Autos, mota y rocanrol: ¿Cuál es la historia real del Festival de Avándaro?

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Autos, mota y rocanrol - Festival de Avándaro historia real

Conoce el hecho que cambió a México.

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¿Un festival mexicano con autos de carrera, marihuana y rock en vivo en pleno 1971? Suena a locura… y lo fue. El Festival Rock y Ruedas de Avándaro, celebrado el 11 de septiembre de aquel año, se convirtió en uno de los eventos más polémicos, alocados y legendarios de la historia cultural del país. Y ahora, más de medio siglo después, esta gran tocada llega con Autos, mota y rocanrol, la película de José Manuel Craviotto.

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Muchos la llamaron un caos y otros la mejor noche de sus vidas. ¿Qué pasó realmente en Avándaro? ¿Fue una fiesta de libertad y música o una pesadilla hippie? Aquí te contamos todo lo que debes saber sobre el Woodstock mexicano, y cómo un fallido Gran Premio de Fórmula 1 acabó desatando una revolución sonora en medio del bosque.

¿Cómo nació el festival?

auto rojo (foto Jetex)
Gran Premio de México, 1970. Foto: Vía Jetex

A finales de los 60, México vivía tiempos oscuros. Después de la M4s4cr3 de Tlatelolco, en 1968, el gobierno intensificó la censura y la represión contra cualquier forma de organización juvenil o cultural que oliera a rebeldía. A pesar de haber sido sede del Mundial de 1970, el país estaba marcado por la desconfianza, el miedo y el autoritarismo.

El desastre del Gran Premio de México de 1970, con más de 200 mil asistentes, la seguridad rota y objetos arrojados a los pilotos, llevó a que la Fórmula 1 retirara al país de su calendario por más de 15 años. Fue una humillación internacional que terminó con el espíritu cultural y deportivo del país.

Detrás de esta decepción, Eduardo “El Negro” López Negrete, piloto y empresario, decidió tomar cartas en el asunto. Con su hermano Alfonso y su amigo Justino Compeán, planearon un evento propio en el circuito de carreras que tenían en Avándaro, cerca de Valle de Bravo. ¿La idea? Hacer un evento de autos independiente, pero con un toque extra.

Justino, publicista creativo, propuso un giro inesperado: combinar carreras con música en vivo, al estilo de los festivales estadounidenses. Así nació el concepto del Festival Rock y Ruedas.

Con el apoyo de grandes aliados como Luis de Llano Macedo (presidente del Telesistema Mexicano, aka Televisa), Vicente Fox Quesada (sí, el expresidente, entonces ejecutivo de Coca-Cola) y varias estaciones de radio, la idea se hizo gigante. Se difundió por todo el país como el evento del año.

La preparación de un festival único

paz con manos (foto pedro meyer)
Autos, mota y rocanrol: ¿Cuál es la historia real del Festival de Avándaro? Foto: Vía Pedro Meyer

Originalmente, se pensó contratar a bandas como La Revolución de Emiliano Zapata o Javier Bátiz para crear un ambiente ameno y emocionante en el evento, pero ambos se bajaron del barco. Así, con la ayuda de Armando Molina Solís, líder del grupo La Máquina del Sonido, se convocó a 13 bandas emergentes del rock nacional: Peace and Love, Three Souls in My Mind (liderados por Alex Lora), El ritual, La división del norte, Los Dug Dug’s, Tequila, Tinta Blanca, El amor, Toncho pilatos, El epílogo, Los Yaki, y Soul Masters.

Al festival también invitaron a 122 pilotos internacionales, pero los autos pasaron a segundo plano…

Con una entrada de apenas 25 pesos, el evento se convirtió en un imán para la juventud. Radio La Pantera lo promovía como una experiencia mística de paz, música y montaña. Se esperaban 70 mil personas, pero llegaron entre 250 mil y 300 mil. El terreno, de 3 mil 300 metros cuadrados, colapsó.

“Llegaban en camiones de toda la República, la mayoría no tenía boleto y como era campo abierto empezaron a entrar sin pagar”, recordó Justino muchos años después, para El Universal.

festival de avándaro público (foto graciela iturbide)
Foto: Vía Graciela Iturbide

La gente empezó a llegar desde el 10 de septiembre, algunos a pie, en caravana o como fuera, pero Avándaro se llenó de campamentos, mochileros y “jipitecas” (conocidos como los hippies mexicanos). Incluso, los 5 hoteles de Valle de Bravo abarrotaron sus reservaciones desde semanas antes. Todo por un fin de semana que prometía velocidad, libertad, rebeldía y mucho rock.

Avándaro: Adiós a los carros y hola a la música

joven sonriendo (foto pedro meyer)
Foto: Vía Pedro Meyer

La emoción por el Festival de Avándaro era tan grande que, antes de comenzar el evento, los planes cambiaron de último minuto.

Con tanta gente esperando por ver a sus bandas favoritas, la pista quedó bloqueada por completo. Ni las pruebas de manejo ni la optimización del lugar lograron realizarse, gracias a los múltiples campamentos que abarrotaron Avándaro. ¿El resultado? Las carreras se cancelaron un día antes de iniciar el festival. Increíblemente, para muchos, fue irrelevante.

“El festival era por el rock. Las carreras a nadie le importaban”, dijo Compeán en su entrevista.

publico masivo (foto pedro meyer)
Foto: Vía Pedro Meyer

El show comenzó el 11 de septiembre por la noche y se extendió durante 12 horas seguidas. A pesar de la lluvia, el lodo y el frío, el espíritu de la fiesta nunca se apagó.

Con drogas, alcohol, bailes improvisados y fans cantando bajo las nubes, el festival se convirtió en fiesta 100% bohemia. El rock sonó con fuerza, y cada banda conectó con un público eufórico y hambriento de música.

Uno de los momentos más icónicos fue cuando una joven se subió al escenario, se quitó la ropa y bailó desnuda frente a miles de personas. El mito de “la encuerada de Avándaro” nació ese día, inmortalizado por testigos, músicos y canciones.

fans en concierto (foto graciela iturbide)
Autos, mota y rocanrol: ¿Cuál es la historia real del Festival de Avándaro? Foto: Vía Graciela Iturbide

Hubo un breve apagón durante la madrugada, pero ni eso detuvo la fiesta.

“Para esas horas, ya nadie sabía quién estaba tocando… estaban muy pachecos”, bromeó Alex Lora en entrevista con El Sol de México.

¿Y la seguridad?

soldado y joven (foto pedro meyer)
Foto: Vía Pedro Meyer

A pesar del caos, se dice que el evento contó con 700 elementos de seguridad militar. Los permisos del festival corrieron de la mano del gobernador del Estado de México, Carlos Hank González.

Aún así, con tanta gente, Avándaro no se dio abasto, por lo que también se sumaron voluntarios de seguridad entre el público, identificados con bandas rojas con símbolos de paz y amor, que intentaron mantener el orden.

La magnitud del evento sí causó bajas. Entre los accidentes y lesiones se reportaron tres mu3rt3s: un hombre fue atropellado en las inmediaciones de Valle de Bravo, otro joven murió ahogado en la presa de Avándaro y una volcadura de automóvil causó el fallecimiento de una persona más.

El día después: Escándalo nacional

Paz en Avándaro, foto graciela iturbide
Foto: Vía Graciela Iturbide

Para muchos jóvenes, Avándaro fue una experiencia única de libertad, música y comunidad, pero para los medios y sectores conservadores, fue un escándalo inmoral.

La prensa no se midió: lo llamaron “una asquerosa orgía hippie”, un “infierno de degeneración”, lleno de “mugre, pelos y sangre”. La narrativa oficial fue la de un evento fuera de control, que ponía en peligro la moral nacional.

Aún así, el festival marcó el antes y después de la contracultura mexicana. Fue caos, sí, pero también fue música, juventud y protesta.

Aquel día, el rock fue vetado de los medios, los conciertos masivos prohibidos por años, y el festival se tachó como símbolo del libertinaje juvenil. Además de esto, meses después, México enfrentó otra tragedia: El Halconazo, una m4s4cr3 de estudiantes en el 10 de junio.

Avándaro en la gran pantalla

autos mota y roncanrol elenco

Más de 50 años después, el evento regresa, esta vez en versión cinematográfica. Autos, mota y rocanrol es la nueva película de José Manuel Craviotto, director de Olimpia (2018), película que narra los hechos de la M4s4cr3 de Tlatelolco.

Con un estilo de comedia y documental, el cineasta mexicano contará la historia que Justino y “El Negro” vivieron en 1971. Bajo los papeles protagónicos se encuentran Emiliano Zurita y Alejandro Speitzer.

El filme, traído a cines por Cinépolis Distribución, llegó a todo México el 11 de septiembre del 2025, justo en el 54 aniversario del Festival de Avándaro. Y promete mostrar no sólo el descontrol, sino también la pasión, el sueño y el contexto que definieron aquella noche inolvidable.

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