Hasta sus últimos segundos, esta comedia dramática nos lleva a lo más profundo del cambio
Ha pasado más de un año desde que Si pudiera, te patearía se presentó por primera vez ante una audiencia. Desde entonces ha provocado todo tipo de conversaciones entre la audiencia, y ha puesto a Rose Byrne en una posición inmejorable. La película gira en torno a Linda, una mujer que debe cuidar a su hija enferma y lidiar con un marido ausente mientras su vida se desmorona. Entre drama, personajes tocando fondo y una interesante reflexión sobre la maternidad, Si pudiera, te patearía plantea un final sumamente reflexivo y con interesantes interpretaciones. A continuación, te contamos todo sobre él.
Dolor, caos, y más dolor
Rose Byrne da vida a Linda, una psicoterapeuta que vive con su hija pequeña, quien padece un trastorno alimenticio severo. La niña necesita una sonda para alimentarse durante la noche y asiste diariamente a un programa hospitalario especializado. Todo esto implica que Linda prácticamente no descansa: debe vigilar el aparato que alimenta a su hija, despertarse constantemente y llevarla al hospital. Su esposo, Charles, pasa largos periodos fuera de casa por su trabajo como capitán de barco, así que Linda se queda sola con toda la responsabilidad.
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Aunque trabaja escuchando y ayudando a otros con sus problemas emocionales, Linda parece no tener un espacio real para procesar lo que está viviendo. La situación empeora cuando ocurre un accidente en su departamento en Montauk: el techo se derrumba y provoca una inundación. Sin muchas opciones, la protagonista se muda a un motel barato mientras esperan que el departamento sea reparado. Este cambio aparentemente simple aumenta su estrés, pues el lugar es ruidoso, incómodo y poco seguro.
En ese motel, Linda conoce a James, el encargado del lugar que intenta ser amable con ella y ofrecerle ayuda. También se encuentra con Diana, una empleada del motel. Un día, Linda lleva a James a revisar el estado de su departamento, ya que él tiene experiencia en construcción. Al entrar al lugar dañado, el suelo cede y James cae, rompiéndose la pierna. Linda llama a una ambulancia, pero entra en pánico y abandona el lugar antes de que llegue la ayuda.
La furia de una madre
Otro episodio de furia se vive en una reunión con otras madres en el hospital, pues el médico insiste en que las enfermedades de sus hijos no son culpa de ellas. Linda enfurece al sentir que ha fallado como madre y que su hija sufre por su culpa. Esa culpa se intensifica cuando revela que años antes decidió abortar un embarazo. Todo se complica aún más, e incluso el terapeuta que la atiende se aleja de ella por su comportamiento.
El punto de quiebre llega cuando los médicos le informan que su hija no está avanzando lo suficiente como para retirar la sonda de alimentación. Desesperada, Linda toma una decisión impulsiva: regresa al motel y decide quitarle ella misma el tubo a su hija. En ese momento tiene una especie de alucinación en la que imagina que la herida de la sonda se cierra sola, como si todo pudiera arreglarse con ese acto.
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Poco después, Linda vuelve a su departamento y descubre que su esposo ha regresado inesperadamente y que el techo ya fue reparado. Cuando ambos van al motel, Linda intenta ocultar que dejó sola a su hija por un tiempo. Sin embargo, allí se encuentran con James, quien explica que entró al cuarto porque la niña estaba en pánico y necesitaba ayuda.
¿Qué significa el final de Si pudiera, te patearía?
Abrumada a más no poder, Linda huya a a playa, dejando que las olas la golpeen y la arrojen de regreso a la orilla. Cuando despierta a la mañana siguiente, descubre que su hija está a un lado y le promete ser una “mejor” madre. La niña simplemente sonríe, y la película termina ahí. No hay una resolución clara ni una solución inmediata a sus problemas. El final sugiere un momento donde Linda reconoce que ha tocado fondo y necesita cambiar para seguir adelante.
“Es la primera vez que Linda puede ver a su hija como un ser humano y no como una obligación. Durante toda la película, no puede ver a su hija, en sentido figurado. Estamos en el punto de vista de Linda y no vemos nada que ella no vea. Así que cuando vemos el final y la hija parece un ángel, es la primera vez que Linda no lucha contra su trauma porque ahora lo ha enfrentado. Siempre pensé que la película no tiene un final feliz. Tiene un final esperanzador. No sabemos si lo que dice es cierto, pero en ese momento, Linda realmente lo siente”, afirma la directora y guionista Mary Bronstein a Vulture.
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