Esta es la ascendencia del legado de Hawkins
Stranger Things no apareció de la nada. Su identidad visual, su tono nostálgico y su mezcla entre terror, ciencia ficción y aventura juvenil están directamente influenciados por el cine de los años 70, 80 y 90. Los hermanos Duffer crecieron viendo estas historias y tomaron de ellas lo mejor para construir Hawkins, el Upside Down y a sus protagonistas.
En esta guía exploramos las películas que hicieron posible Stranger Things: cintas que definieron el espíritu de la serie y que hoy siguen siendo imprescindibles para entender su origen.
Tabla de contenidos
- 1 Carrie (1976): el origen del poder psíquico como metáfora del dolor
- 2 Alien (1979): horror espacial y diseño de criaturas
- 3 La niebla (1980): atmósfera espesa y terror comunitario
- 4 La cosa (1982): paranoia, transformación y horror corporal
- 5 E.T. El extraterrestre (1982): sensibilidad y ciencia ficción suburbana
- 6 Poltergeist (1982): el terror doméstico en un mundo aparentemente normal
- 7 Firestarter (1984): experimentación y control gubernamental
- 8 Pesadilla en la calle del infierno (1984): el terror que vive en la mente
- 9 Los cazafantasmas (1984): humor paranormal y cultura pop
- 10 Los Goonies (1985): la aventura juvenil que dio forma al grupo de Hawkins
- 11 Cuenta conmigo (1986): amistad, duelo y crecimiento emocional
- 12 Super 8 (2011): un puente moderno hacia la nostalgia ochentera
- 13 Autor
Carrie (1976): el origen del poder psíquico como metáfora del dolor
Una obra de Stephen King clave para entender a Eleven. En Carrie, los poderes telequinéticos surgen como respuesta al abuso, la marginación y el trauma. Aunque la serie lleva el tema hacia la ciencia ficción, conserva el mismo subtexto: los poderes no son un don, sino una herida abierta.
La construcción emocional de Eleven —el aislamiento, el miedo al rechazo y el deseo de pertenecer— tiene una fuerte conexión con esta película.
Alien (1979): horror espacial y diseño de criaturas
El Demogorgon y las criaturas del Upside Down deben mucho a Alien. La estética oscura, los pasillos interminables, la tensión silenciosa y el miedo a lo desconocido son influencias directas de la obra de Ridley Scott.
Además, el diseño biológico del Xenomorfo inspiró la forma del Demogorgon: una criatura misteriosa, hostil y prácticamente indestructible. El terror atmosférico, que avanza lentamente hasta estallar, también tiene su origen en este clásico.
La niebla (1980): atmósfera espesa y terror comunitario
Carpenter vuelve a influir a la serie con La niebla, donde una comunidad entera es rodeada por un fenómeno sobrenatural que parece inofensivo, pero oculta algo terrible.
La serie adopta esa idea de “amenaza difusa” que se extiende por Hawkins y va creciendo hasta envolver a toda la ciudad.
La cosa (1982): paranoia, transformación y horror corporal
John Carpenter elevó el terror práctico con La cosa. Su propuesta de paranoia absoluta —¿quién es humano y quién es una criatura disfrazada?— se siente en el Upside Down y en los monstruos que lo habitan.
La estética viscosa, los cuerpos deformados y la sensación de desconfianza son elementos que resuenan especialmente en las primeras temporadas.
E.T. El extraterrestre (1982): sensibilidad y ciencia ficción suburbana
Steven Spielberg creó en E.T. una narrativa donde lo fantástico convive con lo cotidiano. Las bicicletas, los bosques, los experimentos secretos del gobierno y la relación pura entre un niño y un ser “de otro mundo” son elementos esenciales que inspiraron la construcción del vínculo entre Eleven y los chicos.
La serie toma esa sensibilidad emocional y la combina con un tono más oscuro, pero la esencia —la empatía, el miedo al abandono y la idea de proteger lo diferente— es totalmente spielbergiana.
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Poltergeist (1982): el terror doméstico en un mundo aparentemente normal
Spielberg y Tobe Hooper crearon en Poltergeist la idea de que la amenaza más grande puede estar dentro de casa. Luces que se mueven, voces extrañas y una fuerza que roba a un niño desde un lugar aparentemente seguro son conceptos presentes en la serie.
Joyce Byers comunicándose a través de luces de Navidad es uno de los guiños más claros a esta cinta.
Firestarter (1984): experimentación y control gubernamental
Una película clave para entender a Eleven. En Firestarter, una niña con habilidades psíquicas es perseguida por una organización secreta que quiere convertirla en arma.
Este concepto es prácticamente el esqueleto del laboratorio Hawkins, los experimentos de Brenner y el origen de los niños con poderes.
Pesadilla en la calle del infierno (1984): el terror que vive en la mente
Freddy Krueger redefinió el concepto de pesadilla llevada a la realidad: un monstruo capaz de atacar desde los sueños y explotar los temores más profundos de sus víctimas.
En Stranger Things, Vecna es su heredero espiritual. Ataca desde el trauma, invade la mente y manipula los recuerdos. La cuarta temporada, especialmente, es un homenaje directo al terror psicológico que Wes Craven consolidó en los 80.
Los cazafantasmas (1984): humor paranormal y cultura pop
El homenaje más evidente aparece cuando los chicos se disfrazan de los Cazafantasmas, pero la influencia va mucho más allá. La mezcla entre humor y terror, la exploración de entidades invisibles y la creación de tecnología casera para combatirlas forman parte del ADN de Stranger Things.
El tono ligero, pero inquietante de la película sirve como contrapunto perfecto en una serie que combina momentos tensos con situaciones cómicas protagonizadas especialmente por Dustin y Steve.
Los Goonies (1985): la aventura juvenil que dio forma al grupo de Hawkins
Los Goonies es probablemente la influencia más evidente. La película dirigida por Richard Donner y producida por Steven Spielberg combina humor, amistad y peligros reales dentro de una aventura que exige valentía a un grupo de niños.
La dinámica entre Mikey, Bocón, Data y Chunk es un espejo directo de la relación entre Dustin, Mike, Lucas y Will. La idea de que un grupo de amigos sin experiencia pueda enfrentarse a algo enorme —y hacerlo juntos— es una de las bases emocionales de Stranger Things. Además, la vibra de “suburbio estadounidense” y la sensación de que siempre hay algo extraño escondido en los rincones de la ciudad provienen directamente de este clásico.
Cuenta conmigo (1986): amistad, duelo y crecimiento emocional

Basada en The Body de Stephen King, Cuenta conmigo aporta la profundidad emocional de la serie. Aquí la aventura no es solo física, sino también interna: los niños atraviesan sentimientos de pérdida, miedo, inseguridad y vulnerabilidad.
En Stranger Things, los momentos más íntimos entre los chicos —sus dudas, conflictos familiares y temores— tienen una clara raíz en esta película. El tono reflexivo, la mirada cálida hacia la infancia y la nostalgia por un tiempo que nunca vuelve son elementos que conectan directamente con la serie.
Super 8 (2011): un puente moderno hacia la nostalgia ochentera
Antes de Stranger Things, Super 8 ya había traído de vuelta el espíritu spielbergiano. Niños curiosos, conspiraciones militares, criaturas desconocidas y un suburbio lleno de secretos se mezclan en este homenaje de J.J. Abrams.
La serie tomó varios de esos elementos y los empujó hacia un tono más oscuro y terrorífico.
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