Porque Hollywood no deja de exprimir sus franquicias, aquí te presentamos los términos que no debes olvidar
Admitámoslo: el lenguaje del cine es un terreno complicado. Entras a una sala, escuchas a dos personas hablar sobre si un reboot es mejor que una recuela, y de repente sientes que te falta un diccionario de cine para entender qué está pasando en la pantalla. ¿Es una secuela? ¿Es una precuela? ¿Por qué el protagonista está haciendo algo que ya vimos hace veinte años?
Prepara tu libreta, o mejor aún, guarda esta página, porque vamos a desglosar esos términos que parecen confusos, pero que cuando se explican con peras y manzanas, son más simples que la trama de una película de acción de los noventa.
Tabla de contenidos
Coming-of-age
Imagina a un adolescente tratando de sobrevivir a la preparatoria, al primer amor, a los padres que no entienden nada y a la terrible sensación de que el mundo se acaba cada vez que reprueba un examen.
Son películas que capturan ese momento preciso donde la niñez se escapa por la ventana y la vida adulta —con todas sus complicaciones— entra por la puerta principal. No hay explosiones, ni alienígenas, ni superhéroes (aunque pareciera que sí): solo la lucha épica por encontrar quién eres antes de que te conviertas en el tipo de persona que odiarías ser.
Ejemplos: Lady Bird, Las ventajas de ser invisible, e Y tu mamá también
Spin-off
Tienes una película exitosa, hay un personaje secundario que se robó todas las escenas —ese que tiene un humor sarcástico o una historia personal fascinante— y el estudio decide que merece su propio momento de gloria.
No es una continuación de la historia original, sino un pequeño desvío hacia otra esquina del mismo universo. Es puro marketing, claro, pero también una oportunidad genial para explorar mundos que en la trama principal no tenían suficiente espacio para brillar.
Ejemplos: Minions, Gato con Botas y X-Men orígenes: Wolverine.
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Reboot
Cuando una franquicia ya no da para más o los actores envejecieron tanto que la continuidad se volvió un desastre, la industria simplemente borra todo lo anterior y empieza de cero.
Nuevos actores, un tono actualizado, pero la misma premisa básica. Es decir, vamos a volver a contar la historia de Batman o Spider-Man, pero ahora con mejores efectos especiales y un tono que se adapte a lo que la audiencia quiere ver hoy.
Ejemplos: Batman (con Robert Pattinson), El planeta de los simios: (R)evolución y Spider-Man: De regreso a casa.
Cliffhanger
Es ese truco que utilizan los directores para asegurarse de que regreses por la segunda parte. El protagonista está colgado de un abismo, la bomba está a punto de explotar, el villano tiene la mano en el botón rojo… ¡y aparecen los créditos!
No importa si es el final de una serie o el de una película, el objetivo es dejarte con los nervios de punta, preguntándote cómo demonios van a resolver ese caos. Es una técnica antigua, pero efectiva: jugar con nuestra ansiedad para garantizar que nuestra cartera vuelva a pasar por la taquilla.
Ejemplos: Los finales de Wicked, Harry Potter y las reliquias de la muerte, parte 1, y Avengers: Infinity War.
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Precuela
Si una secuela cuenta qué pasa después, la precuela hace el viaje inverso. Es una película que se sitúa cronológicamente antes que la historia original que ya conoces. Comunmente, estas cintas sirven para explicar el origen del villano, cómo se formó un grupo específico o qué eventos llevaron al desastre que vimos en la película “principal”.
El problema es que a veces ya sabemos cómo termina todo, por lo que el desafío del guionista es mantener la tensión cuando el espectador ya tiene el final escrito en la cabeza.
Ejemplos: Los juegos del hambre: Balada de pájaros cantores y serpientes, Furiosa: De la saga Mad Max, y Monsters University.
Recuela
Es un fenómeno muy de moda últimamente: la película actúa como una continuación directa de la original, ignorando todas las secuelas mediocres que salieron en el medio, pero al mismo tiempo funciona como una introducción para una nueva generación de espectadores.
Funciona como un homenaje al pasado que intenta complacer tanto a los fans nostálgicos como al público nuevo.
Ejemplos: Scream (2022), Halloween (2018) y Mad Max: Furia en el camino.
Intercuela
Esta película se desarrolla en un periodo de tiempo intermedio, ubicado entre dos entregas que ya existían. Imagina que tienes la película 1 y la película 2; la intercuela se inserta ahí en medio para llenar huecos de la trama que nadie realmente pidió que se llenaran.
Es un recurso muy utilizado en franquicias masivas de ciencia ficción donde los creadores necesitan explicar por qué un personaje cambió de personalidad o qué sucedió con una nave espacial que desapareció misteriosamente entre un capítulo y otro.
Ejemplo: Saw X y Rogue One: Una historia de Star Wars.
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