Desde la inspiración hasta los cambios más notorios de la historia original, prepárate para ver estas películas con otros ojos.
Títulos como El exorcismo de Emily Rose, Siniestro y Doctor Strange hicieron que Scott Derrickson se hiciera de muchos fans (y conquistara a la crítica). Luego de contribuir al MCU, el realizador volvió al terror con El teléfono negro, película basada en una historia escrita por Joe Hill (hijo de Stephen King). El resultado fue todo un éxito, así que pronto comenzaron los planes de hacer una secuela. Esta por fin ha llegado a los cines, y para celebrar su estreno, te presentamos algunos datos curiosos sobre la realización de El teléfono negro y su secuela.
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Miedos que se transmiten
En la primera película, el director añadió una escena de la película The Tingler. Esta se ve a través de la televisión mientras Finney disfruta en la sala de su casa. No se trató de algo aleatorio, sino de un momento muy bien planeado. En su infancia, Derrickson tenía verdadero pánico al ver este título, así que quiso replicarlo en las experiencias de su protagonista. Fue una forma de pasar la antorcha a otro pequeño que, como él, creció marcado por el horror.
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Cambios necesarios
Si nos remontamos a la historia original de Joe Hill, El Raptor no usa una máscara. Mientras se desarrollaba el guion, Scott Derrickson sintió que para “vender” la película y hacer que el villano fuera memorable, este necesitaba un elemento visual icónico. Así, la máscara se convirtió en el aspecto en el que más trabajó durante la preproducción.
Tanto el cineasta como C. Robert Cargill, guionista de ambas películas, mencionaron que cada versión de la máscara representa una parte diferente del ritual y un aspecto distinto en la personalidad de El Raptor. Joe Hill estuvo de acuerdo con este cambió, pues entendió la teoría de que este personaje se transformaba al ponerse la indumentaria.
Muchas máscaras
Continuando con el rostro del escalofriante villano, la idea era que la máscara por sí misma pudiera contar una historia de terror. Para lograrlo, el diseño final fue encargado a expertos en efectos especiales de la compañía del legendario Tom Savini, una figura clave en el maquillaje de este género.
No se trata de una sola máscara, sino de un conjunto de tres piezas que El Raptor puede combinar, y las cuales le permiten “cambiar su rostro” incluso en la misma escena. Así alterna entre una expresión de sonrisa, una de ceño fruncido o una completa ausencia de boca. Las máscaras del antiguo teatro griego sirvieron como inspiración, lo mismo que el rostro de Ethan Hawke. Al final, se trabajaron poco más de 30 piezas para todo el rodaje.
Las piezas terminadas se crearon con una mezcla de fibra de vidrio y resina, revestida con fieltro y relleno de espuma. Además, los cineastas construyeron réplicas para los stunts, pero con caucho ligero y látex.
Johnny Gosch
Durante una secuencia de El teléfono negro se menciona el secuestro de un niño repartidor de periódicos. Esto se basa en el caso real de Johnny Gosch, un repartidor de periódicos de 12 años que desapareció en West Des Moines, Iowa, en 1982. Su caso se convirtió en uno de los primeros en el país en obtener una amplia cobertura nacional, y su foto fue una de las primeras en aparecer en los cartones de leche como parte de una campaña para encontrar niños desaparecidos. Tristemente, Johnny nunca apareció.
Aunque El teléfono negro es ficción y se inspira en varias fuentes (incluyendo al asesino en serie John Wayne Gacy), la desaparición de Johnny Gosch es una referencia clave que marcó la época y el temor a los depredadores infantiles.
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De payaso a Raptor
Joe Hill concibió a El Raptor como un hombre gordo que se presenta como un payaso, y por eso utiliza globos para acercarse a sus víctimas. La sugerencia de cambiar al payaso por un mago vino del mismo Hill, quien quiso evitar comparaciones directas o parecer una copia del payaso maligno de It (Pennywise), que había tenido un gran éxito en el cine recientemente. Así, el cambio de El Raptor hizo que la trama lo presentara como misterioso y hasta sádico.
Sustos que dan gusto
Durante una entrevista, Derrickson contó que Jason Blum (productor de la película y una de las cabezas principales en Blumhouse) le regaló un teléfono negro dentro de una caja de cristal. El director se encontraba en plena mudanza a su nueva casa, y cuando llegó a esta, encontró el objeto en lo alto de una pared. “Estaba sentado en mi sala de estar, y oí sonar un teléfono en el sótano. Pensé: ‘¡Dios mío!’”. Semejante obsequio fue la forma en que el ejecutivo dio luz verde a la realización de esta película.
¿Por qué hay una secuela?
Aunque la primera película terminó con la muerte de El Raptor, Blumhouse y Universal Pictures no tardaron en autorizar una continuación. Lejos de hacer la película sólo para obtener más ganancias, Scott Derrickson y C. Robert Cargill idearon un cambio en el villano: ya no sería una presencia física, sino algo sobrenatural. De hecho, desde la primera entrega hay pistas muy bien plantadas.
“Cuando vi la primera película, hubo algo que me hizo decir: ‘Ah, es una trampilla para la segunda. Han metido algo’. Y pensé: ‘Ni siquiera sé si saben que metieron algo en la película, algo que es la puerta obvia para entrar en la segunda’. Así que les planteé esta idea, y a ambos les pareció genial”, dijo el guionista a ScreenRant.
El Raptor en patines
Como Teléfono negro 2 se desarrolla en un campamento de invierno, el ambiente nevado domina varias de las escenas. En el primer tráiler hay un momento donde se ve a El Raptor sobre unos patines, y aunque en papel la idea podría sonar extraña, visualmente es aterradora. Sobre la creación de esta escena y su origen, esto dijo Scott Derrickson a Collider.
“Me aterraba que fuera la mayor tontería de la historia. Nos inspiramos, sin complejos, en una película de terror de 1983 llamada Curtains, que tiene una escena maravillosa con un asesino enmascarado en patines. Es solo una escena, pero ese fue el origen de la idea. El problema es que no podía ponerlo en patines, ¿sabes? Así que el elemento de diseño de producción más difícil fueron los pies del Grabber. No dedicamos más tiempo a nada, y no lo logramos hasta muy tarde, en la postproducción”.
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El hacha
Una de las escenas más difíciles de la primera película involucró el enfrentamiento final entre Finney y El Raptor. Esta involucró un hacha que, según su director, se convirtió en el más grande obstáculo para finalizar la cinta. Como dijo en el material extra cuando la película llegó a formato casero, pocas veces se consigue un hacha en CGI que resulte creíble. Para lograr el golpe que le da Finney a su captor se utilizaron efectos prácticos y otros hechos por computadora. Además, Ethan Hawke portó una peluca gigante para simular que el arma verdaderamente golpea su cabeza.
Mason Thames
El joven actor, que ahora ya ha protagonizado películas como A pesar de ti y Cómo entrenar a tu dragón, hizo su casting durante la pandemia. De hecho, era la primera vez que audicionaba por medio de Zoom. No tuvo muy buena señal de internet en el momento, pero aun así logró impactar a los encargados del proyecto. Si bien, la película es aterradora, su experiencia fue mucho más agradable. Se llevó muy bien con Ethan Hawke, se volvió gran amigo de Madeleine McGraw (su hermana en la ficción), e incluso el director le pidió que dejara de sonreír todo el tiempo, pues debía verse asustado por lo vivido en pantalla.
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