Versiones en cine de El Hombre Invisible - Paloma & Nacho

Versiones en cine de El Hombre Invisible

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Este fin de semana regresa a la pantalla grande todo un clásico de la cinematografía: El Hombre Invisible, personaje emanado de la novela homónima de H.G. Wells y que en 1933 formó parte de los llamados Monstruos de Universal: Frankenstein, Drácula, el Monstruo de la Laguna Verde y muchos más.

Con ese pretexto, hacemos una rápida revisión sobre el clásico que lo inició todo, El Hombre Invisible, dirigida en 1933 por James Whale, algunas de sus derivaciones, como la cinta de Paul Verhoeven, para finalmente llegar a El Hombre Invisible de 2020.

El Hombre Invisible (Dir. James Whale, 1933)

El hombre a cargo de dirigir esta obra fue James Whale, el mítico director de clásicos como Frankenstein (1931) que ya para entonces se había convertido en un importante activo para Universal. Es por ello que le fue encargada la filmación de El Hombre Invisible, película que no estuvo exenta de problemas luego de que el propio autor de la novela original, H. G. Wells no estuviera muy contento con las adaptaciones que Hollywood había hecho sobre otras novelas suyas.

De hecho, Wells era un autor sumamente político, que en todas sus novelas impregnaba sus opiniones sobre el poder, el gobierno y la sociedad. El Hombre Invisible no fue la excepción, pero el guion de R.C. Sherriff borra todo resquicio de crítica social, dejando sólo la idea del hombre megalómano enloquecido luego de tomar varias dosis de la poción que lo hace invisible.

Así, tenemos al Dr. Jack Griffin (Claude Rains), un misterioso científico que llega de improviso a una pequeña hostería en un pueblo. La apariencia del hombre genera curiosidad en los parroquianos del lugar: gabardina, sombrero, lentes oscuros y el rostro cubierto completamente por vendas.

A pesar de que el científico pide que no lo molesten ni entren bajo ninguna circunstancia en su habitación, la encargada del lugar no hace caso. Su desacato le sale caro cuando corrobora, con horror, que el científico es un hombre invisible. Descubierta su peculiar circunstancia, Griffin se va tornando cada vez más violento. El caos se apodera del pueblo, las autoridades tratan de atrapar al hombre quien regresa a su laboratorio original para tomar como rehén a uno de sus antiguos colegas científicos para iniciar toda una carnicería con el propósito de sembrar terror y apoderarse del mundo. “Si nadie te puede ver, nunca te podrán atrapar”.

El Hombre Invisible es un personaje peculiar en la galería de Monstruos de Universal. Por un lado, la película era más una comedia involuntaria que un drama de terror. Claude Rains, cuyo rostro nunca se muestra sino al final de la película, fue contratado para el papel por dos razones: su extraordinario tono de voz (que se escuchaba con claridad incluso detrás de los vendajes) y su actuación siempre over the top. Así, hay escenas como aquélla de la camisa danzante que antes que miedo provoca risa.

Pero a pesar de las bufonadas, el Hombre Invisible era el monstruo más sanguinario del grupo. A diferencia de sus compañeros del universo de Monstruos de Universal, el Hombre Invisible mata en esta película un aproximado de 122 personas, cuatro a cuadro, varios policías, y un importante número de civiles que fallecen cuando el Hombre Invisible, enloquecido, descarrila un tren.

Por último, ésta es una de las primeras películas de terror en usar efectos especiales de tal envergadura. Aunque en muchos es obvio el uso de hilos, rieles y demás trucos prácticos, nada era más impresionante que ver al Hombre Invisible despojarse de sus vendas, o que fuera caminando, sin cabeza o manos visibles, vestido con su elegante bata.

Las secuelas: desde El Hombre Invisible hasta La Mujer Invisible

El éxito en taquilla de El Hombre Invisible hizo que Universal ordenara la producción de una secuela, El Hombre Invisible regresa (1940), con Joe May en la dirección y con Vincent Price en el papel del Hombre Invisible. Este fue el primer papel del mítico Price dentro del género de terror.

Aquí, Geoffrey Radcliffe (Price) es acusado de un asesinato que no cometió, su amigo, el Dr. Frank Griffin (John Sutton) lo visita en la cárcel justo antes de ser enviado a la horca y le da un suero. Resulta que Frank es hermano del Hombre Invisible original, y ahora Radcliffe lo usa para escapar de la justicia.

La película es básicamente la misma, aunque aquí hay más efectos especiales y Radcliffe es mucho menos sangriento que su invisible predecesor. No pasa mucho tiempo antes de que los delirios de grandeza ataquen a este nuevo hombre invisible, quien terminará siendo perseguido por la policía.

A partir de aquí vinieron muchas secuelas, la gran mayoría enfocadas al humor y, curiosamente, a recalcar el hecho de que, por definición, estas películas hablan de un hombre que va desnudo… o desnuda, como es el caso de The Invisible Woman (Dir. A. Edward Sutherland, 1940), cinta donde un científico pide voluntarios para un experimento de invisibilidad. La persona que llega para hacer la prueba es una mujer, específicamente una modelo, Kitty Carroll (Virginia Bruce), quien busca hacerse invisible para así vengarse de su tirano exjefe. La comedia aprovechaba las posibilidades “eróticas” de la circunstancia, como por ejemplo una escena donde Kitty, desnuda e invisible, se pone unas medias.

Después de esto siguieron muchas secuelas, versiones y homenajes durante prácticamente toda la historia del cine hasta nuestros días, incluyendo versiones con Abbott y Costello, versiones donde el Hombre Invisible es una agente secreto hasta versiones porno y semiporno, algunas filmadas en videhome por Playboy. 

Hollow Man, el Hombre Invisible de Paul Verhoeven

Siendo honestos, ésta debe ser, por mucho, la peor película de Paul Verhoeven, pero en su momento prometía para ser una gran cinta: tenemos al director de Bajos instintos (1992) filmando un clásico de todos los tiempos, ¿qué puede salir mal?

Lo que atrajo a Verhoeven fue, por supuesto, la parte oscura del personaje, las posibilidades perversas que implican la invisibilidad. Así, su hombre invisible, Sebastian Cane (gran cast de Kevin Bacon) es un científico que descubre el suero de la invisibilidad, pero antes de seguir los protocolos, lo usa en él mismo. El experimento original era hacerlo invisible y de regreso, pero algo falla, por lo que tiene que permanecer en la invisibilidad hasta encontrar el antídoto.

Y claro, Verhoeven no se detiene: el demente Cane aprovecha su invisibilidad para ver desnuda a su vecina e incluso violarla, en una de las escenas más cuestionadas de esta película que, además, tiene un final bastante malo (casi de final de videojuego) aunque logra conectar varios momentos perturbadores y uno que otro susto. Lo mejor es el elenco, que incluye a Elisabeth Sue y a Josh Brolin, el mismísimo Thanos.

El Hombre Invisible (Dir. Leigh Whannell, 2020)

Así, llegamos a la versión actual de El Hombre Invisible. Dirigida por el australiano Leigh Whannell, se trata -sin duda- de la mejor versión de El Hombre Invisible a la fecha. Aquí la parábola es absolutamente inteligente e ingeniosa: el hombre invisible es un científico millonario que trata pésimo a su esposa. Asustada, ella huye de esa relación tóxica, y cuando cree que está a salvo en casa de amigos, su marido la sigue acosando, sólo que ahora se trata de un hombre invisible.

El guion, escrito por el mismo Leigh Whannell, utiliza los tropos del cine de horror para hacer una inteligente metáfora sobre las relaciones tóxicas y cómo las mujeres sufren, no sólo en el proceso de denuncia, en el proceso de escape, sino en el proceso de que sus versiones sean creídas y no sólo tildadas de locas.

La película es tan efectiva en su manufactura que su director y guionista tan sólo necesita un minuto de película para ya tenernos al filo de la butaca y sin necesidad de efectos especiales ni diálogos, sólo las herramientas más básicas de narrativa fílmica. De hecho, la película casi no tiene tomas de efectos especiales (de hecho puede que incluso tenga menos tomas de este tipo que la película original de 1933).

Con una vibra que recuerda el viejo cine ochentero, así como el cine de terror de la era Wes Craven, su protagonista, Elisabeth Moss, está absolutamente espectacular interpretando a esta mujer abusada y acusada por su golpeador marido.

Es pues, una pieza de terror absolutamente fantástica e inteligente, que sirve para poner en perspectiva los abusos hacia la mujer, el machismo tóxico y las relaciones destructivas. Leigh Whannell está en vías de convertirse en un director de culto.

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