Estas categorías le caerían muy bien a la premiación.
Las tantas veces debatida renovación del Oscar va más allá de los presentadores, el espectáculo y el tiempo de la ceremonia. También requiere, por no decir que exige, una actualización de sus categorías. La última vez que hubo una fue en 2001 con la adición de Mejor película animada. Mucho ha cambiado desde entonces y no estaría de más que los académicos echaran un vistazo a la industria contemporánea en busca de nuevas ternas que reconozcan más profesiones cinematográficas y que aumenten el interés entre el público. A continuación nuestras propuestas de categorías que deberían integrarse a los Oscar.
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Mejor campaña publicitaria
Todos nos hemos mofado de un mal póster. O de un tráiler con spoilers. Ni qué decir de las fotos de producción con errores. Sucede tan a menudo que a veces olvidamos que una campaña publicitaria puede ser determinante en el éxito o fracaso de una película. Ahí está El proyecto de la bruja de Blair (1999) que convenció a más de uno de que lo visto en pantalla era real. ¡Aún hay personas que así lo creen! Caso contrario de John Carter: Entre dos mundos (2012) cuyo equipo publicitario ignoró las recomendaciones de Andrew Stanton, lo que dio uno de los descalabros más estrepitosos en toda la historia del cine. El reconocimiento además sería un estímulo para que estos equipos busquen propuestas cada vez más arriesgadas e innovadoras, lo que muy probablemente terminaría con los tráilers genéricos y los llamados pósters de cabezas flotantes.
Mejor actuación animal
Una de las premisas realizadoras más conocidas por todos es la de evitar trabajar con animales por las complicaciones que esto implica. Nada de esto ha impedido que incontables cineastas a través del tiempo asumieran el reto. El resultado es bien conocido por todos: una historia del cine plagada de grandes interpretaciones animales, ninguna de las cuales habría sido posible sin el apoyo, la perseverancia y la paciencia de tantos entrenadores que han adiestrado toda clase de especies a favor de la industria. Este reconocimiento podría venir acompañado de un beneficio adicional como ayudar a garantizar el buen trato de estos seres ante una mayor atención de la industria, la prensa y el público.
Mejor stunt
Uno de los mayores logros del cine es su capacidad histórica para adentrarnos en todo tipo de aventuras, lo que en muchos casos sería imposible de no ser por los stunts. Hablamos de individuos especializados en escenas de alto riesgo y que continuamente sacrifican su integridad en beneficio de nuestro entretenimiento. Este esfuerzo nunca ha sido suficiente para una Academia que se ha empeñado en ignorar la profesión, sin pararse a pensar que su reconocimiento podría ayudar al tan anhelado reencuentro con el público. Salvo contadas excepciones, la potencial categoría estaría directamente relacionada con las siempre populares superproducciones y en una que otra ocasión podría darse el lujo de premiar actores y actrices de alto calibre. El ejemplo por excelencia es Tom Cruise, quien seguramente ya tendría una que otra estatuilla en sus vitrinas tras su escalada del X y su adherencia exterior a un avión en pleno despegue.
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Mejor ensamble
Son varios los eventos y las organizaciones que, además de reconocer el trabajo individual de los actores, premian el de los ensambles. Y es que aunque siempre hay uno o dos protagonistas, existen ocasiones en que la fuerza de una historia recae en el conjunto histriónico. Ahí están los míticos 12 hombres en pugna (1957) o los no menos memorables Los siete magníficos (1960) para demostrarlo, sin olvidarnos de apuestas más recientes como Pequeña Miss Sunshine (2006), Figuras ocultas (2016) o Parásitos (2019). No nos olvidemos de grandes blockbusters como Avengers: Infinity War (2018) y Avengers: Endgame (2019) que además permitirían reunir elencos de alto impacto en el escenario, lo que daría un golpe de autoridad a un evento ansioso por reconquistar a las audiencias.
Mejor actuación/personaje digital
La creciente digitalización de la industria ha entrelazado lo tradicional y lo moderno, especialmente en la actuación, donde las caracterizaciones computacionales, como rejuvenecimientos y CGI, son cada vez más comunes. Estos avances han desafiado a la Academia, que se resiste a incluir tales interpretaciones en los Oscar debido a su apoyo tecnológico. Una solución sería crear una categoría específica para actuaciones digitales, reconociendo tanto a actores como a técnicos. La tendencia se vuelve más evidente con personajes fantásticos como Gollum y Neytiri, y realistas como los reemplazos digitales de Carrie Fisher y Peter Cushing, con el posible punto de inflexión en Finding Jack y su James Dean digital.
Mejor ópera prima
Si bien cada año intentamos cubrir un espectro amplio de películas, nada nos resulta tan estimulante como el surgimiento de miradas nuevas y audaces. De ahí nuestro interés por recorrer festivales y revisar múltiples obras que revelen talentos en ascenso. Este año tuvimos el debut de Kristen Stewart con La cronología del agua, Constance Tsang con Blue Sun Palace, Emilie Blichfeldt con La hermanastra fea y también, Lo siento, cariño de Eva Victor.
Obras independientes que merecen mayor reconocimiento dentro de la industria cinematográfica, pero que no cuentan con los recursos económicos necesarios para alcanzar una nominación a Mejor Película. Esta categoría abriría la puerta a una amplia variedad de cineastas emergentes y permitiría que el público descubra estas obras que suelen permanecer ocultas a lo largo del año.
Mejor actuación revelación
Durante todo el año nos encontramos con algún actor o actriz que desconocíamos y que logra capturar nuestros corazones. Un ejemplo claro es La hermanastra fea, donde Lea Myren ofrece una de las mejores actuaciones, brutal y feroz de principio a fin. Su personaje es masacrado a lo largo de toda la cinta y, aun así, consigue mantenernos al borde del asiento con su interpretación.
También en producciones de mayor escala como Marty Supremo encontramos a Luke Manley, quien interpreta al amigo del personaje de Timothée Chalamet en una actuación breve pero muy divertida. Esta categoría también daría espacio a actores que apenas comienzan sus carreras y que podrían brilla dentro de la industria.
Mejor interpretación de voz
En los Oscar, la animación suele ser encasillada en su propia categoría, con pocas oportunidades en otras áreas como guion o mejor película. Mientras tanto, las interpretaciones vocales, fundamentales para estas obras, siguen sin recibir el reconocimiento que merecen.
Aunque en cartelera solemos encontrar estas películas dobladas, el trabajo de voz original merece estar a la altura de las categorías de Mejor Actor y Mejor Actriz. En una ceremonia que celebra el cine, todavía falta reconocer y festejar el trabajo vocal que define a las películas animadas.
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