A pesar de todo, el actor agradece haber sido parte de importantes franquicias
Cuando se anunció que En llamas, segundo libro de Los juegos del hambre, también se convertiría en película, los fans de inmediato pensaron en el actor ideal para Finnick Odair. El tributo del Distrito 4 (conocido por su físico, actitud y habilidades en el agua) fue uno de los papeles más demandados para aquella secuela, y es que los fans lo amaban desde las páginas. Al final, Sam Claflin fue el elegido, pero sus escenas sin camisa (en esta y otras producciones) le provocaron una dismorfia corporal de la que aún no se recupera.
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La presión de estar sin camisa
Recientemente, el actor se hizo presente en el podcast Happy Place, donde habló de lo mucho que lidió con su cuerpo en los primeros años de carrera. El británico debutó en Piratas del Caribe: Navegando aguas misteriosas, y rápidamente se convirtió en un favorito del público joven. Con tan sólo 26 años se sumó a la secuela de Los juegos del hambre, y su presentación en la saga requería una escena donde su torso estaría desnudo. Este fue sólo uno de los tantos problemas que acecharon a Claflin en aquella etapa de su vida.
“Muchos de los papeles que interpreté al principio de mi carrera… Bueno, tuve una escena sin camisa en una de mis primeras películas, pero no estaba en el guion y me dijeron una semana antes que me iban a quitar la parte de arriba. Pensé: ‘Mierd*, no he estado entrenando, ¿qué voy a hacer?’. Esta es mi primera presentación al mundo”.
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Según el actor, la inseguridad hacia su físico es algo con lo que ha lidiado toda su vida. Desde que fue elegido para Piratas del Caribe no entendía cuál era su rol en semejante producción, e incluso con el paso del tiempo no sabe cómo disfrutar su trabajo en la pantalla grande. Contó que hace pocos días fue a la proyección de una nueva película suya, y simplemente odió la experiencia: “Es mi cara la que no me gusta”, afirmó.
Es importante destacar que no se trata de la primera vez que Sam Claflin habla sobre el tema. En 2025 contó a The Telegraph que gran parte de sus problemas con la dismorfia se remontan a la presión de Hollywood por tener hombres sumamente musculosos con la idea de que ese cuerpo ayudará a vender las películas.
Un tema que vale la pena tocar
Claflin nunca sufrió un desorden alimenticio específico, y tampoco delega culpas en alguien, pero sí considera que las presiones de la industria terminaron por dañarlo. Aunque le ha costado reconocerlo, espera que más gente como él pueda recibir ayuda y entender que no hay nada mal con su físico.
“Me ha afectado muchísimo [la dismorfia corporal]. Diría que a la mayoría de los chicos les pasa, pero yo diría que la mía empeoró bastante… Es una verdadera lucha. Es como una lucha diaria. Me impacta muchísimo lo que piensen los demás y si piensan que me veo bien o que soy buena persona”.
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Por suerte para los fans, Sam Claflin se siente muy unido al mundo de Los juegos del hambre, esto a pesar de que puso los ojos del mundo sobre él. Interpretar a Finnick, incluyendo sus escenas sin camisa, es una experiencia que agradece con cariño, y que lo hace sentirse siempre unido a la franquicia creada por Suzanne Collins. De hecho, su hijo ya empieza a ser fan de la saga.
“Lo increíble es que mi hijo ya está en una edad en la que conoce Los juegos del hambre. Ya casi tiene edad para verla. Experimentarla con sus propios ojos pronto será muy, muy gratificante. Han pasado más de 10 años desde que rodamos la última película, y es absurdo pensar en lo que ha pasado en mi vida desde entonces. Es una parte fundamental de mi vida”, agregó a Variety.
Si son fans de la saga, ¿consideran a Sam Claflin como el mejor Finnick que pudieron elegir?
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