Descubre los matices emocionales detrás de la cinta
Eva Victor irrumpió en Hollywood como un cohete, lista para dejar una huella ardiente. Su película podría ser pura devastación, pero Lo siento, cariño sorprende: bajo su mirada de directora, guionista y protagonista, el dolor se vuelve una verdad compartida, una historia imperfecta y profundamente humana.
Su ópera prima es un viaje íntimo hacia la sanación en medio de la oscuridad, una historia que avanza como una herida que aprende a cerrarse. Para algunos pasó de largo, casi como un susurro; para otros, se alzó como la película más prometedora del año. Con críticas sólidas y un enfoque tan crudo como lleno de vida, la cinta de Victor terminó por reclamar la atención del mundo entero.
Poco se ha revelado sobre la historia —la directora quiere que el público llegue lo más virgen posible a la experiencia—, pero se sabe que Lo siento, cariño explora la vida después de una tragedia. Ahí conocemos a Agnes, una mujer adulta que intenta seguir adelante tras haber vivido “algo muy malo”. Ese evento, una agresión que partió su vida en dos, la obliga a reconstruirse paso a paso. A través de una narrativa no lineal y de la complicidad con una amiga que la acompaña en el proceso, la película muestra lo intrincado, irregular y profundamente humano que es sanar.
Con motivo de su próximo estreno en salas mexicanas, Paloma & Nacho pudo conversar unos minutos con Eva y asomarse a la génesis de su ópera prima. Una película que, al parecer, también le sirvió como un camino personal de sanación. Aunque evita profundizar en su propia historia, ella la define con sencillez —y quizá con una honestidad desarmante— como una cinta “muy cercana” a sí misma.
Tabla de contenidos
Lo siento, cariño es un viaje de empatía
Antes de convertirse en directora, Eva Victor era comediante de sketches. Pero un día llegó a su computadora con una certeza luminosa: quería crear una película que acompañara a quienes han atravesado el dolor. Nos contó que Lo siento, cariño nació justo de esa necesidad, de la intención de ofrecer aquello que, en su momento, ella misma no tuvo.
“Hubo un momento en mi vida en el que busqué una película que manejara este tema con cuidado para los nuevos, y no pude encontrar una que realmente se sintiera como que respondía a… que hacía lo que necesitaba que hiciera. Así que hice la película para llenar esa sensación de necesidad”, explicó.
Su experiencia en el stand up le permitió escapar del molde con el que suelen abordarse las películas dramáticas sobre violencia sexual. Desde ese lugar —entre chistes, silencios incómodos y los momentos aparentemente insignificantes de la vida diaria— encontró una manera distinta de retratar el vacío, la pérdida y la confusión que se estiran en “el después” de un momento traumático.
Eva confesó que, cuando comenzó a escribir Lo siento, cariño, enfrentó un reto profundo. Sentía que “sería bastante desalentador intentar escribir sobre una experiencia de trauma sexual”, pero todo cambió cuando encontró el enfoque que guiaría su guion. Fue entonces cuando la historia comenzó a tomar forma, no desde la oscuridad, sino desde la posibilidad de acompañar, comprender y sanar.
“Creo que [la agresión sexual] es una cosa muy confusa, pero una vez que me di cuenta de: ‘creo que solo quiero hablar de los cinco años después de que algo así pasa, dónde estás atrapado intentando reacomodar las piezas en su lugar’ (…), Una vez que entendí que eso era el recipiente, la historia terminó [por crearse].”
Hablar del dolor permanente, ¿es difícil?
El viaje de Agnes tiene un propósito central: explorar “esos años en los que te sientes perdido en el tiempo”. Según Eva, la película se sumerge justo en ese duelo complejo y difuso que aparece después del trauma, cuando la vida sigue, pero uno todavía no encuentra la manera de regresar del todo a ella.
“Mientras todo mundo continúa con su vida, tú solo estás atrapado, flotando en el agua”, dijo.
La clave para que Eva encontrara cómo contar esta historia —y cómo hablar de la agresión sexual desde un lugar humano y real— llegó cuando resolvió sus dudas sobre el propio concepto de la película. Explicó que “abordar [la historia] en un recipiente más pequeño”, es decir, concentrarla en un lapso narrativo de cuatro o cinco años, le permitió entender con precisión qué es lo que atraviesa Agnes. Ese marco temporal acotado se volvió la brújula que necesitaba para narrar el proceso con honestidad.
Aunque ha tenido una distribución escalonada, para muchas personas en Internet y críticos de cine, Lo siento, cariño ya resonó bastante. La humanidad de su protagonista y la naturaleza con la que se aborda el dolor humano, a través de la permanencia, hicieron que su obra sea bastante cercana a más personas de lo que esperó.
Es algo de lo que Eva se siente profundamente orgullosa. Y aunque no pretende ofrecer una respuesta definitiva a un problema tan complejo, sí busca que la verdad de Agnes funcione como un puente: un acto de empatía que nace de la sanación y se comparte con quien esté dispuesto a mirarla de frente.
“Sí, estoy muy contenta de que conecte con todas esas cosas grandes. Creo que, para mí, contar la historia de Agnes tan claro como fuera posible, fue la parte útil. No tratando decir: ‘quiero hacer una película loca, muy emocional’. Siempre fue: ‘¿cómo cuento la historia de esta persona lo más empático posible?’”, aseveró.
Aunque la película es muy poderosa y contundente al momento de eliminar tabúes sobre las agresiones sexuales, y también retrata parte de la falta de empatía hacia las víctimas, Victor dejó claro que su cinta no se creó como una película que quiere criticar y explicar el tema, sino que quiso enfocarse en un proceso poco hablado: el cómo sigue la vida tras algo así.
“No quería hablar de traumas sexuales. No creo que la película trate de eso. Para mí se trata de realmente tratar de seguir adelante, realmente tratar sanar, y ni siquiera sanar. No creo que el tema sea sanar, sino tratar de sanar, como en el despertar diariamente y tratar de darle sentido al mundo, y las amistades que puedes tener a través de ese momento.”
¿Cómo nació Lo siento, cariño?
Las palabras que Eva compartió con Paloma & Nacho son apenas una ventana al origen de la película, a lo que buscaba contar en cada página que escribió. Sin embargo, en distintas entrevistas con medios internacionales, la directora ha revelado más fragmentos del camino que recorrió para materializar esta historia: un proceso íntimo, exigente y profundamente personal, donde cada decisión creativa respondía a una verdad que necesitaba ser dicha.
Con IndieWire, en el estreno internacional del filme, en el Festival de Cine de Sundance 2025, la intérprete de Agnes relató parte del proceso de escritura que vivió para moldear su guion.
Lo siento, cariño llegó en un momento crítico para su vida, entre la independencia y soledad de la pandemia de COVID-19.
“Todo a mi alrededor se detuvo, y al mismo tiempo estaba haciendo una transición de hacer comedia a enamorarme de ver películas. En el COVID, en este pequeño apartamento en Nueva York, estaba viendo dramas que eran muy hermosos, y me di cuenta de que quería escribir algo como eso. Y luego fui a una cabaña en Maine por un par de meses, por mí cuenta, con mi gato, e intensamente escribí esta pieza. Luego, se la envié a mis productores.”
Eva contó que nunca escribió esta historia pensando en una “gran película” que conquistara al mundo. Su objetivo era otro: encontrar un poco de paz. Lo siento, cariño nació como un intento personal por atravesar un sentimiento que la acompañaba desde hacía tiempo, y escribirla se convirtió en la forma más honesta que encontró para seguir adelante.
“Definitivamente, fue, en muchas formas, un intento de ponerme a través de un tipo de terapia. Es una historia sobre la sanación y creo que, en algunos sentidos meta, escribirla fue un intento de hacerlo [sanar]”, afirmó.
Lo siento, cariño llegará a las salas de Cinépolis el próximo 27 de noviembre. ¿Estás listo para conocer la historia de Agnes?
Descarga la app de Cinépolis y consulta la cartelera, horarios, estrenos, preventas y promociones que tenemos para ti.


