Aun con los señalamientos de haters y críticos, Bella y Edward consiguieron un éxito arrollador.
Con más de $3 mil 300 millones de dólares recaudados a nivel mundial, queda claro que el público respaldó la saga Crepúsculo. Tristemente, los críticos no siempre estuvieron de su lado, y entrega con entrega, se encargaron de señalar los errores cometidos por la producción o sus actores. Han pasado 12 años desde que Amanecer, parte 2, última película de la saga, llegó a los cines, pero a pesar del tiempo, Bill Condon (su director) aún defiende el trabajo hecho no sólo en aquella cinta, sino también en toda las producciones de Crepúsculo.
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¿Películas de mujeres?
Durante una entrevista para The Hollywood Reporter, el también realizador de El beso de la mujer araña recordó su paso por la saga vampírica. Muchos no entienden cómo después de trabajar en títulos como Chicago y Soñadoras terminó en Crepúsculo, pero en sus palabras, fue el talento de Kristen Stewart lo que lo atrajo. Además, siempre consideró la historia como un clásico melodrama, algo que le fascina.
“Una de las cosas más destacables es que Crepúsculo es una franquicia que, en realidad, se compone de películas de mujeres, como dicen. Está narrada desde una perspectiva femenina. No te imaginas cuántas veces hablas de esa película y alguien dice (en Amanecer, parte 1): ‘Bueno, no pasa nada’, pero en ella, Bella se casa, da a luz, se convierte en vampiro”.
Inspirada en las novelas de Stephenie Meyer, la saga Crepúsculo fue severamente criticada por su guion, actuaciones y efectos visuales. Muchos también mostraron rechazo al nivel de romance visto en la historia, y a la mitología abarcada en 5 películas. Condon dirigió las últimas dos, que involucraron vampiros con poderes, un extraño “amor” a primera vista, y a Bella como un vampiro.
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Una experiencia única
De acuerdo con el realizador, muchos se tomaron como un objetivo destruir la saga con sus comentarios y sentirse superiores. “Pensé: ‘Dios, realmente perdieron el punto’”. Por suerte, ni siquiera las críticas han hecho que Bill Condon se arrepienta de haber dirigido a la familia Cullen. Además de conseguir un indiscutible éxito taquillero, el cineasta afirma que puso mucho de sí en las dos entregas de Amanecer, y la experiencia le parece memorable.
“Personalmente, como director gay, pensé que le había aportado un toque exagerado, algo permisible. Michael Sheen y esa risa, por ejemplo. Fue una oportunidad maravillosa de mezclarlo todo y tener un público tan entregado esperándolo, y dialogar con ese público sabiendo que íbamos a hacer algo increíblemente cruel: matar a todos sus queridos personajes. Para mí, fue como decir: ‘¡Oh, tengo que hacerlo!’ Nunca, jamás, he escuchado un grito tan fuerte y duradero como cuando le cortamos la cabeza a Carlisle”.
Tras su estreno, Amanecer, parte 2 recaudó más de $829 millones de dólares a nivel mundial. En 2025, por ejemplo, sólo tres películas han superado esa cifra. Condon añade que en la película puso emoción, belleza, toques de humor, y también un “placer visceral”, elementos que como director le fascinan. Como reflexión final, considera que probablemente nació en un tiempo equivocado, uno donde la cultura del cine es diferente a lo que espera.
“Parte de ese placer no está necesariamente en el centro de la cultura cinematográfica, por lo que habrá personas que lo resientan y lo detesten, pero se convierte en una especie de insignia de honor secreta”.
A 12 años de que vimos por última vez a Bella y Edward, ¿creen que la saga Crepúsculo ha envejecido con dignidad? ¿Han aprendido a valorar más alguna de sus cinco películas?
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