Un actor que se entrega a los papeles más complicados. Legendario y provocador. Descúbrelo
Al revisar las películas en las que ha aparecido, nadie podría negar que Malcolm McDowell posee un encanto que ya casi desaparece en el cine internacional. El británico, histriónico como el solo, tiene la capacidad de atraer a la audiencia a cualquier filme que estelarice. En sus primeros años de trayectoria, era conocido por encarnar el cinismo y la rebelión, pero evolucionó con intervenciones matizadas en películas de todos los géneros.
Esto es lo mejor de su trabajo.
La naranja mecánica (Dir. Stanley Kubrick, 1971): violencia y descontrol
Clásico de la filmografía de Kubrick que es considerado por muchas personas como una de las películas más interesantes de la historia. Malcolm interpreta a Alex DeLarge, el carismático y ultraviolento líder de los “droogs”. Alex siembra el caos en una sociedad que alimenta su desdén por la humanidad.
Este es el rol más aclamado de McDowell, pues resulta seductor y magnético, pero también tenebroso. Con una sola mirada, atraviesa la pantalla.
Un hombre de suerte (Dir. Lindsay Anderson, 1973): sátira épica
Otra de las mejores películas de Malcolm McDowell es esta en la que el legendario actor se pone en la piel de Mick Travis, un joven que va escalando en la sociedad corrupta con tal de mejorar su posición económica, pero pronto se da cuenta de que, para alcanzar lo que quiere, tiene que afrontar la debacle. Travis ya había aparecido en la película If…, estrenada unos años antes, en 1968.
Un papel sumamente ambicioso, que destaca por la forma tan natural en la que pasa del optimismo a la desesperación y la decepción. Para retratar emociones de forma grandilocuente, nadie como él.
Time After Time (Dir. Nicholas Meyer, 1979): ciencia ficción romántica y desafiante
Sorprendentemente, el actor sí tiene roles afables en su filmografía, y aquí se desprende de su imagen soporífera e intimidante para dar vida al escritor escritor H.G. Wells, quien viaja en su máquina del tiempo desde el Londres victoriano hasta el San Francisco de 1979 persiguiendo a Jack el Destripador para proteger a una mujer de la que se enamora.
Esta es una actuación celebrada, sobre todo porque se siente humana y cálida. Además, la química de Malcolm con su coprotagonista, Mary Steenburgen, es tan buena que ha inspirado otros romances.
El beso de la pantera (Dir. Paul Schrader, 1982): horror sobrenatural erótico
En esta tremenda cinta, McDowell se convierte en Paul Gallier, quien se reencuentra con su hermana Irena (Nastassja Kinski) después de años. Paul le revela un secreto ancestral y perturbador. ¿Cuál es? Pertenece a un linaje de “hombres pantera” que se convierten en bestias salvajes al tener sexo con humanos.
La actuación de Malcolm es de una visceralidad que no tiene precedentes, y si esto se junta con la dirección decidida de Schrader, lo que le espera al espectador es una gran historia.
Relámpago azul (Dir. John Badham, 1983): acción ochentera
Esta es otra de las mejores películas de Malcolm McDowell, en la que da vida al Coronel F.E. Cochrane, firme y arrogante piloto militar que planea usar la tecnología de un poderoso helicóptero con fines que no son los óptimos, pues tiene motivos políticos oscuros.
McDowell le da a Cochrane un impactante toque de letalidad, que sirvió para subir al villano al podio de los más malvados de la década en la que se estrenó el conjunto. Una inquietante exploración de los alcances del poder absoluto.
¿Con cuál de estas películas te quedas?
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