No querrías entrar a este hotel. Te contamos lo que pasa en el desenlace
¡Te explicamos el final de Hokum: La maldición de la bruja! Con una propuesta de folclore muy bien aterrizada, llega esta historia que nos ofrece una nueva visión de la división entre el bien y el mal, aunque también habla sobre traumas y crímenes no resueltos. Atrévete a descubrir lo que ocultan sus impactantes vueltas de tuerca.
NOTA: Vienen SPOILERS de Hokum: La maldición de la bruja
Tabla de contenidos
Un viaje inesperado
Se nos presenta la historia de Ohm Bauman, interpretado por Adam Scott (checa aquí sus mejores películas), un escritor que atraviesa un bloqueo creativo mientras intenta terminar su última novela. En medio de ese aislamiento, recibe la visita del espíritu de su madre, lo que lo impulsa a viajar a Irlanda para esparcir las cenizas de sus padres, tal como ellos siempre lo habían querido.
Cuando Ohm llega a Irlanda, se hospeda en el pequeño hotel Bilberry Woods, donde sus padres pasaron su luna de miel. Ahí, conoce al dueño Cob (Brendan Conroy), su yerno Mal (Peter Coonan), y la camarera Fiona (Florence Ordesh). En particular, Ohm desarrolla una amistad con Fiona, pues ella es quien más le presta atención durante los primeros días de su estadía.
Un detalle importante: a su llegada, Ohm se da cuenta de que la suite nupcial permanece cerrada. Al preguntar por qué, Fiona le cuenta que es por una decisión del señor Cob, quien asegura que dentro de esa habitación está atrapada una bruja. Claro, como en casi todas las películas de horror, el estelar al principio no cree que esto sea posible, pero se llevará una sorpresa. ¡Aquí todo se trata de las sorpresas!
La atmósfera de la película adquiere una fuerte oscuridad cuando Ohm decide, de pronto, intentar quitarse la vida, y es aquí cuando todo cambia, pues el intento fallido vuelve más fuerte su lazo con el lugar.
Confirmando los rumores
Ohm, ya recuperado, regresa del hospital con toda la intención de investigar la suite. Para esto, se alía con Jerry (David Wilmot), un vagabundo local que, para expandir los límites de su mente, bebe una mezcla con polvo de hongos alucinógenos. Antes de que el protagonista tuviera el percance, Jerry le dijo que, en lo personal, si creía en las leyendas del lugar, ya que sólo las personas con mente cerrada no las creen (y si alguien tiene la mente cerrada al llegar a este nuevo entorno, sin duda es Ohm).
¿Qué sigue? Llevar a cabo el plan de entrar al cuarto embrujado cuando nadie se da cuenta. Lo interesante es que el deseo por descubrir qué es lo que sucede aumenta cuando se revela que Fiona desapareció. ¿Qué le pudo haber ocurrido? Algo terrible. Resulta que Mal, quien se desempeña como gerente, mantenía una relación con Fiona. Ella quedó embarazada y, para que Cob, su suegro, no se enterara de esto, Mal le quita la vida a la mujer, pero para ocultar el cuerpo lo llevó a un montacargas ubicado… adentro de la suite/guarida de la bruja.
¡Y Ohm acaba de entrar a husmear! Por eso, pronto se entera de lo ocurrido cuando ve el cuerpo de su amiga en el elevador, y también cuando descubre una grabación en la que Fiona cuenta todo lo sucedido.
Algo no está bien
Para este punto, estamos seguros de dos cosas: primero, la bruja es real (y esto se vuelve evidente en las secuencias que toman lugar durante los próximos 40 minutos de la cinta, en los que estamos encerrados con Ohm en el cuarto y él empieza a tener visiones aterradoras, incluido un aterrador burro humanoide). Segundo, no hay escapatoria a su maldad.
Ohm se da cuenta de esto y empieza a buscar la forma de escapar. Así, logra ver lo que pasa más allá del montacargas. En la parte de abajo, la bruja y sus secuaces tienen su guarida y es ahí a donde llevan a las personas que, a su forma de pensar, requieren una especie de “castigo”.
De un momento a otro, la tensión aumenta, pues el protagonista quiere salir, para alertar a alguien sobre el crimen que atestiguó, pero también para huir de la macabra entidad que lo persigue. Sin embargo, Mal encierra a Ohm en la suite y decide incendiar el hotel para borrar las evidencias. Jerry, quien busca a su amigo, es atacado por Mal con una ballesta antes de que pueda hacer algo.
Ohm regresa al sótano, pero el malévolo gerente lo persigue. Es ahí donde la bruja ejecuta su plan: encadenar al yerno de Cob y arrastrarlo al purgatorio para hacerlo pagar por sus crímenes con Fiona.
No se dice directamente, pero la bruja también quería ajustar cuentas con Ohm. Hay una estremecedora razón que merecía ser revelada al último. Si Ohm hizo lo posible por estar en contacto con el pasado de sus padres, es porque, cuando era joven, accidentalmente le disp*ró a su madre con un arma que dejaron a su alcance. Como es de esperarse, la culpa lo persigue.
Afortunadamente, podemos ver que el espíritu de su madre lo acompaña, impidiendo que sufra un destino inquietante y dejando claro que los malos ratos quedaron atrás.
Mente abierta
Ohm regresa al hospital, donde es visitado por Alby (Will O’Connell), el encargado de asistencia del hotel, quien le revela que, unos días antes, adulteró su bebida con el polvo de hongos de Jerry, en venganza por el mal trato que el escritor tuvo cuando le dio un consejo con mala actitud cuando se conocieron, encuentro en el que incluso le quemó la mano a propósito.
Entonces, si Ohm fue capaz de experimentar tan de cerca el horror, fue porque estaba drogado. Su escepticismo se destrozó y comprobó que la leyenda era real. Sólo le faltaba ser perceptivo.
Lo bueno es que un ser querido lo protegió en todo momento.
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