Sin estas aventuras, no hubiéramos conocido a la familia Sully y los aliados que los rodean. Checa la selección aquí
¡Te presentamos varias películas que fueron inspiraciones para la saga Avatar! Cuando la primera parte de esta ambiciosa epopeya llegó a las salas de cine de todo el mundo hace 17 años, el público que acudió a verla quedó hipnotizado por su escala y compromiso con crear asombro, pero también con su excelente manejo de las piezas para crear un evento sci-fi/fantástico como ningún otro.
Lo cierto es que muchas de esas piezas se vieron primero en otros proyectos clásicos de estos subgéneros que han sido hitos en la historia del cine. A continuación, una breve lista. ¿Cuál de estas verías en una función doble con las crónicas Na’vi?
Tabla de contenidos
- 1 Star Wars (Dir. George Lucas, 1977)
- 2 El bosque esmeralda (Dir. John Boorman, 1985)
- 3 Aliens: El regreso (Dir. James Cameron, 1986)
- 4 Danza con lobos (Dir. Kevin Costner, 1990)
- 5 Parque jurásico (Dir. Steven Spielberg, 1993)
- 6 Pocahontas (Dirs. Mike Gabriel y Eric Goldberg, 1995)
- 7 La princesa Mononoke (Dir. Hayao Miyazaki, 1997)
- 8 El señor de los anillos: Las dos torres (Dir. Peter Jackson, 2002)
- 9 Autor
Star Wars (Dir. George Lucas, 1977)
Una de las principales inspiraciones de Avatar, que incluso podría considerarse como la más importante de todas las que se presentan en esta lista, por el simple hecho de que fue la cinta que motivó a James Cameron a convertirse en cineasta en un periodo de su vida en el que trabajaba como conductor de camiones. En una reciente entrevista con CBS Sunday Morning, el realizador dijo que la ópera espacial de George Lucas cambió su vida:
“Solía ponerme los audífonos, escuchar música electrónica e imaginar batallas espaciales, con todo tipo de maniobras y armas de energía. Luego vi esa película y pensé que, si lo que yo estaba imaginando coincidía con lo que aparecía en la película número uno del mundo, entonces tenía una imaginación que valía la pena explotar. A partir de ahí, simplemente empecé a descubrir cómo hacer películas de fantasía”.
Pero más allá del aspecto imaginativo, hay otra cosa que conecta los filmes: su espíritu rebelde. Como parte de una entrevista a Lucas en su serie James Cameron’s History of Science Fiction, el creativo le dijo esto a su amigo: “En Star Wars, los buenos son los rebeldes. Utilizan tácticas de guerra asimétrica contra un imperio altamente organizado. Creo que hoy en día a esos tipos los llamamos terr*rist*s”.
El bosque esmeralda (Dir. John Boorman, 1985)
Quizá uno de los casos en los que las comparaciones están mejor fundamentadas, cuestión que el director de la saga épica iniciada en 2009 avaló en una entrevista alrededor del estreno de la primera entrega (vía). Aquí, se nos cuenta la historia de Bill Markham (Powers Boothe), un ingeniero que, después de mudarse a Brasil, se embarca en una aventura para buscar a su hijo Tommy (Charley Boorman) en las profundidades del Amazonas, pues este fue secuestrado por integrantes de la tribu conocida como “La gente invisible”.
Bill encuentra a Tommy –ahora llamado Tomme– 17 años después, convertido en un valiente integrante de la tribu. Para este punto, él está ayudando a la comunidad en su lucha contra una avara corporación que quiere construir una presa justo en la reserva donde ellos habitan.
Ambos proyectos se parecen no sólo por los tintes conservacionistas, sino porque tienen personajes que luchan con arcos y tienen línea directa con los espíritus de sus respectivos bosques, demostrando claras influencias psicodélicas.
Aliens: El regreso (Dir. James Cameron, 1986)
No es para nada extraño que una de las películas que más influenciaron a Cameron con la creación de su mitología de seres azules de otros planetas sea una que él mismo dirigió varios años antes. Si hay algo que Avatar retoma de Aliens es la estética militar. En ambas cintas, la maquinaria táctica diseñada para conflictos bélicos es una parte central del relato. Aunado a esto, tanto la RDA como la corporación Weyland-Yutani son organizaciones malévolas que le dan prioridad a los beneficios económicos sobre la vida humana o alienígena.
Vamos, incluso el desarrollo de los personajes es muy parecido. Como ejemplo, el Coronel Miles Quaritch (Stephen Lang), quien, aunque es un villano para los Na’vi, recuerda a características de marines duros y cínicos como Dwayne Hicks (Michael Biehn). ¿Un dato curioso? Biehn hizo audición para ser Quaritch, pero no se quedó con el rol.
Danza con lobos (Dir. Kevin Costner, 1990)
Este filme comparte muchos elementos con la trama del otro, cosa que una gran cantidad de fans han notado. De hecho, en una entrevista de 2009 con Los Angeles Times, James Cameron confirmó que la aventura Na’vi “era muy parecida” a esta cinta en la que Costner, quien también protagoniza, le da vida a John Dunbar, un militar que –al igual que Jake Sully (Sam Worthington)– llega a una civilización diferente a la suya –en este caso con la población de nativos americanos Lakota Sioux– para una misión de colonización y espionaje.
Eventualmente, el personaje abraza la cultura del nuevo lugar en el que se encuentra, pues está desilusionado con la naturaleza opresora de su bando original. Así, se convierte en un nuevo tipo de líder. Es un ejemplo del tropo clásico “Going native” (volviéndose nativo).
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Parque jurásico (Dir. Steven Spielberg, 1993)
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Si se quieren analizar las inspiraciones de Avatar desde un punto de vista más tecnológico, es esencial mencionar esta aventura con dinosaurios que cambió el significado del término blockbuster en el panorama del cine noventero. Si hoy las vivencias de la población de Pandora son consideradas una piedra angular de la experiencia de contar historias en formato audiovisual, es porque los T-Rex y Velociraptors paseaban por la isla Nublar fascinando al público.
La fauna que acompaña a los Na’vi no sería lo mismo sin el trabajo de la compañía de efectos digitales ILM (Industrial Light and Magic). Las películas de Cameron y Spielberg tienen algo más en común: los sonidos de las criaturas Thanator fueron tomados de los del grito del Tiranosaurio. Haz clic aquí y descubre la historia completa.
Pocahontas (Dirs. Mike Gabriel y Eric Goldberg, 1995)
Se trata de uno de los relatos que frecuentemente se citan cuando se habla de lo hecho con la saga de los clanes alienígenas, en especial en lo relacionado al romance, el colonialismo y el ambientalismo. El vínculo prohibido entre Jake Sully y Neytiri, la “princesa” Na’vi, funciona como el punto de quiebre que define la lealtad del protagonista, así como el encuentro entre John Smith y Pocahontas.
Además, se vuelve a ver el recurso del opresor que se incorpora más adelante a las costumbres nativas, y claro, las consecuencias del saqueo de recursos. ¿Ustedes son más de “Colores en el viento”, o prefieren el llamado de Eywa?
La princesa Mononoke (Dir. Hayao Miyazaki, 1997)
Así es. El universo de Pandora también dialoga con una de las películas más aclamadas del cine animado japonés, y el propio Cameron confesó que es muy fan de esta joya del estudio Ghibli. En una entrevista con Sankei Shimbun dijo lo siguiente: “Siempre veo las nuevas obras de Miyazaki. De hecho, hay una escena al final de la película que rinde homenaje a La princesa Mononoke”.
Si lo pensamos, ambos proyectos aluden a la idea de que, si se le falta el respeto a la naturaleza, habrá consecuencias. Es imposible no notar las similitudes entre el primer viaje de Toruk Makto y el de Ashitaka, quien, en su búsqueda de una cura para su herida, descubre cómo los animales del bosque de Japón se defienden de humanos que buscan quitarles sus recursos. Los amigos de la fauna están liderados por San, la princesa titular, así como Neytiri (Zoe Saldaña) está al frente del clan Omatikaya.
El señor de los anillos: Las dos torres (Dir. Peter Jackson, 2002)
La última de nuestra lista de inspiraciones de Avatar es esta aclamadísima obra épica situada en la Tierra Media de J.R.R. Tolkien. No cabe duda de que una de las razones por las que la mitología de Cameron causó un impacto indeleble en la industria fílmica es su uso por demás profesional y detallado de la tecnología performance capture (captura de interpretación), en la cual los actores en el set se visten con un traje y casco especiales que registran su voz y todos sus movimientos y expresiones corporales.
Una de las películas que fueron pioneras al experimentar y perfeccionar la técnica fue, justamente, la segunda entrega de la saga que relata la destrucción del Anillo único de Sauron. Recordemos que es la primera en la que aparece Gollum, el Hobbit caído en desgracia, interpretado por Andy Serkis, quien es considerado un experto para desarrollar este tipo de herramientas y atmósferas.
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