Un thriller con toques de humor negro que seguramente te dejará pensando
Con la 29ª edición del Tour de Cine Francés, llegan a las pantallas de Cinépolis historias llenas de amor, drama, risa y, ¿por qué no? algunas reflexiones. Una prueba de ello es Cuando llega el otoño, película dirigida por François Ozon, quien hace un par de años presentó Este crimen es mío. En esta ocasión, el realizador muestra una historia retadora, contundente y hasta sorpresiva que nos hará ver diferente a los abuelos. A continuación, te contamos las razones para no perdértela.
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Nada es lo que parece
Todo inicia con Michelle, una adorable abuela que vive su retiro en un pequeño pueblo de Borgoña, cerca de su mejor amiga Marie-Claude con la que tiene una gran complicidad desde que eran jóvenes. Durante las vacaciones, la visita su hija Valérie para dejarle a Lucas, el nieto de Michelle, pero las cosas no salen como estaba previsto y un error de la abuela arruina los planes familiares.
¿Accidente? ¿Intento de asesinato? Sin duda es una película que constantemente cambia las reglas del juego, y nos lleva a conocer todas las facetas de personajes que, en primera instancia, no parecen precisamente peligrosos.
Una protagonista capaz de todo
Hélène Vincent interpreta a Michelle, la protagonista, y su actuación es, sin duda, la principal razón para ver este título. La trama no pierde el tiempo y desde el principio nos presenta un escenario de calma rural que rápidamente se ve alterado por ese evento inesperado. Al mismo tiempo, Vincent transmite la complejidad de una mujer mayor que parece tenerlo todo bajo control, pero que, poco a poco, va mostrando sus vulnerabilidades y secretos. Es una interpretación donde se consigue sintamos empatía por su personaje, incluso cuando sus decisiones no son las correctas.
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Asuntos de familia
Más allá del misterio, Cuando llega el otoño es un profundo análisis sobre las dinámicas familiares. Aquí vemos temas como la culpa, los secretos enterrados y la dificultad de la comunicación entre padres e hijos. Ozon nos muestra cómo un evento traumático puede romper la paz que comúnmente aparentan los familia, y exponer todas esas verdades incómodas que se han callado durante años.
El talento de su director
François Ozon es un cineasta que sabe lo que hace, y cómo plantearlo a la audiencia. En esta película demuestra una gran habilidad para para mezclar géneros: el drama familiar, el thriller psicológico e incluso toques de humor negro. Todo es elegante y preciso; ningún género brilla por encima de otro, y cada uno de los actores están en el tono correcto. Minuto a minuto nos invita a observar, a sospechar y a conectar con cada personaje, haciendo que la experiencia sea mucho más rica.
Cuando llega el otoño se rodó en la región de Borgoña, y esto se nota en cada escena. Ozo hace del paisaje un personaje más, y sus colores ocres, la niebla matutina y la tranquilidad del campo contrastan con el drama que se vive con Michelle y su familia.
Te dejará pensando
Como buen thriller, el desenlace no es precisamente un final feliz de cuento de hadas. Si bien, las cosas que deben solucionarse llegan a su término, el guion evita las respuestas fáciles y, en su lugar, nos hace pensar sobre la moral y cómo los lazos familiares a veces no significan nada. Todo es coherente con lo presentado en los minutos previos, pero debes prepararte para un intenso debate sobre lo sucedido, especialmente si también tienes una familia con heridas del pasado.
Si disfrutas del cine europeo que se enfoca en los personajes y en la construcción de la atmósfera, esta película es perfecta para ti.
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