Un espectáculo monumental para nuestros tiempos
Desde que fue anunciada, La odisea se ha sentido como el proyecto hacia el que Christopher Nolan ha estado trabajando desde los inicios de su carrera. Después del éxito rotundo y, para muchos, inesperado de Oppenheimer en taquilla y su eventual dominio en la temporada de premios, Nolan podía hacer la película que quisiera, con el presupuesto que deseara y libertad creativa total. Es un privilegio que pocos directores se han ganado en la historia, pero también serían pocos quienes argumentarían que un cineasta de su talla no lo merece.
Eso sí, a lo largo de la historia, esa combinación ha terminado muchas veces siendo una receta para el desastre. Nolan, además, decidió adaptar el poema de Homero con libertades históricas que han enfurecido a gran parte de internet, colocándolo, probablemente por primera vez desde el anuncio de Heath Ledger como el Joker, en medio de una controversia con el potencial de interrumpir la conversación alrededor de los impresionantes aspectos técnicos y narrativos de su obra.
Y aunque personalmente no encontré problemas con ese elemento de su adaptación, sí me preocupaba la justificación para llevar esta historia a la pantalla grande en 2026.
¿Qué ángulo podía darle Nolan que hiciera primordial una adaptación en la modernidad? Con eso en mente, me aventuré a su nueva película con cierto nivel de escepticismo necesario.
A días de haberla visto, me alegra decir que el resultado no solo es otra obra impresionante y monumental de Christopher Nolan a nivel técnico, sino que también logra posicionar esta historia firmemente dentro del marco histórico moderno, con la misma relevancia social que alcanzó con Oppenheimer.
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El viaje de Ulises

La odisea sigue, como la historia que todos conocemos, al guerrero Odiseo en su complicada aventura para reunirse con su esposa, Penélope, tras la guerra de Troya y, así, salvar a su reino de su destrucción. Lo que Nolan agrega a la historia, y lo que principalmente la diferencia de otras adaptaciones, es una razón primordial para contarla hoy.
Odiseo no solo se encuentra en una aventura para reencontrarse con su pasado: está inmerso en una batalla moral, confrontado por un mundo cruel que ha cambiado ante sus ojos después de la guerra que ha presenciado.
Christopher Nolan parece ver un mundo plagado de guerra y crueldad, atormentado por hasta dónde ha llegado la humanidad y por la posibilidad de que ya no exista vuelta atrás.
En Oppenheimer, exploró esa idea a través de un hombre que debía lidiar con haber sido el autor, ¿accidental?, de nuestra propia destrucción. Esas ansiedades continúan siendo el núcleo temático de La odisea, haciendo de su nuevo proyecto una dupla perfecta con la película que finalmente le ganó el Oscar.
La forma tan rica y profunda en la que desarrolla este tema está tan bien ejecutada que termina convirtiéndola en una película mucho más esencial para los tiempos que vivimos de lo que muchos habrían imaginado antes de su estreno.
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Un elenco digno de Homero

Mucho se ha hablado sobre el enorme elenco de estrellas de esta película, repleto, sin duda, de actuaciones memorables en las que absolutamente todos tienen su momento para brillar, aunque algunos cuenten con poco tiempo en pantalla.
Tom Holland fácilmente nos entrega su mejor interpretación desde Lo imposible, Robert Pattinson nos regala a un villano irresistible y Samantha Morton ofrece una actuación instantáneamente icónica como Circe.
Pero, así como Cillian Murphy lo fue para Oppenheimer, Matt Damon es el hilo que sostiene a La odisea. Qué suerte para Damon encontrarse con un papel tan jugoso y rico a estas alturas de su carrera, y lo aprovecha al máximo.
Es divertido y gracioso cuando debe serlo, atormentado y reflexivo cuando la historia lo exige. Es a quien vemos en pantalla durante la mayor parte de la película y, una vez que la ves, resulta imposible imaginar a otro actor en su lugar.
¿Y qué hay del esplendor técnico del proyecto? Nolan nos entrega aquí la primera película filmada enteramente con cámaras IMAX 15/70, y el resultado demuestra que esa inversión valió cada centavo.
En mi reacción inicial comparé el esplendor técnico de La odisea con las obras épicas de David Lean, Akira Kurosawa y Peter Jackson, y lo sostengo. Presenciarla en ese formato es una auténtica maravilla.
¿Nolan encontró la perfección?
No. A pesar del sinfín de aspectos espectaculares que posee, y en los que es fácil perderse mientras la ves, al final Nolan está adaptando una historia masiva. En su intento por incluir la mayor parte de ella, por momentos pierde un poco el enfoque y la película puede sentirse pesada y abrumadora, particularmente para quien llegue sin ningún contexto sobre la obra original.
Dicho eso, Nolan termina adaptándola de la manera más accesible posible, aunque sí creo que podría llegar a ser “mucha película” para algunos. Y aunque este elemento podría ser culpa de la historia original, con la excepción de la Circe de Morton, la mayor parte del elenco femenino termina siendo inconsecuente o reducida a un papel de apoyo para los personajes masculinos, quienes, sin duda alguna, reciben mucha más profundidad y desarrollo dentro de la narrativa.
Muchas veces, La odisea se siente exactamente como lo que es: un director que se ha ganado un cheque en blanco adaptando la historia más épica jamás escrita. Se siente como la culminación masiva de su filmografía, repleta de los elementos que sus fanáticos más aman y sus detractores más desprecian.
Pero el logro técnico y narrativo que representa sería difícil de ignorar para cualquiera. Y, considerándome dentro del campo de los fanáticos de Nolan, incluso dejando de lado sus fallas, me fue imposible no terminar emocionado e incluso, confieso, con una lágrima una vez que llegó a su conclusión.
Es difícil salir de ella sin pensar que será una de esas experiencias cinematográficas que definirán esta década, y genuinamente creo que somos afortunados de poder presenciarla.
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Edgar Andrey Ramos Flores
La grandilocuencia bien enfocada luce abrumadora cuando se lo das a un director cualquiera pero cuando tomas a Sir Christopher Nolan como el responsable de la tesorería de una productora sea Warner o Universal…. La magia del cine renace y se ve cada centavo invertido así como la magia de la dirección de alguien que no estudio cine sino que ama el cine….. Esa es otra gran historia que ver… El camino del héroe de Nolan y su esposa Emma Thomas con el macguffin más espectacular una cámara IMAX para su culminación cinematográfica ante su filmografía a mi parecer espectacular aunque no impecable si con un currículum lleno de corazón y una percepción al cine maravilloso. Bravo Chris…… Está es la odisea.