno nacional en el Festival Internacional Internacional de Cine de Morelia. Platicamos con Ernesto Martínez Bucio, su director, y Karen Plata, coguionista.

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El diablo fuma (y guarda las cabezas de los cerillos quemados en la misma caja), nos sumerge en un universo cinematográfico poco convencional. Mediante una narrativa fragmentada y poética, que se aleja de la lógica argumental tradicional, vemos una historia cándida e intrigante sobre una familia conformada por seis niños y su abuela, quien vive disociada de la realidad.

Ernesto Martínez Bucio, director y coguionista (egresado del Centro de Capacitación Cinematográfica), y Karen Plata, coguionista y poeta, comparten con Paloma & Nacho los detalles de su primer largometraje. La película se estrenó en la sección Perspectivas de la 75ª edición de la Berlinale, y ahora llega a su premiere nacional en la 23ª edición del Festival Internacional Internacional de Cine de Morelia (FICM). Ambientada en los años noventa, la historia se basa en memorias de la infancia de sus creadores.

P&N: Por su extensión –80 caracteres con espacios—El diablo fuma está en el top 3 de títulos más largos de la historia del cine mexicano, junto con las películas de Julián Hernández. Pero además es un título provocativo a morir, y el texto entre paréntesis (“y guarda las cabezas de los cerillos quemados en la misma caja”) nos deja con más dudas e inquietudes. ¿Por qué ese título?

Karen Plata (KP): Un día visitaba la casa de mi bisabuela y me encontré con muchas cajetillas de cerillas, pues ella fumaba mucho. Su casa quedó como un santuario: todo seguía en su lugar. Pero había algo curioso: todas las cajetillas estaban llenas de las cabecitas del cerillo quemadas. Ella creía que se parecían al diablo, que el diablo era una bola de fuego.

Ernesto Martínez Bucio (EM): El título de El diablo fuma entró mucho después, cuando ya existía una versión del guión. Karen y yo no escribimos de manera lineal, y cuando leí un poema suyo, le dije: “Esto puede ser el título”. Entonces parte del nombre no estaba entre paréntesis. Luego lo hicimos para facilitar la vida a exhibidores, distribuidores y festivales.

Una vez que lo empezamos a utilizar comenzó a integrarse en la película y empezó a modificar la narrativa. Fue como… una casualidad, pero una causalidad de nuestra forma de trabajar.

P&N: Eligieron a sus protagonistas de entre un casting de más de 300 niños y niñas, la mayoría no actores. Ya durante el rodaje, ¿qué resultó más fácil de lo esperado y qué fue más difícil?

EM: Pensé que iba a ser más difícil que lloraran, que se conmovieran, y fue bastante fácil, pero lo fue por el trabajo previo que hicimos. Una vez seleccionados lxs niñxs, tuvimos un taller donde los preparamos, ensayamos, y construimos esas relaciones y esa confianza. Entonces pudimos acceder a lugares emocionales profundos.

Lo que creía que sería fácil, y fue difícil, fue la escena de acción, cuando salen a jugar en la calle. Me di cuenta de esas escenas se me complican… y en la película que estamos escribiendo habrá una escena de acción más complicada todavía.

P&N: Los vacíos informativos son muy importantes en El diablo fuma. ¿Era su intención que nosotros, como espectadores, llenáramos dichos vacíos para reconstruir la historia?

El Diablo Fuma (y guarda las cabezas de los cerillos quemados en la misma caja)
Cortesía: FICM

EM:Fue una decisión deliberada. Muchas de las decisiones estéticas y técnicas que tomamos apuntaban allá, a generar esos vacíos, esas imágenes “borroneadas”, poco nítidas. Por ejemplo: la reconstrucción mental del espacio [la casa donde viven] no es fácil de hacer; no sabes bien dónde está el cuarto de los niños, de las niñas, de la abuela. Te pierdes en esa casa.

También decidimos utilizar lentes largos, pues queríamos fragmentar, replicar cómo se comporta la memoria. La memoria no es perfecta, necesitamos olvidar para poder recordar. Recordamos conceptos, cosas específicas, y complementamos con la imaginación. Entonces queríamos replicar este mecanismo para que el espectador pudiera completar lo que faltaba. Queríamos apostar a que el espectador participe de manera activa, que complete y que aporte y que conecte con sus propias vivencias y memorias.

P&N: La historia recuerda a otras películas mexicanas: Los insólitos peces gato (por la comunidad de niños autosuficientes), El castillo de la pureza (con la casa como espacio de aislamiento), Los lobos (por el acercamiento a las infancias). ¿Hubo inspiración de estas u otras historias?

KP: Toda la cultura, lo que vas viendo y que pasa sobre ti, te influye, pero no teníamos como tales referencias cinematográficas. Hemos visto esas películas y seguramente quedaron como influencia junto con un montón de libros. Pero más que referencias cinematográficas, fueron de fotografía, pintura y poesía: Ann Carson, Nan Golding. En los créditos finales dedicamos la película a la memoria de cuatro personas, tres son personas reales y uno es un personaje de ficción, de la novela Geek Club, de Katherine Dune.

P&N: ¿Siempre tuvieron claro a qué género pertenece El diablo fuma?

EM: Teníamos claro que no pertenece a ningún género. En algún momento dijimos que era un coming of age, una dramedy. La verdad, intentamos hacer una obra honesta con lo que creemos del cine, apostando a nuestras propias experiencias, sin preocuparnos por el género.

P&N: ¿Cómo se hizo la selección musical?

KP: Somos ciclistas, y una noche íbamos subiendo hacia la parte alta de Morelia, y en una zona de bares estaba sonando esa canción en la versión de Napoleón. Le dije a Karen: “Tal vez deberíamos tener algo de música en la película”, y Karen coincidió pero dijo qu debía ser al estilo de esa canción de Napoleón que estaba sonando. Luego discutimos sobre qué versión utilizar, y decidimos usar la de Massiel porque es una canción de amor le podría cantar una mamá a sus hijos.

P&N: En cuanto a su recorrido por festivales, empezaron en Berlín y ahora llegan a México. ¿Qué significa presentar El diablo fuma en el Festival Internacional de Cine de Morelia?

Películas mexicanas FICM 2025

EM: Soy michoacano, mis papás y mis amigos viven en Morelia, y estar en el Festival es volver a casa. Mis primeros cortos fueron presentados en el FICM, y tenemos curiosidad de ver cómo va a recibir el público mexicano la película, cómo va a conectar. Y es un honor estar en la programación, compitiendo con películas de tantxs cineastas y colegas que admiramos.  

P&N: Para el espectador que topará con este título tan críptico, ¿cómo la podríamos definir?

KP: Es una canción de amor a nuestros miedos de la infancia, a nuestras memorias, al pasado y a la hermandad.

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Autor

  • Edgar Apanco

    Fanático de los números de taquilla y los datos curiosos (e inútiles) de la industria cinematográfica. Mi corazón está con el cine mexicano. Colaboro en Paloma & Nacho, Cine PREMIERE, El Heraldo de México TV (Tiempo de negocios), W Radio (En Fin) y La Octava TV (El Octágono).

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