¿Te atreves a revivir los peores momentos de actividad demoniaca?
Previo al estreno de El conjuro 4: Últimos ritos, es imposible no sentir una punzada de nostalgia. Tras doce años de sustos que nos han hecho saltar de nuestros asientos, la saga de los Warren está a punto de llegar a su escalofriante conclusión. Antes de acompañar a Ed y Lorraine Warren en su última batalla contra el mal, ¿por qué no echar un vistazo a los momentos que nos robaron el aliento, nos pusieron los pelos de punta e hicieron que durmiéramos con la luz encendida? Si te crees muy valiente, te retamos a recordar los momentos más aterradores en todo el universo de El conjuro.
@cinepolismx ¡Se me subió el azúcar de tanto espanto! 😱🫠 ¿Cuál de estas escenas de El Conjuro es tu favorita? 😈🎬. #cine #cinépolis #pelis #películas #elconjuro #theconjuring #horrormovies #pelisdeterror #warren #demons #movies #palomaynacho ♬ sonido original – Cinépolis Online
NOTA: Las escenas se presentan en orden cronológico de aparición.
Bathsheba en el clóset (El conjuro, 2013)
La escena de esta bruja sobre el clóset es tan aterradora por varias razones. El guion construye la tensión de una manera magistral, con la niña ya nerviosa pidiéndole a su hermana que la ayude a ver qué hay en el armario. Lo que no sabe es que la hermana no está detrás de ella, sino que hay un “fantasma” cerca que le está respondiendo. La cámara se queda quieta y nos obliga a mirar fijamente al clóset. Se escucha el abrir de las puertas y, después, ahí está Bathsheba, suspendida arriba del mueble.
La forma en que se lanza sobre la niña es impactante. Esta escena no solo nos asusta con el salto repentino, sino también con la idea de que la bruja está lista para atacar a todos.
Los aplausos (El conjuro, 2013)
Caroly, la madre de la familia Perron, se adentra en el sótano para descubrir qué puede atormentar su casa. Escucha los mismos aplausos que sus hijas le dan cuando juegan escondidas, pero no ve a nadie, lo cual nos hace sentir la misma desesperación y miedo que ella. Luego de que sus cerillos se apagan y ella los enciende una vez más, dos manos aterradoras aplauden junto a sus oídos. A 12 años de la primera vez que la vimos, esta es una de las escenas más icónicas en todo este universo. Sin criaturas, pero con un gran tino para asustar a la audiencia, James Wan demostró su gran experiencia en el género.
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El elevador (Annabelle, 2014)
Cuando la protagonista, Mia, queda atrapada en el ascensor, de inmediato hay una sensación de claustrofobia y miedo a lo desconocido. El crujido del ascensor y la manipulación de la luz y las sombras nos hacen sentir tan vulnerables como ella. Todo se complica cuando Mia sube por las escaleras y sus luces parpadean. El demonio que controla a Annabelle se arrastra poco a poco, primero deja ver su cara a la distancia y luego aparece de cuerpo entero. Puede que este spin-off no fuera tan bien recibido por los fans y críticos, pero la aparición del demonio sin duda agitó el corazón de muchos.
La monja y su pintura (El conjuro 2, 2016)
Al principio, la pintura es solo eso, un retrato de un demonio, pero luego, en la oscuridad, la sombra de una monja camina lentamente hasta posarse detrás de la obra. Este juego de luces y sombras hace que el demonio parezca mucho más interesante y amenazador, pues toma el cuadro e intenta atacar a Lorraine. Hay un gtan trabajo de fotografía, sonido y es, además, la primera escena donde vemos cuán peligroso puede ser meterse con esta satánica religiosa. Lógicamente, el público resultó fascinado por la monja, y de ahí se derivaron las películas antagonizadas por esta.
El Hombre Torcido (El conjuro 2, 2016)
En lugar de ir directo al susto, la escena juega con la tensión. Billy, el hermano pequeño de Janet (la niña poseída) se distrae por un ruido extraño a la mitad de la noche; todo parece relativamente normal, pero la tensión aumenta poco a poco. El perro de sus vecinos, que los han recibido en casa ante los eventos paranormales, comienza a estirarse y distorsionarse de forma antinatural, imitando el baile de la figura que se encuentra en el zóotropo de Billy.
La escena alcanza su punto máximo cuando el animal ya no se parece a un perro, sino a la figura del Hombre Torcido, con sus extremidades alargadas y una extraña forma de caminar. La combinación de la música, el movimiento de la cámara y los efectos especiales logra que esta escena, aunque corta, sea inolvidable.
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La posesión (Annabelle 2: La creación, 2017)
Lo que empieza con una niña indefensa y enferma, que utiliza una silla de ruedas, pronto se convierte en una pesadilla. El demonio que habita en la muñeca Annabelle la elige por su debilidad, y el proceso de su posesión es lento y muy inquietante. La pequeña encuentra la muñeca, al demonio que la habita, y la usa como peón para cobrar varias vidas. El terror aumenta escenas más tarde, cuando la criatura manipula a Janice para que se ponga de pie y camine con fuerza, algo que, se supone, no puede hacer. Esta secuela es, en términos generales, mucho mejor a su antecesora, y nos demuestra que la muñeca no se detendrá ante nada hasta conseguir sangre.
El corredor de cruces (La monja, 2018)
Luego de ser acechada por una presencia en su habitación, la hermana Irene examina los pasillos de la abadía para descubrir si alguien más sabe algo. Uno de los pasillos, lleno de cruces, se convierte en el escenario del miedo, pues Valak espera al final de este y ataca a la religiosa. Esta logra huir, pero cuando parece estar a salvo, dos manos rompen una puerta y la toman por la espalda. La oscuridad del lugar, la música y el diseño de la monja fueron suficientes para asustar a más de uno.
El panteón (Annabelle: Viene a casa, 2019)
Tras alejar a Annabelle de sus antiguas dueñas, los Warren deciden llevar la muñeca a su ya conocido sótano con objetos malditos. Sin embargo, el trayecto es más peligroso de lo que parece, pues Annabelle los conduce a un panteón donde su vehículo se descompone. Espíritus que no descansan en paz, un camión que casi atropella a Ed y visiones terroríficas son sólo una muestra del infierno que ese juguete causará en los próximos minutos de la cinta.
El auto (La maldición de La llorona, 2019)
Después de acabar con la vida de dos niños, La llorona se encuentra al acecho de la protagonista y sus dos pequeños. Mientras ella (una trabajadora social) intenta colaborar con las autoridades y esclarecer lo sucedido, “la mujer que llora” se aparece fuera del auto y está dispuesta a todo para quedarse con dos almas más. Les baja los vidrios, juega con sus mentes, e incluso se aparece frente a una de las ventanas con un rostro aterrador. No es la mejor entrega de este universo, pero vaya que tiene algunos momentos inquietantes.
La posesión de David (El conjuro: El diablo me obligó a hacerlo, 2021)
Esta entrega inicia con el exorcismo a David Glatzel, un niño de apenas ocho años poseído por fuerzas demoniacas. Los Warren y la familia Glatzel intentan alejar al demonio por todos los medios, lo cual incluye paredes rasgadas, un hombre apuñalado en la pierna, platos volando y contorsiones muy macabras. Lo más sorprendente es la entereza del actor Julian Hilliard, quien resulta creíble en todo momento y nos convence de que es la mismísima encarnación del mal.
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