Uno de los directores de esta tenebrosa cinta nos platica qué es lo que se necesita para crear narrativas de horror valientes, complejas y diferentes
No cabe duda de que 2025 ha sido, hasta ahora, un año maravilloso para el cine de horror, con propuestas que abren la conversación a temas complejos e importantes por medio de técnicas de realización que resultan en obras verdaderamente macabras, y que tienen como objetivo darles un giro a las fórmulas ya establecidas. Una de estas entregas es Haz que regrese, que ha causado revuelo a nivel internacional por su valentía al convertir los clichés de las posesiones demoníacas en interesantes conversaciones sobre el duelo, la pérdida y los peligros de las obsesiones.
La película, dirigida por los hermanos australianos Danny y Michael Philippou, además de innovadora en su abordaje de la condición humana en entornos repletos de tristeza, destaca por su intensidad. El filme se sostiene, más que nada, en la potencia máxima de los elementos que la componen, desde los inquietantes efectos prácticos –con muchísimo gore–, hasta actuaciones teatrales y melancólicas, pasando por un guion que, sin contenciones de ningún tipo, busca llevar al público al límite, atacar todos sus sentidos y entregar algo inolvidable.
En entrevista sobre Haz que regrese, Danny Philippou, uno de los realizadores, le contó a Paloma & Nacho qué es lo que hacen para darle forma a proyectos con estas características, sobre todo al momento de decidir hasta dónde sacudir a quienes deciden darle una oportunidad a esta hipnotizante y majestuosa pesadilla.
“Es difícil, porque cada vez que escribimos, todo es mucho más extremo. Y luego, cuando lo filmamos, sigue siendo muy extremo. Siempre tienes que intentar encontrar cuál es el límite. No me importa cruzar un poco la línea, pero no quieres ir tan lejos como para que se vuelva un simple ‘shock por el shock’”, explica.
Añadiendo: “Siempre quieres que la historia esté realmente enfocada en los personajes y que no se sienta demasiado explotadora. Nuestra productora, Samantha Jennings, es muy buena ayudándonos a encontrar el límite porque, naturalmente, nuestra línea está mucho más lejos de una línea ‘normal’, diría yo”.
Como bien lo dice Danny, este es conjunto que se beneficia bastante de la creación de situaciones extremas, pero no podemos decir que estas sólo son efectivas por la forma en que está escrita la historia, sino por las personas que se eligieron para contarla interpretando a sus enigmáticos personajes.
En este sentido, es genial el hecho de que la cinta tenga al centro una especie de rol antagónico de parte de Sally Hawkins, quien le da vida a Laura, una mujer que está dispuesta a todo para revivir a la persona que más quiere, después de que tiene un trágico accidente.
¿Qué sintieron los hermanos al darse cuenta de que la actriz nominada al Oscar podía llegar a este lugar tan oscuro y demente?
“Siento que Sally Hawkins es naturalmente muy maternal y cariñosa. Todos sus papeles se sienten muy cálidos”, comenta el cineasta. “Y siento que así era Laura antes [de la tragedia]. Esa persona existía. Ella era la persona más cálida y amorosa antes de que esta pérdida, ya sabes, la pudriera hasta la médula. Así que me gusta que ella sea capaz de aportar eso”.
“Es como si estuviera utilizando como arma esa cualidad maternal que tiene. Ponerle un enfoque diferente a su forma de ser tan maternal. Fue muy emocionante que ella dijera que sí [al papel], porque nunca había hecho algo así”.
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Siguiendo en la línea de los aspectos más humanos de Haz que regrese, cabe señalar que la película continúa explorando un tema que les fascina a los directores, y que también se hace presente en su filme anterior, Háblame (2023): se trata de la importancia de las relaciones familiares en medio de atmósferas peligrosas. Aquí, además de Laura, seguimos a Piper (Sora Wong) y Andy (Billy Barratt), hermanastros cuya cercanía es esencial para involucrar en el relato a los asistentes a la función.
Esto es lo que comenta el director con respecto a la inserción de las dinámicas de familia en un contexto sombrío:
“Supongo que depende de la historia. Una gran inspiración fue la relación de un amigo nuestro con su hermana pequeña, que es ciega [igual que en la película]. Él siempre la estaba guiando y describiéndole el mundo. Esa dinámica me pareció realmente fascinante e interesante. Por eso quise escribir sobre ella. Fue muy importante para esta película. Pero en otras películas, podrían centrarse en relaciones diferentes fuera del tema de los hermanos. Pero sí, su dinámica fue una gran inspiración”.
Uno de los planteamientos más retadores e interesantes de la película, más allá de los diferentes aspectos que puede tener la convivencia entre parientes y las líneas que se deben cruzar, o no, cuando se lidia con lo sobrenatural, es aquel que nos confronta con la posibilidad de que el horror surja de la vulnerabilidad.
A lo largo de los años, se han lanzado filmes que prueban que esto sí puede suceder. Pero, ¿por qué esta combinación es tan efectiva? De acuerdo con Danny Philippou, es porque:
“El horror es una forma divertida de expresar los temas más oscuros. Es una manera muy interesante de ponerle una cara a las cosas más aterradoras de la vida. Si fuera sólo una película de drama, creo que sería demasiado pesada. El hecho de que puedas ponerle una cara a esos monstruos o a esos demonios con los que la gente vive [es genial]. El drama y el horror existiendo en el mismo espacio, simplemente se fortalecen mutuamente”.
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