Luis Spota en el cine mexicano: Realismo que “rompe y rasga”

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Periodista, escritor y cineasta, Luis Spota es pilar fundamental de la identidad cinematográfica del país.

Trotamundos incansable, periodista aguerrido, cronista radiofónico y creador polifacético. Luis Spota no sólo fue el escritor más leído de México en la segunda mitad del siglo XX, también dejó una impronta indeleble en el cine mexicano.

El realismo y crítica social que Spota impregnó en su obra literaria, le permitió también erigirse como colaborador prolífico en la cinematografía mexicana. Más de 50 películas llevan la firma de este maestro de la pluma, ya sea como guionista, argumentista o director.

Y esa destreza para tejer historias otorgó a las producciones de la época una profundidad y autenticidad que las distinguieron en el paisaje cinematográfico. El escritor Rafael Solana lo llamó “el Balzac mexicano”, por la crítica profunda que tenía sobre la sociedad a través de la figura del observador que todo lo ve, el estilo que distinguió a aquél autor francés.

Aunque también había otros que lo desestimaban, que se sentían ofendidos porque consideraban que su estilo literario llevaba un realismo que “rompe y rasga”. O que se molestaban por considerar que su ideología era muy superficial, ya que su mantra era, según el mismo Spota, “tener buenas relaciones con los hombres de poder”.

Como sea, la mirada de Luis Spota en la pantalla grande ha sido una expresión compleja y profunda de la cultura nacional. Revisemos más a detalle porqué.

El “Balzac mexicano”

Camino del infierno, de Luis Spota.
Camino del infierno

Spota nació un 13 de julio de 1925 en la Ciudad de México. Luis Mario Cayetano Spota Saavedra Ruotti Castañares fue un contador de historias e hijo de un inmigrante italiano que le enseñó la formación autodidacta.

Aunque tuvo que dejar la escuela en la secundaria debido a la difícil situación económica de su familia, Spota trabajó su vocación periodística desde joven, realizando sus primeras entrevistas desde los 14 años.

Durante su adolescencia, el joven Spota se interesó por hacer de todo. Se involucró en la fotografía, el boxeo, la escritura, y hasta aprendió algunas suertes en corridas de toros. Y fue gracias a esa visión versátil que el escritor logró consolidar su visión crítica del país.

Spota formó una trayectoria como periodista durante más de tres décadas. Colaboró con grandes medios de la época como Excélsior, El Heraldo, tuvo espacios en la televisión, y fue locutor también en la XEW.

Las obras de Spota retratan al México que va entre los años 40 y 70 del siglo XX, y en la mayoría retrata la relación de los mexicanos con el poder. Pero fue su trabajo en revistas como Novelas de la Pantalla o Mujeres y Deportes, el que despertó su interés el mundo del cine.

Spota en el cine

En la palma de tu mano.
En la palma de tu mano

Desde los 20 años, Spota se dedicó a escribir novelas literarias donde abordó la vida social y política de México a lo largo del siglo XX. Durante más de cuatro décadas, el escritor llegó a publicar más de 30 libros. Entre los más reconocidos: Casi el paraíso, La carcajada del gato y Paraíso 25, el cual lo galardonó con el premio Mazatlán de literatura.

Spota inició su carrera como guionista del cine mexicano en 1949, cuando el productor de Hipócrita (1949) le pidió crear un papel para Antonio Badú en su película.

Dos años después, Spota ganó el premio Ariel a Mejor argumento original por la película En la palma de tu mano (1951), de Roberto Gavaldón, cuya historia narra la vida de Jaime Karín, un astrólogo estafador que termina envuelto en un triángulo amoroso.

Legado en el cine

Quiero vivir, de Luis Spota.

Las intrigantes historias de Luis cautivaron a todo el público mexicano, y cada vez más directores comenzaron a inspirarse de su trabajo para la pantalla grande.

Entre las joyas que emergieron de la pluma de Spota en el séptimo arte mexicano, destacan En la palma de tu mano (1951) dirigida por Roberto Gavaldón; La estrella vacía (1958), con María Félix y Arturo de Córdova; La vida inútil de Pito Pérez (1960) con Jorge Negrete y Silvia Pinal; y El gallo de oro (1964), con Ignacio López Tarso y Katy Jurado.

También dirigió películas como Nadie muere dos veces (1952) y Con el dedo en el gatillo (1958), demostrando su versatilidad como creador. Colaboró con estrellas como Elda Peralta, Silvia Pinal, Sara Montiel, Ramon Gay y Pedro Armendáriz.

Luis Spota falleció en 1985, a los 60 años. En su trayectoria de vida dejó una rica y sólida marca de realismo en la literatura y el cine mexicano. Con esa visión crítica, Spota se erige como un pilar fundamental en la construcción de la identidad cinematográfica de México.

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Autor

  • Iván Bruno Monroy

    Licenciado en comunicación, provinciano y amante del cine (comercial y no comercial). Me he desenvuelto en el ámbito periodístico a través de la redacción de notas y el fotoperiodismo durante poco más de año y medio. Actualmente, me interesa aprender y comunicar sobre los temas más relevantes de cultura y, especialmente, el séptimo arte.

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