Nota: El siguiente artículo incluye spoilers
Zootopia 2 marca el reencuentro de una de las mancuernas animadas más queridas de todos los tiempos, pero también, el retorno definitivo de un elemento que muchos amantes de Walt Disney empezaban a dar por perdido: el uso de un villano como eje central del conflicto.
En los últimos años ha sido común escuchar que el ratón había dejado atrás esta fórmula para decantarse por la línea del conflicto interno, ya fuera entre los individuos o las agrupaciones de familias, amigos o sociedades enteras. Un tratamiento que dejó éxitos como Moana, Frozen 2 y Encanto, por nombrar algunos.
Resulta fácil pensar que esta decisión es poco más que un regreso a los pilares fundamentales del estudio. Después de todo, sus primeros pasos por los terrenos del largometraje estuvieron íntimamente ligados al cuento de hadas y, por consiguiente, a una narrativa de corte tradicional centrada en la lucha del bien contra el mal.
Una fórmula básica que se mantuvo por generaciones y que incluso pudo apreciarse en mayor o menor medida en las producciones antológicas y experimentales. Basta con echar un vistazo a Fantasía y su contraste directo entre “Night on the Bald Mountain” y “Ave Maria” para corroborarlo.
Puede que esto sea parcialmente cierto, pero hay buenas razones para suponer que las verdaderas intenciones tras este giro son más ambiciosas.
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Las intenciones de Disney
La maquinaria y los intereses económicos que mueven la industria cinematográfica han contribuido a que muchos desconfíen de las intenciones de los grandes estudios, siendo Disney uno de los más señalados por su enorme poderío.
Sin embargo, analistas como Pedro Vallín han enfatizado que Hollywood “a través de sus productos de masas ha promovido valores emancipadores y libertarios contrarios a los excesos de poder económico y político, contrarios a la acumulación de capital y la especulación, defensores de las minorías, de los débiles, de los trabajadores, de las mujeres y de los perseguidos por razón de raza, ideas u opción sexual”. Una idea que ya fue confirmada por Zootopia y que ahora es rescatada con su secuela.
Zootopia, más vigente que nunca
Zootopia siempre fue alabada por su exaltación a la tolerancia. Un mensaje poderoso y urgente que la ascendió como clásico instantáneo y le hizo ganar cuanto premio se cruzó en su camino. Tan relevante que incluso opacó la decisión de convertir a las autoridades gubernamentales en la principal mancha del reino animal.
Por un lado, el alcalde Alcalde Leonzález (Mayor Lionheart), que no vacila en tomar decisiones poco éticas para garantizar sus intereses; por el otro, su asistenta Dawn Bellwether, responsable de la crisis de ferocidad que aqueja a los depredadores.
La secuela retoma estos conceptos, sólo que en esta ocasión lo hace desde la oligarquía representada a través de la familia Lynxley, presuntos herederos del creador de los muros climáticos que permiten la supervivencia de las distintas especies y quien ha pasado a la historia como el fundador de la gran ciudad. Un grupo que está dispuesto a todo para mantener su poder, aun cuando esto pueda atentar contra la integridad de comunidades enteras.
En este sentido, resulta curioso que la película original estrenó en un 2016 marcado por la elección de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos. Por su parte, esta secuela coincide con el segundo mandato del político, el cual se ha caracterizado por su continua exaltación a la intolerancia contra todo aquel que considera diferente o que se manifiesta abiertamente contra sus intereses.
También se ha dado en un contexto regido por conflictos contra las poblaciones de Ucrania y Palestina por parte de Rusia e Israel. Finalmente, pero no hemos importante, se da un mundo sumido en la desesperanza ante toda clase de crisis sociales, muchas de las cuales apuntan a las élites cuyas decisiones que mueven buena parte de nuestra existencia.
La última película animada de Walt Disney
Para cerrar este círculo, no está de más recordar que Zootopia fue la última película animada de Walt Disney en emplear la fórmula del villano por un buen rato. Zootopia 2 no fue la primera en retomarla, pero sí la que mejor ha aprovechado las propiedades de estos personajes para la representación simbólica de una actualidad cada vez más turbulenta.
Las brujas y los piratas que el ratón nos presentó en su momento siempre ocuparán un lugar de honor en nuestro corazón y nuestra memoria, pero hoy día los protagonistas de nuestras mayores pesadillas apuntan de lleno a la realidad. El villano Disney está de vuelta y solo queda preguntarse cuál será el tratamiento que el estudio dará a estos personajes a partir de ahora.
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