Por extraño que parezca, esa fue su última voluntad.
Aunque cuenta con grandes personajes, colaboraciones con los mejores directores y un Oscar como Mejor actor, hay algo que a Matthew McConaughey le hace falta: una relación más “normal” con Kay, su madre. Durante años se ha sabido que ambos han sufrido alejamientos y otro tipo de discusiones por temas que, en palabras del actor, pudieron haberse evitado. El problema es que a Mary Kathleen “Kay” McConaughey parecen gustarle los reflectores, y por ello, hasta el difunto padre de Matthew se ha visto envuelto en señalamientos.
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Última voluntad cumplida
Recientemente, el actor ofreció una entrevista para The Guardian, donde abordó uno de los temas familiares que más conversación ha generado: la muerte de James, su progenitor. Esta ocurrió en 1992, y de forma bastante peculiar. Mientras James y Mary Kathleen sostenían un encuentro íntimo, a él le dio un ataque cardiaco fulminante. Puede parecer extraño, pero esa era la voluntad del hombre: morir junto a su amada Kay.
“Cuando recibí esa llamada, era lunes por la tarde. Yo estaba en Austin y ellos en Houston. Mamá me dijo: ‘Tu papá ya pasó página’, pero no me dijo cómo en la primera llamada. Cuando volví, me lo contó. Lo sacaron en la camilla e intentaron taparlo, y mi madre estaba en la entrada y le quitó la sábana. Eran las 7:30 a. m. —relató—. Tengo entendido que hicieron el amor esa mañana sobre las 6:30 a. m. y, justo en cuanto terminaron, le dio un infarto”.
Lo más extraño del tema fue que, cuando los médicos forenses sacaban a James, la madre de Matthew McConaughey pidió que no taparan a su esposo. Deseaba que se lo llevaran desnudo, sin ocultar un solo aspecto de su físico; todo formaba parte de un intento por homenajear al hombre que fue.
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Relaciones complejas
Durante años, el matrimonio de James y Kay tuvo altas y bajas, pero incluso cuando hubo separaciones, el amor y la pasión los trajeron de vuelta. Durante 24 años, nada pudo separarlos, y literalmente, estuvieron lo más juntos posibles hasta que la muerte los separó.
“Era el abominable hombre de las nieves, la fuerza inamovible, un hombre oso, con el sistema inmunológico de un vikingo y la fuerza de un toro. Siempre sintió que nada podría matarlo, excepto mamá. Fue el momento que me convirtió en un hombre, porque los papás están por encima de la ley… Recuerdo, sin embargo, que gané mucho coraje”.
En entrevista para PEOPLE, McConaughey también contó que pasó muchos años sin hablar con su madre. Después de dicho fallecimiento, Kay tomó una actitud ligeramente conflictiva y filtraba a la prensa información sobre su hijo. Este descubrió lo ocurrido, y la situación derivó en que las charlas se hicieran más cortas y su relación cambiara drásticamente.
“Durante unos ocho años, tuve que tener conversaciones breves con ella en nuestras llamadas dominicales porque compartía mucha información. Le contaba algo el domingo entre hijo y madre, y el martes lo leía en las noticias o lo veía en el periódico local. No podía evitarlo. Unos años después de eso, me estabilicé lo suficiente con mi propia posición y fama como para pensar: ‘¿Sabes qué? Mi mamá puede decir lo que quiera’. Ahora es mucho más divertido… Diría que ahora somos más cercanos”, concluyó.
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