Una épica travesía que podría tener consecuencias buenas y malas
¡Te explicamos el final de Jurassic World: Renace! Lo que parecía una simple misión científica termina revelando secretos olvidados, mutaciones aterradoras y decisiones que podrían cambiar el destino de la humanidad. ¿Será este el último rugido de la era jurásica o el inicio de otra pesadilla?
NOTA: Vienen SPOILERS de Jurassic World: Renace
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Hacia lo desconocido, por la ciencia (y algo más)
Cinco años después del final de la película anterior, Dominio, se revela que los dinosaurios ya viven en coexistencia con los humanos, pero están enfrentando dificultades para adaptarse a las condiciones modernas de la Tierra. Así, para lograr sobrevivir, se agrupan en zonas cercanas al ecuador. Casi por la misma área, además, hay un laboratorio secreto en el que InGen experimentaba con cruzas de especies, y los resultados “mutantes”, o que no eran aptos para viajar a Isla Nublar, se quedaban ahí.
A la par de esto, Martin Krebs (Rupert Friend), representante de la farmacéutica ParkerGenix, le ofrece Zora Bennett (Scarlett Johansson), experta en operaciones encubiertas, la misión de infiltrarse en la isla Ile Saint-Hupert, que es donde está el laboratorio de InGen, con el objetivo de extraer ADN de tres especies de dinosaurios, pues esto es la clave para la creación de un medicamento que previene enfermedades del corazón.
Pronto, Zora se hace de un equipo, conformado por el paleontólogo Henry Loomis (Jonathan Bailey), el contrabandista Duncan Kincaid (Mahershala Ali) y los expertos en barcos Bobby (Ed Skrein), Leclerc (Bechir Sylvain) y Nina (Philippine Velge).
Junto a sus aliados, Zora rescata a la familia Delgado (Manuel García-Rulfo, Luna Blaise, Audrina Miranda y David Iacomo) cuando su bote es atacado por un mosasaurio. Exitosamente, extraen la primera muestra de ADN y, algunas horas después, llegan a la isla.
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Tras las huellas del misterio
Ya en los alrededores de Saint-Hubert, nos acercamos al final de Jurassic World: Renace, pues sí bien la familia y los aventureros y científicos toman caminos separados, la acción avanza hacia un punto lleno de tensión. Bennett, Kincaid y Loomis recuperan materiales biológicos de un titanosaurio y un quetzalcoatlus. Por su parte, los Delgado luchan con un T-Rex.
En determinado momento, todos se vuelven a encontrar justo en el laboratorio abandonado. Ahí, descubren dinosaurios mutantes, como los Mutadones, raptors voladores que cazan como enjambres, y el D-Rex, una criatura colosal y desfigurada que no distingue entre helicópteros, humanos… o traidores corporativos.
Krebs traiciona al equipo escapando con las muestras, aunque no pasa mucho tiempo antes de que el D-Rex lo desviva, convirtiéndolo en su próxima comida, dando paso a una persecución que apunta a terminar en caos.
Para todos. Eso es lo ideal
Tras sobrevivir al ataque, Duncan se sacrifica para distraer al D-Rex… aunque sorprendentemente sobrevive. Zora logra recuperar las muestras y decide actuar con ética: en lugar de entregarlas a ParkerGenix, opta por hacer algo que había pactado con Loomis en una de las escenas más interesantes de la cinta: liberar la cura para que la comunidad científica la pudiera investigar más a fondo y para que todo el mundo pueda disfrutar de sus beneficios. Verdaderamente, la vida se abre camino.
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