Lágrimas, incredulidad, y frases que no pasaron desapercibidas
Ganar un Oscar no es un logro al alcance de cualquiera. Se trata del reconocimiento más importante en la industria del cine y un sueño que solo unos cuantos pueden cumplir. Por eso, cuando una estrella escucha su nombre tras el icónico “And the Oscar goes to…”, la emoción suele desbordarse de formas inesperadas. A continuación, te presentamos las mejores reacciones de los ganadores del Oscar, momentos que ya son parte de la historia del séptimo arte.
La ceremonia de los Premios de la Academia es uno de los eventos más prestigiosos y seguidos a nivel mundial. Cada año, millones de espectadores sintonizan para celebrar el talento, los discursos más emotivos y, por supuesto, esas reacciones que van de las lágrimas a la incredulidad absoluta. Algunas son tan auténticas y sorprendentes que han quedado grabadas en la memoria colectiva del cine. ¿Quiénes rompieron en llanto, quiénes se quedaron sin palabras y quiénes celebraron de forma inolvidable? Aquí te lo contamos.
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James Cameron
Nadie como James Cameron para crear espectáculos cinematográficos que conquistan a la crítica, al público y, por supuesto, a la taquilla. En la 70.ª edición de los Oscar, el canadiense ganó el premio a Mejor director por Titanic. Emocionado, chocó las palmas con varias personas, repartió besos y, aunque intentó mostrarse contenido, soltó una frase que marcaría la historia de la gala: “¡Soy el rey del mundo!”, la misma que aparece en su película.
Para muchos fue un momento épico. Para otros, una señal de arrogancia. La frase desató críticas hacia el director, convirtiendo su triunfo en uno de los más comentados de la ceremonia.
Jennifer Lawrence
Con apenas 22 años y en la cima de la fama gracias a Los juegos del hambre, muchos daban por hecho que Jennifer Lawrence ganaría el Oscar. Aun así, la sorpresa fue evidente al imponerse a figuras como Jessica Chastain, Naomi Watts y Emmanuelle Riva.
Cuando escuchó su nombre, la actriz rompió en llanto, abrazó a su madre y caminó nerviosa hacia el escenario… hasta que tropezó en las escaleras. El momento se volvió histórico. Lejos de avergonzarse, se levantó entre aplausos y convirtió su caída en una de las escenas más queridas de los Oscar.
Roberto Benigni
En la ceremonia de 1999, Roberto Benigni ganó el Oscar a Mejor película internacional por La vida es bella. Sophia Loren anunció su nombre con un grito lleno de emoción, y el actor no pudo contener la alegría.
Se subió a su asiento, caminó sobre las butacas frente a él —incluida la de Steven Spielberg—, sacudió las manos, gritó y arrancó las ovaciones de todo el recinto. Minutos después también ganó Mejor actor y dio un discurso inolvidable, entre risas y lágrimas, incluso olvidando parte de su inglés en medio de la emoción.
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Halle Berry
En 2002, Halle Berry hizo historia al convertirse en la primera mujer negra en ganar el Oscar a Mejor actriz por su papel en El pasado nos condena (Monster’s Ball).
Su reacción fue pura incredulidad. Al escuchar su nombre, comenzó a llorar mientras todo el auditorio se ponía de pie. Su victoria marcó un antes y un después en la representación afroamericana dentro de los Premios de la Academia.
Martin Scorsese
Martin Scorsese es uno de los directores más importantes de todos los tiempos. Sin embargo, el Oscar no llegó sino hasta su séptima nominación, cuando ganó por Los infiltrados.
Entre aplausos, besos y gritos, caminó hacia el escenario donde lo esperaban Francis Ford Coppola, George Lucas y Steven Spielberg. Con su característico humor, Scorsese pidió que revisaran el sobre otra vez, como si aún no creyera por completo su victoria.
Anna Paquin
Con sólo 11 años, Anna Paquin ganó el Oscar a Mejor actriz de reparto por El piano. Con ello se convirtió en la segunda persona más joven en la historia en obtener la estatuilla.
Su reacción lo dijo todo: boca abierta, paso nervioso y una madurez sorprendente para aceptar un premio de tal magnitud. Un momento tan tierno como memorable.
Ben Affleck y Matt Damon
En la 70.ª edición de los Oscar, celebrada en 1998, Ben Affleck y Matt Damon ganaron Mejor guion original por Mente indomable.
Visiblemente nerviosos, ambos se abrazaron con quienes los rodeaban, caminaron desorientados hacia el escenario y recibieron su estatuilla sin poder ocultar la incredulidad. A tan corta edad, acababan de entrar en la historia del cine.
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Jennifer Hudson
Gracias a su actuación en Soñadoras, Jennifer Hudson ganó el Oscar a Mejor actriz de reparto en 2007. Su reacción fue una mezcla de incredulidad, lágrimas y emoción absoluta.
Entre abrazos, la actriz repitió una frase que se volvió icónica: “No pensé que fuera a ganar”. Esa noche marcó un antes y un después en su carrera.
Los productores de Luz de luna
El Oscar de 2017 quedó marcado por uno de los errores más grandes de la historia. Inicialmente, se anunció a La La Land como ganadora a Mejor película, pero segundos después se corrigió: la verdadera triunfadora era Luz de luna.
En medio del caos, los productores quedaron en completo shock. En el escenario, las miradas perdidas, los abrazos y las lágrimas reflejaron un momento tan incómodo como inolvidable.
Olivia Colman
En la ceremonia de 2019, todos pensaban que Glenn Close ganaría el Oscar. Sin embargo, el nombre anunciado fue el de Olivia Colman por La favorita.
La actriz se llevó las manos al rostro, completamente incrédula. Nerviosa, emocionada y entre risas, recibió el abrazo de amigos y colegas, incluida Emma Stone, en uno de los triunfos más inesperados de la década.
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