Los paralelismos son increíbles.
Si hay algo que al público mexicano le gusta ver, eso es drama, tensión, giros sorpresivos y mucho romance. Una mezcla éxito que mantiene a más de uno hipnotizado frente a la pantalla. Y hay clásicos del entretenimiento como Teresa, María la del barrio, Destilando amor, y muchos más títulos que lograron llevar el chisme y las peleas de poder al máximo.
Aunque no lo pareciera, puede que todas esas telenovelas mexicanas tengan algo en común con la historia de Elphaba y Glinda, dos brujas que buscan su camino en las tierras de Oz. ¿Tanto como para que Wicked: Por siempre sea una telenovela mexicana? Estas son las razones.
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¡Una pelea de amor!
Al principio, no lo pareció, pero lo cierto es que la historia de las dos brujas de Ciudad Esmeralda está llena de celos, tensión romántica y mucha competencia. A lo largo de la primera película vimos cómo es que Glinda, la popstar de Shiz, se enamoró del príncipe Fiyero y lo hizo su novio. Ambos guapos y carismáticos.
Su romance cambió una vez que el hombre encantador conoció a Elphaba, la chica rezagada de la escuela. Y tal como Don Fernando se enamoró de Lety, de La fea más bella, Fiyero cayó en su hechizo de amor. En Wicked: Por siempre veremos cómo es que Glinda y Elphaba pelean por ser la dueña de su corazón. Un trío romántico igual al de Lety, Don Fernando y Aldo Domenzaín.
El villano que quiere controlarlo todo
Si hay algo que nos sorprendió en la llegada de Elphaba y Glinda a Ciudad Esmeralda eso fue conocer que, más allá del Mago, hay una mujer que busca controlar todo alrededor de Oz: Madame Morrible.
Ya sabíamos que la bruja del clima no era fan de Glinda, y quería aprovecharse de los poderes de Elphaba, pero verla como la mente maestra detrás de los planes del Mago la llevaron a otro nivel.
Su actitud imponente, egoísta y manipuladora la ponen al mismo nivel de leyendas de la televisión mexicana como Catalina Creel (Cuna de lobos), Teresa (Teresa) o Soraya Montenegro (María la del barrio). Todas son una encarnación de la maldad que siempre buscó apoderarse de todo y tener su vida soñada.
Música romántica y muchas caras serias
La promoción de Wicked: Por siempre nos hizo ver a todos lo increíblemente parecidos que son los dramas de Oz y los de México. Todo tuvo que ver con los primeros videos de la secuela, que, en promoción previa al tráiler, mostraron cómo es que, con la música adecuada, Wicked sí podría parecer una telenovela mexicana, incluso con su propio intro:
Los movimientos en cámara lenta, las miradas serias, los outfits elegantes y escenarios de fantasía nos mostraron cómo es que el romance, el poder y la amistad se unen en una historia sellada por el destino.
Hija despreciada
Otro paralelismo que solo puede parecer obra del drama mexicano es el de ver a una hija despreciada que está destinada a la grandeza. Aunque no se cuenta mucho de su vida en familia, se sabe que Elphaba es la “oveja negra”, en este caso verde, de su hogar. Su padre, el gobernador, la odia por, indirectamente, causar la muerte de su esposa y el estado parapléjico de su otra hija: Nessa.
Elphaba lucha contra la represión y se hace de su propio camino, tal como lo hizo Cristina Miranda en El privilegio de amar o María en María la del barrio. La historia de la bruja malvada se siente similar a ese clásico narrativo en la que una joven pobre, y con una familia adinerada, debe de luchar por su vida y enfrentar el odio con el que nació alrededor.
Los corazones rotos no acaban
Una cosa infalible, es más, imposible, de faltar en las telenovelas mexicanas es el papel del chico o chica enamorada que no es correspondido. Al igual que es posible que Elphaba o Glinda se queden sin el amor de su príncipe, en todo drama de la televisión hay un romántico empedernido al que nunca le hacen caso, o quizá termina con otra persona. ¿En el caso de Wicked: Por siempre? Ese es Boq.
Desde la primera película sabemos que estuvo perdidamente flechado por Glinda, pero ante su relación con Fiyero, se va con la hermana de Elphaba, Nessa.
Ahora, en la secuela veremos cómo es que continúa su relación y el munchkin aún podría hacer algo para recuperar a su primer amor. Su historia, en cierto sentido, se parece a la de Mariano, Tomás Mora o Héctor, de Teresa, La fea más bella o Rubí, quienes terminan bateados por la chica de sus sueños.
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