Lo que le sucedió a un piloto mexicano durante los setenta es sorpresivamente similar a lo mostrado en la cinta de Spielberg
El estreno de El día de la revelación ha provocado que las conversaciones sobre vida extraterrestre, conspiraciones y espiritualidad sean de los temas más comentados del año.
La nueva película de Steven Spielberg, que llegó a los cines el pasado 10 de junio, parte de una idea inquietante: la humanidad descubre al mismo tiempo que no está sola en el universo.
Tras ver la cinta muchas escenas dejan entrever referencias directas a expedientes clasificados, avistamientos documentados y teorías que durante décadas han alimentado debates entre científicos, creyentes y gobiernos.
Para entender mejor el trasfondo de El día de la revelación, vale la pena revisar algunos de los casos reales que parecen dialogar con su historia, incluído un incidente ocurrido en México durante los años setenta que se asemeja a una de las escenas más impactantes de la película.
Tabla de contenidos
- 1 El incidente Roswell y el origen de la gran conspiración extraterrestre
- 2 El Panel Robertson: la decisión de controlar la narrativa ovni
- 3 Proyecto Libro Azul: miles de casos sin resolver
- 4 Entrevista al extraterrestre: el caso de Matilda O’Donnell
- 5 Jacques Vallée, el científico que cambió la forma de pensar en los ovnis
- 6 Carl Jung y la postura del Vaticano
- 7 Los agroglifos: mensajes que parecen venir del cielo
- 8 La filtración que cambió la conversación: cuando The New York Times obligó al Pentágono a responder
- 9 David Grusch y las acusaciones que sacudieron al Congreso
- 10 Donald Trump y la desclasificación masiva de mayo de 2026
- 11 Los contactados y sus mensajes
- 12 El día de la revelación y su conexión con casos reales: el ovni de Paraná (Brasil)
- 13 El caso de Rafael Pacheco Pérez en México
- 14 Autor
El incidente Roswell y el origen de la gran conspiración extraterrestre
Cuando en 1947 un objeto se estrelló cerca de Roswell, Nuevo México, el ejército estadounidense aseguró inicialmente haber recuperado un “disco volador”. Horas después cambió la versión y afirmó que se trataba de un globo meteorológico.
Ese giro convirtió al caso en la piedra angular de todas las teorías modernas sobre encubrimiento extraterrestre. Durante décadas surgieron testimonios de militares retirados, supuestos testigos y documentos contradictorios que alimentaron la sospecha de que el gobierno ocultó evidencia de vida alienígena.
Spielberg ya había explorado este imaginario en Encuentros cercanos del tercer tipo, por lo que su regreso al tema parece una evolución natural.
El Panel Robertson: la decisión de controlar la narrativa ovni
En enero de 1953, la CIA convocó a un grupo de científicos de alto nivel para analizar el creciente número de reportes sobre objetos voladores no identificados que circulaban en Estados Unidos. El encuentro, conocido como Panel Robertson por estar encabezado por el físico Howard P. Robertson, reunió durante varios días a expertos que revisaron fotografías, testimonios y material recopilado por la Fuerza Aérea.
Tras evaluar la información, el panel concluyó que no existían pruebas sólidas de una amenaza extraterrestre ni indicios de tecnología avanzada fuera del alcance humano. Sin embargo, su recomendación más polémica no tuvo que ver con ciencia, sino con comunicación pública.
El grupo sugirió que el gobierno debía reducir el interés social en los ovnis mediante campañas de desacreditación, educación masiva y participación de medios de comunicación.
Para muchos investigadores, este momento marcó un antes y un después. No porque confirmara visitas alienígenas, sino porque institucionalizó la idea de que el fenómeno debía minimizarse públicamente, incluso si algunos casos seguían sin explicación.
Proyecto Libro Azul: miles de casos sin resolver
Entre 1952 y 1969, la Fuerza Aérea trató de esclarecer El Caso Roswell mediante el Proyecto Libro Azul. Durante 17 años, analistas militares, científicos y especialistas revisaron más de 12 mil avistamientos registrados en distintas regiones del país. La conclusión oficial fue que no existía evidencia de amenaza extraterrestre. Sin embargo, cientos de expedientes quedaron clasificados como “sin explicación”.
Esa ambigüedad convirtió al Proyecto Libro Azul en uno de los episodios más debatidos de la historia ufológica. El cierre oficial del programa en 1969 se justificó bajo el argumento de que el fenómeno no aportaba valor científico ni estratégico. Para muchos investigadores, aquella decisión resultó precipitada y dejó la impresión de que el gobierno prefirió clausurar el debate antes que seguir profundizando en casos incómodos.
Décadas después, varios archivos desclasificados revelaron inconsistencias y discusiones internas que alimentaron aún más la sospecha pública. Esa sensación de una verdad incompleta, cuidadosamente archivada, conecta con el tipo de revelación masiva que parece plantear El día de la revelación, donde el conocimiento oculto finalmente sale a la luz.
Entrevista al extraterrestre: el caso de Matilda O’Donnell
Entre los relatos más extraños y debatidos de la ufología moderna está el llamado caso de Matilda O’Donnell MacElroy, una supuesta enfermera militar que habría participado en la atención de un sobreviviente del incidente Roswell.
La historia salió a la luz décadas después a través del libro Entrevista al extraterrestre (2008) publicado por Lawrence R. Spencer, quien aseguró haber recibido documentos originales escritos por Matilda poco antes de su muerte. Según ese material, la enfermera habría mantenido una serie de “entrevistas telepáticas” con un ser extraterrestre llamado Airl.
Lo que vuelve tan singular este relato no es sólo el supuesto contacto, sino su dimensión espiritual. Airl describe a los seres conscientes como “IS-BE”, siglas de “Immortal Spiritual Beings”, o seres espirituales inmortales. Según esta visión, los humanos no serían simples organismos biológicos, sino conciencias atrapadas en ciclos de reencarnación y confinadas en una especie de prisión cósmica diseñada para borrar recuerdos de vidas anteriores.
No existe evidencia verificable que confirme la autenticidad de estos documentos, y la mayoría de investigadores serios considera el libro una obra especulativa o de ficción filosófica. Aun así, su influencia ha sido enorme porque mezcla ufología con preguntas profundamente religiosas: qué somos, de dónde venimos y qué ocurre después de la muerte.
Ese cruce entre extraterrestres y trascendencia espiritual parece conectar con El día de la revelación, una película que, por lo que sugieren sus avances, no se limitaría a explorar el contacto alienígena como un fenómeno científico, sino como una sacudida capaz de replantear la fe y el sentido mismo de la existencia humana.
Jacques Vallée, el científico que cambió la forma de pensar en los ovnis
Pocas figuras han transformado tanto la investigación del fenómeno extraterrestre como Jacques Vallée. Científico, informático y astrónomo de formación, Vallée se convirtió en una voz revolucionaria al desafiar la idea tradicional de que los ovnis son simples naves espaciales provenientes de otros planetas.
En libros como Passport to Magonia y Dimensions, Vallée propuso una teoría mucho más compleja: estos encuentros podrían estar relacionados con manifestaciones que interactúan con la conciencia humana y que, a lo largo de la historia, han adoptado distintas formas culturales. En la antigüedad pudieron interpretarse como apariciones divinas, hadas o ángeles; hoy, bajo el lenguaje moderno, serían descritos como visitantes extraterrestres.
Su propuesta mezcla ciencia, filosofía y espiritualidad, y plantea que el fenómeno podría ser menos una visita física y más una experiencia diseñada para alterar la percepción humana y provocar evolución psicológica o espiritual.
Esta visión ha fascinado durante décadas a Spielberg, quien confesó en distintas entrevistas ser un admirador profundo de los libros de Vallée. De hecho, cuando realizó Encuentros cercanos del tercer tipo diseñó uno de sus personajes principales inspirado directamente en él: el investigador francés Claude Lacombe, interpretado por François Truffaut.
En aquella película, Lacombe representa la idea de que el contacto extraterrestre no debe entenderse sólo como un hecho científico, sino como un acontecimiento capaz de sacudir la conciencia colectiva.
Por eso, si El día de la revelación explora temas como la fe, la espiritualidad y la transformación humana frente a lo desconocido, resulta difícil no pensar que Spielberg vuelve a dialogar con las ideas de Vallée.
Carl Jung y la postura del Vaticano
El psiquiatra Carl Jung ya veía el tema como algo mucho más profundo que simples avistamientos en el cielo. En su libro Flying Saucers: A Modern Myth of Things Seen in the Skies, publicado en 1958, Jung analizó el fenómeno ovni como una manifestación simbólica del inconsciente colectivo.
Para él, la obsesión moderna con visitantes de otros mundos reflejaba una necesidad espiritual. Una especie de mito contemporáneo: una proyección de esperanza, salvación o advertencia que respondía al vacío espiritual de la humanidad.
Jung no afirmaba que los extraterrestres fueran reales en un sentido físico, pero sí sostenía que su impacto psicológico era absolutamente real. La idea de una inteligencia superior observándonos activaba preguntas fundamentales sobre propósito, trascendencia y destino, algo que conecta directamente con el tono espiritual que parece tener El día de la revelación.
Curiosamente, esta discusión también ha sido tomada en serio por la Iglesia católica. Durante años, astrónomos del Vatican Observatory han sostenido que la posibilidad de vida extraterrestre no contradice la fe cristiana.
Uno de los pronunciamientos más célebres ocurrió cuando el jesuita José Gabriel Funes declaró que creer en seres extraterrestres es perfectamente compatible con la doctrina católica. Incluso sugirió que, si existieran, también formarían parte de la creación divina.
Los agroglifos: mensajes que parecen venir del cielo
A finales de los años 70 y, sobre todo, durante las décadas de los 80 y 90, cientos de campos de cultivo aparecieron marcados con enormes figuras geométricas en distintas partes del mundo, especialmente en el sur de Inglaterra.
Los llamados agroglifos —también conocidos como crop circles— desataron una ola global de teorías sobre comunicación extraterrestre. Muchos creyentes sostenían que las complejas formas, imposibles de apreciar por completo desde tierra, eran mensajes diseñados para ser vistos desde las alturas, como una especie de lenguaje dirigido a la humanidad.
Algunas figuras mostraban patrones matemáticos extraordinariamente precisos, simetrías imposibles de reproducir a simple vista y diseños que parecían inspirados en geometría sagrada, lo que alimentó interpretaciones espirituales y esotéricas. Para ciertos investigadores, estos símbolos representaban intentos de contacto no verbal, una forma de comunicación basada en frecuencia, proporción y conciencia.
El debate cambió radicalmente en 1991, cuando los artistas británicos Doug Bower y Dave Chorley confesaron haber creado varios de los agroglifos más famosos utilizando cuerdas, tablas y estacas. Sin embargo, lejos de cerrar el caso, aquella revelación abrió nuevas preguntas. Muchos especialistas señalaron que numerosos patrones superaban técnicamente lo que ambos podían haber realizado.
La filtración que cambió la conversación: cuando The New York Times obligó al Pentágono a responder
Durante décadas, los reportes sobre ovnis fueron tratados como teorías marginales y material para tabloides. Todo cambió en diciembre de 2017, cuando una investigación publicada por The New York Times reveló la existencia de un programa secreto del Pentágono dedicado al estudio de fenómenos aéreos no identificados.
El reportaje expuso la operación del Advanced Aerospace Threat Identification Program (AATIP), una iniciativa financiada por el Departamento de Defensa que durante años investigó encuentros registrados por personal militar estadounidense. La publicación incluyó además tres videos captados por pilotos de la Marina que pronto se volverían mundialmente famosos: “FLIR1”, “Gimbal” y “GoFast”.
En esas grabaciones pueden observarse objetos realizando maniobras imposibles de explicar con la tecnología aeronáutica conocida: aceleraciones instantáneas, cambios bruscos de dirección y desplazamientos sin señales visibles de propulsión.
Lo que volvió histórico ese momento fue que el propio Pentágono terminó autenticando el material y reconociendo que los objetos seguían oficialmente sin explicación concluyente. Era la primera vez que una institución militar de ese nivel validaba públicamente la existencia de fenómenos anómalos imposibles de identificar.
La investigación fue impulsada por testimonios como el del comandante David Fravor, quien describió su célebre encuentro de 2004 con un objeto blanco con forma de “tic tac” que se movía de manera aparentemente imposible frente a la costa de California.
A partir de ahí, el debate dejó de pertenecer exclusivamente a la cultura popular y pasó al terreno político, científico y mediático.
David Grusch y las acusaciones que sacudieron al Congreso
Si la filtración de The New York Times abrió la puerta a una discusión seria sobre fenómenos anómalos, las declaraciones de David Grusch llevaron esa conversación directamente al corazón político de Estados Unidos.
En 2023, Grusch —exoficial de inteligencia y antiguo integrante de la National Geospatial-Intelligence Agency— compareció ante el Congreso bajo juramento y aseguró que el gobierno estadounidense mantiene desde hace décadas programas secretos dedicados a recuperar y analizar tecnología “de origen no humano”.
Según su testimonio, múltiples agencias habrían ocultado información al poder legislativo y almacenado materiales provenientes de supuestos vehículos no identificados. Grusch afirmó además haber recibido declaraciones de funcionarios con acceso directo a esos programas, aunque reconoció que él mismo no había visto físicamente las supuestas naves.
La falta de pruebas públicas concluyentes provocó escepticismo inmediato, pero también una enorme presión política para abrir nuevas investigaciones. Lo verdaderamente extraordinario fue que estas afirmaciones ya no circulaban en libros conspirativos ni programas nocturnos de televisión: estaban siendo escuchadas formalmente por congresistas estadounidenses en una audiencia oficial.
El caso se volvió aún más relevante porque otros testigos, como los ex-pilotos militares Ryan Graves y David Fravor, respaldaron la necesidad de investigar fenómenos que describieron como técnicamente imposibles de explicar con tecnología conocida.
Aunque ninguna de las acusaciones ha sido verificada de forma independiente, las audiencias marcaron un antes y un después. Por primera vez, el Congreso discutía abiertamente la posibilidad de que el gobierno ocultara información sobre inteligencia no humana.
Ese escenario parece reflejarse con fuerza en El día de la revelación. La película imagina justo aquello que Grusch insinuó como posibilidad remota: un momento en el que la información clasificada deja de pertenecer a unos cuantos y se convierte, de golpe, en una verdad imposible de ocultar para toda la humanidad.
Donald Trump y la desclasificación masiva de mayo de 2026
Hace apenas unos días, la administración de Donald Trump liberó nuevos archivos del Pentágono con videos, fotografías e informes del FBI sobre fenómenos anómalos no identificados. La medida fue presentada como parte de una política de transparencia total. Y dio origen a un portal oficial donde se concentraron videos militares, fotografías satelitales, informes del buró de inteligencia y testimonios históricos provenientes de distintas agencias federales.
Entre los documentos más comentados aparecieron registros de astronautas de misiones como Apollo 17 y reportes técnicos que describen luces, partículas brillantes y objetos realizando maniobras imposibles cerca de aeronaves militares. Esto en regiones como Siria, Irak y el mar de China Oriental.
Uno de los expedientes más inquietantes describe un objeto metálico con forma de cigarro. Éste medía entre 40 y 60 metros de longitud. Fue observado brevemente en espacio aéreo restringido antes de desaparecer de forma instantánea acompañado de un destello cegador.
Aunque el Pentágono reiteró que no existe evidencia verificable de tecnología extraterrestre, también admitió que varios incidentes siguen sin explicación definitiva. Esa ambigüedad volvió a alimentar especulaciones globales.
La desclasificación provocó reacciones inmediatas. Algunos investigadores celebraron el acceso público a material históricamente reservado; otros acusaron al gobierno de seguir reteniendo información clave. Incluso voces como la de Joe Rogan sugirieron que el momento político detrás de la publicación podría responder a intereses estratégicos más amplios.
Lo fascinante es que esta liberación ocurrió apenas semanas antes del estreno de El día de la revelación.
Los contactados y sus mensajes
Mucho antes de que los gobiernos comenzaran a desclasificar archivos, el fenómeno extraterrestre ya tenía a sus grandes profetas. Los llamados “contactados”, son personas que aseguraron haber establecido comunicación directa con seres. Casi siempre describieron encuentros marcados más por mensajes de transformación espiritual que por amenazas.
Uno de los casos más famosos fue el de George Adamski, quien en los años 50 afirmó haber conocido a visitantes venusinos de apariencia humana. Según su testimonio, estos seres advertían sobre los peligros de la guerra nuclear. Llamaban a la humanidad a desarrollar una conciencia basada en la paz y la fraternidad universal.
Otro nombre clave es Howard Menger, quien aseguraba recibir enseñanzas sobre evolución espiritual, telepatía y una futura transformación energética de la humanidad. Décadas después, el brasileño Trigueirinho popularizó la idea de civilizaciones intraterrenas y seres cósmicos cuya misión sería acompañar el despertar espiritual del planeta. Sus mensajes giraban en torno al amor como fuerza evolutiva y a la necesidad de elevar la conciencia colectiva.
Quizá uno de los relatos más influyentes del siglo XX fue el de Betty and Barney Hill. Aunque su caso se centró en una presunta abducción, también introdujo una dimensión profundamente psicológica y espiritual al fenómeno. La idea de que el contacto extraterrestre transforma para siempre la percepción humana de la realidad.
Lo que une a casi todos estos relatos es un patrón. Más allá de diferencias culturales o temporales, los supuestos mensajes suelen insistir en lo mismo: abandonar la violencia, trascender el ego, proteger la vida, evolucionar espiritualmente y comprender que la humanidad forma parte de una conciencia mucho más amplia.
El día de la revelación y su conexión con casos reales: el ovni de Paraná (Brasil)
Los casos reales anteriores explican por qué El día de la revelación observa el fenómeno ufológico desde aristas modernas. Steven Spielberg parece abordar este relato como algo más cercano a una experiencia de revelación bíblica que a una invasión alienígena convencional.
Por ejemplo, recientemente en redes sociales se volvió viral el caso de un avistamiento ovni en Campo Largo, en la Región Metropolitana de Curitiba, en Paraná (Brasil). Una persona filmó lo que parece ser una nave de gran tamaño muy cerca del terreno montañoso.
Sin embargo, lo que ha llamado la atención de muchas personas en redes sociales es que en los videos compartidos de dicho avistamiento se pueden escuchar sonidos, aparentemente provenientes de dicho objeto, muy similares a los que Emily Blunt interpreta en El día de la revelación.
Dichos sonidos vocales, son supuestamente alienígenas. Blunt contó en una entrevista que todo el segmento fue interpretado por ella misma con la ayuda de dos micrófonos. Posteriormente se llevó a cabo una mezcla de sonido.
“Dije: ‘Quizás podría venir y hacer una serie de sonidos raros’. Y eso fue lo que hicimos. Hice chasquidos, tarareos, sonidos consonánticos, respiración, sonidos extraños”, relató.
Te puede interesar: ¿Cómo hizo Emily Blunt los inquietantes sonidos extraterrestres en El día de la revelación?
El caso de Rafael Pacheco Pérez en México
Mucho antes de que El día de la revelación mostrara a Margaret Fairchild como intermediaria entre la humanidad y una inteligencia desconocida, México ya había protagonizado uno de los episodios OVNI más extraños. El 21 de junio de 1976, cuando Rafael Pacheco Pérez, de apenas 20 años, despegó desde Chimalhuacán para realizar un vuelo de práctica en una avioneta Cessna 150. Lo que debía ser una rutina de entrenamiento terminó convirtiéndose en un misterio que, casi medio siglo después, sigue generando debate.
De acuerdo con los reportes de la época, la aeronave desapareció temporalmente de los radares y reapareció sobre Acapulco. Esto hora después de haber despegado. El detalle desconcertante es que esa distancia normalmente requería varias horas de vuelo. Y cuando el avión aterrizó todavía conservaba gran parte del combustible que habría necesitado para completar el trayecto. Sin embargo, lo más perturbador ocurrió durante las comunicaciones por radio. Según los controladores aéreos, Pacheco comenzó a transmitir un mensaje atribuido a supuestas entidades extraterrestres. Entre otras frases, la voz aseguró: “No están ustedes solos en el universo y habemos otras razas… los estamos observando”. Algunos testimonios incluso afirman que el piloto respondió preguntas en distintos idiomas que aparentemente no dominaba.
El episodio adquirió una dimensión aún más inquietante cuando la voz explicó que Rafael Pacheco no hablaba por voluntad propia. Sino que estaba siendo utilizado como un canal de comunicación.
“Él únicamente está hablando porque así se le ordena… lo estamos utilizando como si fuera un micrófono”, respondió la supuesta entidad.
Tras aterrizar, Pacheco aseguró no recordar con claridad lo sucedido durante el vuelo ni las palabras que había pronunciado. Posteriormente fue sometido a revisiones médicas y psicológicas, pero no se encontró evidencia de enfermedades o consumo de sustancias que explicaran el incidente.
Las similitudes con El día de la revelación resultan inevitables. En la película de Spielberg, Margaret desarrolla habilidades inexplicables. Habla idiomas desconocidos y se convierte en el vehículo de comunicación entre extraterrestres y la humanidad. Aunque la cinta no está basada en el caso mexicano, ambos relatos comparten la misma idea fascinante. La posibilidad de que ciertos individuos funcionen como puentes entre dos mundos.
Si algo ha demostrado el cineasta desde Encuentros cercanos del tercer tipo hasta E.T. el extraterrestre, es que para él el contacto con lo desconocido nunca trata sólo de ciencia. También habla de lo que significa creer.
El día de la revelación ya se encuentra en las salas de Cinépolis en México y en cines de gran parte del mundo.
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