13 actores y directores que sufrieron la maldición del Oscar

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Actores y directores con la maldición del oscar

Ganar la estatuilla fue, irónicamente, el principio de una dolorosa caída

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Dicen que todo lo que sube tiene que bajar, pero en la industria del entretenimiento esa caída puede ser especialmente pública y dolorosa si ocurre justo después de ser consentido por la Academia. Mientras que para algunos el Oscar es como un combustible que lanza su carrera al estrellato, para otros parece activar un cronómetro hacia el desastre. Proyectos que sobre el papel parecían apuestas seguras terminan convertidos en fracasos comerciales, y actores que eran el rostro del momento desaparecen en una racha de decisiones muy cuestionables. A continuación, te presentamos algunos casos de los actores y cineastas que han enfrentado la “maldición del Oscar”.

F. Murray Abraham

Amadeus escena

Tras ganar el Oscar por su interpretación de Salieri en Amadeus, Abraham se convirtió en el ejemplo viviente de cómo un gran premio puede estancar una carrera. Aunque su talento era indiscutible, la industria no supo qué hacer con él. En lugar de recibir ofertas para roles protagónicos de alto nivel, se vio relegado a papeles secundarios en películas que pasaron sin pena ni gloria.

Participó en proyectos mediocres y cintas de serie B que diluyeron su prestigio rápidamente. Durante décadas, su nombre estuvo lejos de las grandes carteleras, y su rostro se volvió más familiar en la televisión o en papeles menores que en el cine de autor que lo consagró. Fue hasta años muy recientes, gracias a series como The White Lotus, que el público joven redescubrió su capacidad actoral.

Michael Cimino

Michael Cimino escena

Tras el éxito masivo y los cinco premios Oscar de El cazador, recibió un cheque en blanco para su siguiente proyecto, La puerta del cielo. Lo que siguió fue un desastre de proporciones bíblicas. Su perfeccionismo obsesivo y la falta de control presupuestario llevaron la producción a niveles absurdos de gasto, convirtiéndose en uno de los mayores fracasos financieros de todos los tiempos. La película no solo hundió al estudio United Artists, sino que destruyó la reputación de Cimino como director. Michael terminó convirtiéndose en una figura solitaria y enigmática, recordado más como la advertencia de los excesos de Hollywood que como un brillante director.

Kim Basinger

Kim Basinger en L.A. Confidential

Esta actriz ganó el Oscar como Mejor actriz de reparto por L.A. Confidential, un papel que parecía relanzar su carrera hacia una etapa de madurez y respeto crítico. Sin embargo, el efecto fue el opuesto. Tras recibir la estatuilla, sus elecciones de guion fueron, cuando menos, cuestionables. Además de sus tropiezos profesionales, Basinger enfrentó problemas financieros graves derivados de la compra fallida de un pueblo entero en Georgia y batallas legales por incumplimiento de contratos. Su imagen de “sex symbol” que finalmente había ganado credibilidad se desvaneció en una serie de películas olvidables que no aprovechaban su talento.

Jonathan Demme

Jonathan Demme dirigiendo

Tras ganar el premio a Mejor director (por El silencio de los inocentes), logró otro éxito con Philadelphia, pero después pareció perder la brújula comercial. Se embarcó en proyectos que, aunque ambiciosos, no conectaron con el público ni con la crítica de la misma manera. Demme comenzó a alejarse del cine de estudio convencional para refugiarse en documentales y proyectos mucho más pequeños o experimentales que no gozaron de distribución masiva. Aunque nunca perdió su talento técnico, esa chispa que lo convirtió en el director más importante de principios de los noventa pareció desvanecerse.

Roberto Benigni

Roberto Benignio La vida es bella Maldición del Oscar

Este actor vivió una noche mágica cuando La vida es bella lo convirtió en un fenómeno global, ganando el Oscar al Mejor actor y a la Mejor película extranjera. Su euforia saltando sobre las butacas quedó grabada en la historia, pero su carrera internacional murió casi en ese mismo momento. Su siguiente gran proyecto fue una versión de Pinocho que resultó ser un desastre absoluto. La crítica la destrozó por ser extraña, visualmente desconcertante y, en muchos sentidos, perturbadora. El encanto que Benigni había proyectado se transformó en rechazo; Hollywood lo vio como una novedad pasajera que no podía traducir su estilo al mercado global de nuevo. Intentó regresar con El tigre y la nieve, pero el impacto fue nulo en comparación con su éxito previo.

Halle Berry

Halle Berry en Monster's Ball

Tras hacer historia como la primera mujer afroamericana en ganar el Oscar a la Mejor actriz, parecía que el mundo estaba a sus pies. En lugar de consolidarse con dramas de prestigio, se sumergió en una serie de películas de acción y thrillers de baja calidad. El punto más bajo fue, sin duda, Catwoman, una película tan criticada que ella misma aceptó el premio Razzie a la peor actriz en persona, sosteniendo su Oscar en la otra mano. Ese sentido del humor no salvó su carrera de una espiral de fracasos como Seduciendo a un extraño o Gothika. Aunque continuó participando en la franquicia de X-Men, su estatus como protagonista capaz de atraer audiencias se desplomó.

Hilary Swank

Hilary Swank maldición del Oscar Golpes del destino

Hilary Swank es un caso único: tiene dos premios Oscar a Mejor actriz y, aun así, su carrera ha sufrido de invisibilidad. Tras ganar por Los muchachos no lloran y Golpes del destino, se esperaba que se convirtiera en la Meryl Streep de su generación. Sin embargo, fuera de esos roles intensos y transformadores, Swank no logró conectar con el público en géneros más comerciales. Parecía que solo podía brillar en papeles de gran sufrimiento físico o emocional, y cuando intentaba salirse de ese molde, la audiencia le daba la espalda. Con el tiempo, sus películas empezaron a estrenarse con poca promoción o directamente en plataformas digitales.

Mo’Nique

Mo'Nique en Preciosa escena sillón

Mo’Nique entregó una de las actuaciones más aterradoras y poderosas de la década en Preciosa, ganando merecidamente el Oscar como Mejor actriz de reparto. No obstante, su caída empezó incluso antes de recoger el premio. Durante la temporada de galardones, se negó a participar en la campaña promocional tradicional si no se le pagaba, argumentando que su trabajo ya estaba hecho en la pantalla. Esta actitud fue interpretada por los grandes estudios como “difícil” y poco profesional, lo que resultó en ser vetada.

Ella misma denunció públicamente que había sido “congelada” por la industria por no jugar según las reglas establecidas. Pasó años sin aparecer en proyectos de relevancia, refugiándose en el stand-up y en producciones independientes de bajo presupuesto.

Melissa Leo

Melissa Leo en El luchador

Aunque su talento es indiscutible, su carrera post-Oscar no tomó el vuelo que muchos esperaban. Tras el premio, se vio envuelta en una serie de papeles secundarios en películas de acción o thrillers que no aprovechaban su rango actoral. A diferencia de otros ganadores que pasan a protagonizar sus propios proyectos, Leo se mantuvo como una actriz de reparto, trabajando constantemente pero sin el impacto mediático que suele acompañar a una ganadora de la Academia. Además, algunas declaraciones polémicas y su estilo directo la mantuvieron alejada del círculo de “estrellas queridas” de la industria.

Alicia Vikander

Einar y Gerda en La chica danesa

Alicia Vikander era la actriz del momento cuando ganó el Oscar porLa chica danesa. Sin embargo, tras el premio, se tomó decisiones que enfriaron su racha de forma drástica. Su intento de convertirse en una estrella de acción con el reboot de Tomb Raider fue recibido con tibieza; la película no fue el éxito masivo esperado y las comparaciones con Angelina Jolie no la favorecieron. Otros proyectos ambiciosos como La luz entre los océanos o Tulip Fever fracasaron en taquilla o sufrieron retrasos infinitos que mataron cualquier entusiasmo previo. De repente, la actriz que estaba en todas partes dejó de ser noticia. Aunque sigue trabajando, esa aura de triunfó desapareció casi por completo.

Joaquin Phoenix

Joaquin Phoenix en Guasón entrevista

Este es un caso atípico porque su “maldición” parece ser, en parte, provocada por él mismo. Tras ganar el Oscar por Joker, un éxito masivo tanto en crítica como en taquilla, Phoenix parecía tener el control total de su carrera. Sin embargo, sus proyectos posteriores han sido recibidos con desconcierto o indiferencia. Beau tiene miedo fue una apuesta arriesgada que dividió a la audiencia y resultó ser un fracaso comercial considerable.

Pero el verdadero golpe llegó con la secuela Joker: Folie à Deux. La película fue destrozada por la crítica y rechazada por los fans de la primera entrega, convirtiéndose en uno de los desastres más comentados de los últimos años. A esto se sumó la polémica por abandonar un proyecto de Todd Haynes apenas cinco días antes de empezar el rodaje, lo que le generó una reputación de actor poco fiable y problemático para los seguros de producción. La maldición de Phoenix post-Oscar  es vista no como falta de talento, sino como una tendencia hacia el autosabotaje.

Ariana DeBose

Ariana DeBose en Amor sin barreras

El camino después de triunfar como Anita en Amor sin barreras ha sido muy duro. Su primer gran proyecto tras el Oscar fue poner voz a la protagonista de Wish: El poder de los deseos, la película del centenario de Disney, que terminó siendo una decepción crítica y comercial importante para el estudio. Además, se convirtió en objeto de burlas virales en redes sociales tras una actuación musical en los premios BAFTA que fue considerada “vergonzosa” o “extraña” por muchos usuarios.

También participó en Argylle, una superproducción que fue destrozada por la crítica y fracasó estrepitosamente en taquilla. La maldición de DeBose ha sido caer en proyectos que, a pesar de tener grandes presupuestos, no han logrado conectar con el público, lo que ha generado dudas sobre si su éxito en los musicales puede trasladarse a otros géneros cinematográficos. En poco tiempo, pasó de ser la gran promesa de Hollywood a estar asociada con proyectos fallidos y memes incómodos.

Ke Huy Quan

Ke Huy Quan maldición del Oscar

Tras décadas de retiro por falta de oportunidades para actores asiáticos, su victoria se sintió como una redención. Sin embargo, la industria sigue teniendo problemas para ofrecerle roles que estén a la altura de su talento. Aunque se unió al universo de Marvel en la serie Loki, sus proyectos cinematográficos posteriores no han tenido el mismo impacto. Participó en series que fueron canceladas rápidamente, como American Born Chinese, y sus anuncios de futuros proyectos no terminan de generar la misma emoción que su gran regreso. El peligro de su “maldición” es volver a caer en la invisibilidad de la que tanto le costó escapar.

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Autor

  • Juan José Cruz

    Egresado de Ciencias de la Comunicación. Ama escribir, y el cine. En la redacción ha encontrado la forma de unir ambas pasiones. Ha colaborado para INCAE Business School y AstraZeneca México, redactando textos para público general y talento interno. También ha escrito y fungido como corrector de estilo para Laureate Internacional Universities, por medio de los blogs de UVM y UNITEC. Actualmente, también escribe para Cine PREMIERE.

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