Se trata de una comedia negra ácida e inteligente sobre adicción, trauma y segundas oportunidades: ríes, te incomoda y te deja pensando
Desde su primera escena, Sobriedad me estás matando deja claro el tono de toda la película. En un círculo de adictos en rehabilitación, las historias se vuelven cada vez más trágicas: relatos de fondo oscuro, pérdidas irreparables y vidas al borde del colapso. Cuando llega el turno de Raffi, el protagonista, su testimonio alcanza un dramatismo digno del Oscar… hasta que rompe en carcajadas, confiesa que todo es mentira y deja al grupo —y al espectador— completamente desconcertado.
Para Octavio Hinojosa, co-guionista y protagonista de la historia, esa escena siempre fue clave:
“Era una de esas escenas que vivió en mi cabeza por cinco años antes de escribirla. Para mí era muy importante porque pone el tono de toda la película: ese es Raffi, el que va a hacer circo, maroma y teatro para llevarte aquí y luego darte un golpe y llevarte completamente a otro lado”.
Ese giro define el espíritu de la película: una comedia negra, atrevida e inteligente que usa el humor como arma para hablar de temas profundamente dolorosos.
Lejos de centrarse sólo en la adicción, la película explora todo lo que rodea a Raffi: los traumas no resueltos con sus padres, los vínculos rotos con amigos y pareja, el rencor acumulado y la dificultad de empatizar con alguien que rechaza ayuda.
Es un dramedy sobre un hombre a punto de cumplir 40 años, en su quinta rehabilitación, que al salir sus padres lo corren de la casa. Sin a dónde ir, busca refugio con su mejor amigo Trino y su pareja, Simón. Ahí se entera de que Inés, su expareja, se divorció, Trino le ayuda a conseguir un puesto dentro de su empresa y comienza un proceso de sanación lleno de altibajos.
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De un drama personal a una comedia ácida
El guion nació como un drama profundamente personal. Octavio Hinojosa escribió el primer tratamiento a partir de experiencias propias y de amigos cercanos. Al presentarlo a Raúl Campos y Félix de Valdivia —director y co-guionistas de Sobriedad me estás matando— lo convirtieron en una comedia ácida e inteligente.
No fue casualidad: ambos son grandes expertos en este tipo de comedia y stand-up, al haber trabajado con figuras como Sofía Niño de Rivera, Carlos Vallarta, Alex Fernández, Mau Nieto y Rich O’Farrill. Octavio lo explica así: confió en ellos porque “son los expertos en comedia” y porque han sido clave para marcar el rumbo de toda una generación de comediantes en México.
¿Te imaginas a tres amigos cercanos a los 40 haciendo bromas políticamente incorrectas para crear un personaje que los represente a ellos y a su generación? Juntos hicieron algo poco común en el cine mexicano: un cuarto de escritores para una película.
Durante tres meses se encerraron a reescribir escena por escena, empujar chistes, cambiar estructuras y reírse sin filtro. Era un espacio de confianza total donde podían morir de risa, pero con ganas de representar un malestar generacional que conocen bien.
Alfonso Borbolla, quien interpreta a Trino, mejor amigo de Raffi, lo explica bien:
“Siento que es el resultado de una generación. Crecimos en un sistema que todo el tiempo te repite que estás vacío y que necesitas llenarlo con algo. Lidiar con ese vacío es dificilísimo, y de ahí también vienen muchas adicciones”.
Es justo esta reflexión por la que Hugo Catalán, quien interpreta a Simón, pareja de Trino, considera que se trata de una comedia inteligente:
“Leí el guion y me pareció divertidísimo, ácido y atrevido. No busca quedar bien con nadie ni ser complaciente, y eso fue lo que me gustó”.
El círculo cercano como origen de una caída y posibilidad de sanación
Más allá de la adicción, la historia de Raffi se entiende a partir de las relaciones que lo rodean. Su vínculo con una madre distante, incapaz de ofrecerle una contención real, marca profundamente su manera de estar en el mundo. La película se atreve a poner sobre la mesa una verdad incómoda: la maternidad no siempre fue una elección y no todas las madres supieron —o pudieron— ejercerla como se esperaba.
Para Maya Zapata, quien interpreta a Inés, ahí está una raíz importante para entender el comportamiento de Raffi, su exnovio en la película:
“Existen mamás tremendas. No todas nacieron para ser mamás y muchas veces la maternidad no fue elegida. Eso repercute directamente en las relaciones madre-hijo y en las heridas que cargamos”.
Aunque esa herida inicial explica muchas de las conductas autodestructivas de Raffi, también es su círculo cercano, quien lo ayuda a salir adelante. Una vez que vuelve a ver a Inés, lo inspira a ser alguien atractivo para ella.
“Ahí aparece la posibilidad de otra vida, representada por Inés y por Trino, que no sólo está presente, sino que le tiende la mano y le ofrece herramientas para construir algo mejor”, nos cuenta Maya.
Segundas oportunidades (y decisiones incómodas)
Durante su proceso de rehabilitación, Raffi hace cosas que provocan risa, pero que en realidad son el infierno para quienes lo rodean. Manipula, miente, pide dinero en lugar de trabajo y se mueve desde un profundo resentimiento con el mundo. Todo responde a una misma lógica: una defensa constante frente a una vida que siente que le debe algo.
Sin embargo, la historia no se queda ahí. Hay un punto de quiebre —imposible de detallar sin caer en spoilers— que lo rompe por completo y lo obliga a mirarse sin máscaras. Para Zapata, ese momento es fundamental:
“Cuando existe la posibilidad de que el otro no venga a llenar tus vacíos, también aparece la opción de que la historia cambie y deje de ser predecible o destinada al fracaso”.
Ahí es donde la película apuesta por algo más esperanzador: la idea de que el pasado no define de manera absoluta. Que incluso desde el fondo es posible intentar algo distinto, aunque sea por primera vez con honestidad.
Conociendo a los protagonistas de la historia
Octavio Hinojosa (Raffi)
Descripción: un adicto a la heroína que, tras cinco intentos de rehabilitación y el rechazo de sus padres, ha adoptado una constante actitud defensiva. No valora, no agradece y llega a dañar porque tiene muchas heridas por sanar.
Y tú, ¿qué le aconsejarías a tu personaje?
“Valora a Trino, te empuja a conseguir trabajo, a buscar a Inés, pero sin ser demasiado invasivo. Es el mejor ejemplo de un buen amigo porque siempre está ahí, pero con una empatía admirable”.
Alfonso Borbolla (Trino)
Descripción: Es el mejor amigo de Raffi y uno que todos quisiéramos. Es inmensamente bondadoso y noble. Lo apoya en su rehabilitación y sacrifica su propia relación con tal de estar con él hasta las últimas instancias.
Y tú, ¿qué le aconsejarías a tu personaje?
“Sigue siendo así de empático, no lo pierdas, no te dejes defraudar por la vida y por los embates de la realidad, porque es difícil seguir siendo una persona así. Nunca dejes de brillar así, es hermoso”.
Maya Zapata (Inés)
Descripción: Es la exnovia de Raffi, con quien comparte un recuerdo muy doloroso. Después de pasar años separados se reencuentran en puntos muy diferentes. Su madurez y bondad con la que lo recibe, lo inspira a ser la persona que ella se merecería como pareja.
Y tú, ¿qué le dirías a tu personaje?
“¡Huye de ahí! Sal corriendo. Aunque te entiendo, en la vida casi siempre hacemos lo que sabemos que no debemos hacer. Nos pueden advertir mil veces que es una mala idea, pero hasta que lo vivimos en carne propia, no aprendemos. Hay pendientes que sólo se resuelven viviéndolos, poniéndoles palomita o cerrándolos de una vez”.
Hugo Catalán (Simón)
Descripción: Es el novio de Trino y, aunque al inicio mostró total disposición para ayudar y recibir a Raffi en su casa, la situación terminó afectando su relación por la falta de límites.
Y tú, ¿qué le dirías a tu personaje?
“He estado en un lugar muy parecido al tuyo. Te diría que aprendas a poner límites al momento de ayudar”.
Esta nota es una adaptación de un artículo publicado en el #9 de Paloma & Nacho, la revista.
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