La nueva película de Glen Powell tiene un giro que provocará dudas sobre lo que verdaderamente significa ganar
Lo hemos visto de muchas formas, pero nadie puede negar que Glen Powell en su modo ambicioso es uno de los más atractivos. Así es como lo presenta Jugada maestra, comedia negra con tintes de thriller que corre a cargo del director John Patton Ford, y la cual toma como base un clásico de los años 40. Entre secretos, ambición y una millonaria fortuna, un hombre intentará lo que sea para conseguir el dinero que él considera suyo. ¿Lo logrará? ¿Aprenderá algo en el camino? A continuación, te presentamos el final explicado de Jugada maestra.
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Escalar al precio que sea
La trama sigue a Becket Redfellow, quien crece con la certeza de que fue excluido de una poderosa familia millonaria incluso antes de nacer. Desde pequeño, se le inculca la idea de que le arrebataron una vida que le pertenecía por derecho. Esa obsesión lo acompaña hasta la adultez, donde vive con frustración, resentimiento y una necesidad de reivindicación. Becket no solo quiere dinero; quiere reconocimiento, ocupar un lugar que le fue “negado” injustamente.
Cuando descubre que la fortuna familiar sigue intacta pero está distribuida entre varios herederos, Becket llega a una conclusión radical: si elimina a quienes están antes que él en la línea de sucesión, eventualmente heredará todo. A partir de ese momento, la película se convierte en una especie de “manual” narrado por el propio protagonista sobre cómo ejecutar estos crímenes sin ser descubierto.
A lo largo de la historia, Becket va eliminando a distintos miembros de la familia. Lo interesante es que la película nunca lo presenta como un genio criminal perfecto, sino como alguien que constantemente improvisa, comete errores y se salva más por suerte que por habilidad. Al mismo tiempo, conocemos a personajes que sospechan de él, especialmente algunos miembros cercanos a la familia que notan el patrón de muertes. Aun así, él sigue adelante, cada vez más desconectado de cualquier tipo de empatía. Incluso inicia una relación con Ruth, la “viuda” de uno de sus primos.
Jugada, pero de principiante
Lo que al inicio parecía casi un juego macabro empieza a tener consecuencias más pesadas. Becket ya no solo elimina por ambición, sino también para cubrir sus huellas. Su plan, que en un principio parecía calculado, se va desmoronando poco a poco. El punto álgido de Jugada maestra llega cuando Becket está a punto de lograr su objetivo: convertirse en el heredero principal.
Con un gran giro se revelan pequeños detalles que habían pasado desapercibidos, y los espectadores descubrimos que el protagonista también jugó con nosotros. Como narrador, ha omitido información, ha exagerado ciertos eventos, y reinterpretó la realidad para verse a sí mismo como alguien más astuto de lo que realmente es.
Es entonces cuando sabemos que su plan nunca fue tan perfecto como él creía. Las sospechas en su contra se acumulan y varias de sus coartadas comienzan a desmoronarse. Dependiendo de la interpretación, la película deja claro que Becket ya está acorralado, aunque él sigue narrando como si tuviera el control.
Becket no logra disfrutar la fortuna que tanto deseaba. Ya sea porque es descubierto, porque pierde todo en el proceso o porque su propia mente lo traiciona, la película deja claro que su obsesión lo destruye. En lugar de convertirse en el heredero exitoso que imaginaba, termina siendo víctima de su propio cuento y en prisión.
¿Cómo termina Jugada maestra?
Horas antes de ser ejecutado (Ia condena que se le impuso), Beckett recibe la visita de Julia, su mejor amiga desde la infancia, y quien lo conoce como nadie. Ella encontró la nota de suicidio perteneciente a una “víctima” de Becket, y la cual podría ser clave para “sacarlo” de la cárcel. A cambio le pide la fortuna por la que tanto luchó, y él accede. Una vez libre, cuando el protagonista parece tan destruido como en un principio, ve que Julia lo espera con el chófer de la familia Redfellow. Juntos se dirigen a la mansión familiar, dejando atrás toda oportunidad de ser feliz con Ruth.
Lo más interesante de este final es cómo redefine todo lo que vimos antes. La historia no es tanto sobre un hombre que logra ejecutar un plan brillante, sino sobre alguien que se cuenta a sí mismo una historia para justificar sus acciones. La “jugada maestra” del título es una ilusión: no existe un método perfecto, y mucho menos una forma de salir ileso cuando sólo existe la ambición. Becket logra una parte de su plan, pero también aprende mucho en el proceso.
Sobre esto comenta el director y guionista de la película, quien tiene un particular punto de vista sobre el personaje interpretado por Glen Powell.
“Al final de la película, Becket consigue lo que siempre creyó desear, pero es demasiado tarde, y ahora sabe que le habría ido mejor con otro tipo de vida. Así que logra su objetivo, pero solo después de darse cuenta de que en realidad no lo quiere. Hay una ironía deliberada en ello”, dijo a ScreenRant.
¿Satisfechos con el final de Jugada maestra? ¿Creen que Becket merecía salirse con la suya al 100% o merecía aprender ese par de lecciones?
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