El director del afamado festival aseguró que la llegada del ogro verde significó un antes y un después para la croisette
Durante una reciente charla en el Festival de Cannes, Thierry Frémaux recordó uno de los momentos más arriesgados de su gestión y cómo Shrek terminó por cambiar la historia del certamen.
El director del Festival explicó a Variety que la llegada del ogro verde al evento no sólo rompió prejuicios, sino que ayudó a redefinir qué tipo de cine podía competir dentro del escaparate más prestigioso del mundo.
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Cuando Shrek rompió con las reglas no escritas de Cannes
A principios de los años 2000, la presencia de una película animada dentro de la Selección Oficial todavía generaba dudas entre algunos sectores del festival. Para muchos, Cannes seguía reservado para dramas de autor y producciones consideradas “serias”.
Frémaux recordó que ni él, ni Gilles Jacob (presidente del festival) eran especialistas en animación, pero todo cambió cuando Jeffrey Katzenberg (productor de DreamWorks) les mostró Shrek.
“No había muchos expertos en animación, y ni Gilles Jacob ni yo estábamos entre ellos. Pero cuando Jeffrey Katzenberg nos mostró Shrek, no hubo duda de que merecía estar allí”.
Aquella proyección de 2001 terminó legitimando a la animación dentro del festival. Desde entonces, Cannes abrió la puerta a un tipo de cine que antes parecía impensable dentro de su competencia.
Thierry Frémaux asegura que Cannes debe seguir arriesgando
El actual delegado general del festival, quien lleva 25 años al frente del certamen, explicó que el verdadero peligro para Cannes no es equivocarse, sino conformarse:
“El peligro en nuestro trabajo reside en conformarnos con posiciones de dominio. Pero un festival es todo lo contrario”.
Según Frémaux, el cine debe evolucionar y Cannes tiene la obligación de mantenerse atento a nuevas propuestas, incluso cuando eso implique incomodar a los sectores más conservadores de la crítica.
Esa filosofía permitió que títulos inesperados encontraran espacio en la Croisette. El ejemplo más claro fue Shrek, una película que parecía demasiado irreverente para el contexto del festival y que terminó convertida en un símbolo de apertura.
Shrek ayudó a transformar la idea del cine de autor
Frémaux también destacó que Cannes ha trabajado durante décadas para ampliar la definición de cine de autor. Documentales, animación y cine de género han ganado espacio gracias a decisiones que, en su momento, fueron vistas como apuestas polémicas.
El directivo recordó que la inclusión de Shrek fue un punto de quiebre. Su éxito ayudó a demostrar que una película animada podía convivir con las obras más prestigiosas sin perder legitimidad artística.
No fue una concesión comercial. Fue una declaración de principios. Para Frémaux, el cine jamás desaparecerá. Lo que sí debe protegerse son las salas y la experiencia colectiva de ver películas en pantalla grande.
“¿Puede morir el cine? No. Lo que hay que salvar son las salas de cine”.
Dos décadas después, aquella decisión sigue siendo una de las jugadas más audaces en la historia reciente de Cannes. Y sí, todo empezó con un ogro verde.
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