Prepárate para reír y llorar con Alejandro y Emiliano.
En los años 70 se vivió uno de los festivales más polémicos y fiesteros de toda la historia de México: El Festival Rock & Ruedas de Avándaro. Hoy, la magia y el descontrol de aquel fin de semana vuelve a través de los cines. Y sus protagonistas, Alejandro Speitzer y Emiliano Zurita, están listos para recordar y enseñar a nuevas generaciones un poco de nuestra historia. ¿Quieres saber de qué va Autos, mota y rocanrol? Conoce cómo se vivió la conferencia de prensa y premiere de la película.
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Avándaro llega a los cines
Inició como uno de los experimentos de Cinépolis Distribución y José Manuel Cravioto, pero eventualmente se convirtió en un homenaje a la esencia rockera y libertina que hay en las voces juveniles de México.
Foto: @ivanjoatzay
La película se centra en la creación del también conocido “Festival de Avándaro”, sucedido en 1971. En una época de censura y caos, dos visionarios, Eduardo López “El Negro” y Justino Compeán se propusieron crear un encuentro que mezclara lo mejor de las carreras y la música para avivar la pasión entre los jóvenes. En su preparación, las manos extra y la ambición lo convirtieron en una fiesta descontrolada que nadie olvidará. Ni los que estuvieron ahí, ni los que lo vivieron en el cine.
¿Cómo se vivió la premiere de Autos, mota y rocanrol?
El rock, la marihuana y todo el estilo de los años 70 llegaron a Ciudad de México en una noche espectacular y bastante íntima. En punto de las siete de la noche, se dio inició al evento que recibió a prensa, fans de los dos protagonistas y el talento nacional que contó esta historia.
Los pasillos de Cinépolis VIP Miyana se convirtieron en una recepción digna de cualquier rockero. Con pósters y luces de colores, se preparó un escenario que movió a todo el público. La emoción por el nuevo fake documentary de Cravioto causó una de las noches más melómanas del cine mexicano. Un gran flyer de Autos, mota y rocanrol recibió a todos los presentes y llenó de color la alfombra roja.
Amigos, talento mexicano y algunas estrellas del rock, dieron inicio al evento mostrando sus mejores looks de los años 70 ante las cámaras.
Aunque la emoción se vivió desde el minuto uno, no fue hasta cerca de las 8 pm que el talento detrás de la película hizo su entrada triunfal. El primero en interactuar con el público fue José Manuel. El cineasta se vió feliz y orgulloso de volver a los cines con la que, se presume, es su película más alocada.
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Después llegaron otro par de estrellas de la película, como Ianis Guerrero, Juan Pablo de Santiago, Luis Curiel y Enrique Arrizon. También vimos pasar a Fran Evia, el comediante y conductor de radio que dió vida a su versión setentera junto a Alex Fernández.
El gran momento de la noche llegó con la aparición de Alejandro y Emiliano, intérpretes de “El Negro” y Justino. Con outfits súper vintage, rockeros y elegantes, los dos actores mexicanos deslumbraron al cargar toda la esencia del Festival de Avándaro. La música y la comida alrededor del evento también convirtió la premiere en una noche súper inmersiva.
Speitzer y Zurita posaron junto a sus compañeros ante las cámaras y pasaron a las salas de cine para dar inicio al viaje más alocado y chicano de todo México.
Detrás de Avándaro: Cómo reír entre la tragedia
Un par de horas antes de la premiere, se llevó a cabo una conferencia de prensa en la que el talento detrás de Autos, mota y rocanrol compartió todos los retos que afrontaron para contar esta historia.
Alejandro, Emiliano, José Manuel, Juan Pablo y Enrique tomaron los micrófonos y revelaron el behind the scenes del festival en cines.
El primero en hablar fue el director. Aseguró sentirse muy orgulloso de que “cine como Autos, mota y rocanrol llegue a los cines y pueda hablar de quiénes somos como mexicanos”.
Cravioto explicó que, dentro de sus primeras etapas de preparación, no pensó en contar la historia detrás del Festival Rock & Ruedas, pero terminó cediendo a las voces de sus productores gracias al misticismo y trascendencia que este tuvo en México. Esto en múltiples ámbitos, como la escena musical, la liberación juvenil y, claro, la representación de aquella época de tragedia y silencio que se vivía en el país tras la Masacre de Tlatelolco.
Según sus palabras, dar con la historia correcta para contar sobre el festival fue algo muy difícil. Con tantas historias, leyendas y mitos alrededor del encuentro de música y carreras, tuvo que pensar mucho en qué relato quería exponer en la pantalla y rodearlo de la locura del festejo. Al final, conocer la historia de Justino Compeán, expresidente de la Federación Mexicana de Fútbol y cofundador del festival, encontró la respuesta ideal para su película:
“Sí me ayudó mucho escuchar el testimonio de Justino, porque si había 300 mil historias, yo necesitaba anclarme a alguna. La historia de dos amigos que quieren emprender una aventura es el tipo de historia que a mí me gusta (…) es una historia muy mexicana de emprender.”
Foto: @ivanjoatzay
Autos, mota y rocanrol no solo es una comedia con muchos movimientos de cámara al estilo “metraje recuperado”. También es una oda al feeling rockero y el trabajo cinéfilo de la época.
El director explicó que, originalmente, quiso hacer una ficción tradicional del viaje de Justino y “El Negro”, pero lo ambicioso de la idea lo volvió imposible. Así, se decidió optimizar costos con grabaciones menos controladas y la recuperación de metraje original del festival. Para ello, recurrió a la ayuda de la Universidad Nacional Autónoma de México, porque sí, encontrar videos de Avándaro pareció una misión imposible.
“El material es un material que se consiguió con la filmoteca de la UNAM. Tenemos una buena relación porque ya habíamos trabajado en la película Olimpia y conocíamos los pasos para obtener material de archivo. Es material fílmico, hicimos un re escaneo y restauración del material [original] para verlo por primera vez en 4K, con la película. Es la primera vez que se conoce el material con esta definición”, dijo José Manuel.
Sobre el reto que implicó darle este estilo a la película, con rodajes con cámaras de 16 milímetros (mm), Emiliano afirmó que hacer Autos, mota y rocanrol sí implicó una precisión, creatividad y compromiso que pocas veces llega a tal nivel dentro de los sets.
Foto: @ivanjoatzay
Según sus palabras, adentrarse en el festejo y la planeación del festival sí significó una complejidad en el rodaje. Sin embargo, el actor cree que le dio un tono mucho más orgánico y divertido al filme:
“Es un reto, como actor, saber que no solo estás intentando recrear la energía y las situaciones frenéticas que se vivieron en el festival, junto 15 actores más y mucha improvisación, sino que estás haciéndolo de una manera en la que también involucras la cámara, como no estamos acostumbrados como actores. Al ser 16 mm no tienes este error infinito, tienes que adueñártelos y volverlos parte de la escena (…) me encanta ver tantos errores que se quedaron y le dan esa vida.”
Por su parte, hablando de la sensación hippie y cómica que el elenco puso a la historia, y a sus personajes, Ianis afirmó que mucho de ello se debió al trabajo de todo el equipo de producción. Desde los diseños de sets, el tipo de filmación y hasta la ropa. Para él, portar una icónica chamarra de mezclilla o unos lentes groovy le dieron el toque ideal que lo adentró al proyecto.
Foto: @ivanjoatzay
“El momento en que realmente conecta con la época es cuando te pones el vestuario. Cuando te pones esos pantalones, esos pañuelos, esos zapatos, esos cinturones o esos lentes, o las patillas. Ahí realmente está la época. Y también reconocemos la claridad narrativa de Cravioto. En el rodaje yo recuerdo que parecía una fiesta y yo me preguntaba: ‘¿qué va a pasar con todo esto que estamos filmando?’”, expresó.
Dentro del proceso de investigación, el director afirmó que no solo buscó el testimonio del organizador del festival. También se aventuró a investigar todos los detalles posibles. Desde los textos literarios o registros mediáticos, él y los guionistas de la película buscaron crear una representación fidedigna pero sin límites para su historia.
Aseguró que nunca se trató de hacer una película documental o informativa de la noche de Avándaro, sino de contar un viaje divertido que creara reflexión entre el público.
Sobre el mensaje detrás de Autos, mota y rocanrol, Ianis explicó que Avándaro fue un festival “desestabilizador” gracias al contexto sociopolítico en el que sucedió. Y más que nada, por el retrato que presentó sobre la juventud en México.
“Todas las personas que participaron eran muy jóvenes. Eso para mí es muy importante, y el por qué es importante que la gente joven vea esta película. Hay una canción de Peace and Love [banda presente en Avándaro] que es Tenemos el poder, y eso representa esta película, es lo que quiere decir, que la juventud tiene el poder. Justamente por eso el gobierno dijo no y los trató de censurar”, afirmó.
Para finalizar la conferencia, Speitzer expresó que mucho de su involucramiento, y el de sus compañeros, vino de contar un viaje que, sí, fuera divertido, pero que sobrecargara un trasfondo más grande. El actor afirmó que, con la película, desea reconocer y honrar las luchas del pasado y valorar las facilidades del presente:
“Uno tiene que contar las historias que le importan, siempre, cuando sea posible (…) me interesó y pienso mucho en lo necesario que las nuevas generaciones vean esta película y entiendan que, en algún momento de la vida de este país, alguien, algunos jóvenes, abrieron paso para que lo que hoy se vive con libertad pueda existir. Olvidamos muy rápido, esta película, a partir de ese desenfreno, deja detrás una idea, un mensaje de recordar y dignificar esa valentía.”
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